Lecoq hizo escuela con el mimo
1 minuto de lectura'
PARIS (AFP).- Jacques Lecoq, actor, director teatral y profesor de mimo y de teatro francés conocido en el mundo entero, falleció el martes, en París, a los 77 años, informó su familia. Lecoq, que sufría de cáncer, murió en un hospital parisiense.
* * *
La muerte forma parte de la vida, pero hay personalidades cuya desaparición deja un profundo vacío.
Jacques Lecoq era una de ellas, no sólo por el aporte al teatro mundial, sino por su pensamiento artístico esclarecido. Cabe señalar que estuvo enseñando hasta sus últimos días.
Llegó al teatro en 1945, como muchos otros, como actor formado en la Comedia del Arte. Y fue precisamente el escenario el que le reveló el juego de las máscaras. Con la transformación, descubrió el mecanismo del movimiento, no sólo físico, sino del que surge del pensamiento y del mundo de las ideas.
Más interesado en la formación que en la actuación, en 1956 creó la Escuela Internacional de Mimo y Teatro, más conocida como escuela Lecoq.
Con motivo de su participación en el VII Festival y Congreso Latinoamericano de Mimo, que se realizó en 1992, en nuestra ciudad, los argentinos tuvieron la oportunidad de acercarse al pensamiento de Lecoq.
"La mímica es la escuela del actor y el actor es un autor que debe encontrar su propio estilo", era la premisa que solía inculcar a sus alumnos, aunque luego cambió el término mímica por "teatro corporal".
Redefinió a la mímica dentro de la actividad teatral como una manifestación independiente.
"Es la aparición de un teatro donde la imagen y el gesto toman un papel fundamental, más importante que el que se da a partir del teatro de texto. Es un teatro para ver, basado sobre las imágenes, y eso es importante", reflexionaba.
Luego reconoció que no se podía definir la técnica del mimo porque era una forma de decretar su muerte y vino la reconciliación con el teatro, cuando se revalorizó el gesto, el movimiento, la danza; es decir, el cuerpo en su totalidad.
También la docencia
En la escuela creó el Laboratorio de Estudio del Movimiento (LEM), consagrado a la búsqueda dinámica del espacio y del ritmo a través de la representación plástica.
Más allá de la teoría, fue maestro de maestros. "Yo no tengo espectáculo; subo a escena para ser pedagogo." Tuvo como discípulos al suizo Luc Bondy, al cubano Eduardo Manet, al argentino Angel Elizondo, entre otros.
También Marcel Marceau pasó por la escuela, aunque luego se distanció para retomar el concepto de historia contada, que siempre lo distinguió. Otro de los importantes grupos que forjaron su disciplina corporal con el maestro fue el Theatre de la Complicité, que se presentó en Buenos Aires en 1996.
"En mi escuela conviven 30 nacionalidades distintas -expresó-, y cada una tiene su propio teatro. Mi trabajo es reencontrar las raíces de donde parten estos estilos teatrales y sacarlos a la luz, hacerlos revivir. Yo estoy muy cercano a gente como Dario Fo o Arianne Mnouchkine, con quienes puedo mantener ideas muy diferentes, pero en el fondo estamos unidos. Se trabaja con cosas simples que mueven la vida, las pasiones, el vuelo de los pájaros, todo lo que pasa. Es un redescubrimiento de las cosas más sencillas y son estas cosas las que se desea que queden cuando se hacen los espectáculos."





