
Llega el disco más esperado de Radiohead
El lunes se editará "Kid A"
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Radiohead es hoy, indiscutiblemente, el grupo más importante del Reino Unido. Luego del exitoso "OK Computer" -que vendió millones de copias en todo el mundo y fue considerado el segundo mejor álbum de rock de la historia de Gran Bretaña, detrás de "Revólver", de los Beatles-, la banda se llamó a silencio y ofreció apenas con cuentagotas su música: alguna canción para una banda de sonido por aquí, otras para un disco de rarezas por allá.
Desde sus comienzos a fines de los 80, y a caballo de la languidez de "Creep", su primer hit mundial, el quinteto liderado por Thom Yorke sorprendió a público y crítica por igual con melodías y letras de tinte bucólico. Luego, con su segundo álbum, "The Bends", llegaron al punto más alto de la melancolía. En 1997, el monumental "OK Computer", ubicó a Yorke y compañía en el pedestal de la masividad. Ahora, concretan el desafío de volver a sorprender. Lo han hecho con un disco del que sólo hay una cosa clara: hará descender las ventas del grupo. "Kid A" es una obra casi instrumental en la que Radiohead renuncia al rock en miras de un sonido electrónico ambiental, influido por el jazz menos ortodoxo.
¿Cómo sobrevive un grupo a su propia obra cuando ésta ha hecho historia? Radiohead lleva cinco años dándole vueltas a la pregunta. Y por fin hay respuesta: un disco deliberadamente incómodo y anticomercial, que se editará el lunes en todo el mundo. Habla Thom Yorke, líder del grupo, en una entrevista con El País, de Madrid.
-¿Cómo te sentís en estos días previos al lanzamiento de "Kid A"?
-Asustado.
El cantante tiene motivos: su nuevo disco es el más esperado en el Reino Unido (y por extensión, en medio mundo). El anterior, el clásico "OK Computer", elevó a Radiohead a la categoría de dioses. Thom está asustado y tiene motivos para estarlo. Su "Kid A", minimalista, inquietante, incómodo y algo caótico, rompe todos los parámetros que, se supone, debe reunir el disco de un grupo de éxito planetario.
-Estas nuevas canciones, ¿son realmente canciones?
-Hummm. No tienen estribillos que te levanten del asiento, ni hay un énfasis en la voz. He perdido el interés en cantar. "Kid A" va de atmósferas, aunque no es rock progresivo. No, no creo que sean canciones. Es música.
Con su clásica timidez y su asimetría legendaria (su ojo derecho está siempre entreabierto debido a una parálisis congénita), Yorke se despereza y explica que nada de lo que ha escuchado últimamente tenía voz. Cita a próceres del ambient electrónico como "Autechre, Aphex Twin y DJ Shadow, música de paisajes". "Kid A", a su vez, hace pensar en música clásica contemporánea, género en el que el cantante se refugia desde los días de "OK Computer": "Me encanta Arvö Part". Pero la obsesión del momento es el jazz más salvaje e incendiario: Charlie Mingus. Nada de rock en un disco del que no se extraerá ningún simple.
-Mucha gente coincidió en señalar que "OK Computer" necesitaba ser escuchado varias veces. ¿Cuántas necesita "Kid A"?
-Con un poco de suerte, a la primera te moverá en alguna dirección. Este disco será difícil para el público del rock. Me preocupan, por otro lado, los discos que hay que explicar antes de oír. Odiaría que "Kid A" fuera como uno de esos cuadros que se cuelgan en una habitación blanca, llena de gente que toma vino blanco y mira el cuadro y dice: "¡Oh!". Estábamos hastiados de intentar ser radicales, en un callejón sin salida. Ninguno de los métodos de trabajo que habíamos utilizado antes nos funcionaba ya, así que durante la grabación decidimos permitirnos ir hacia donde quisiéramos.
Hartos del rock
"Kid A" es vanguardia electrónica (no tecno) facturada por cinco rockeros hartos de rock. El disco desconcierta por venir, precisamente, de unas estrellas del rock. Las letras de Yorke rezuman incomodidad -"How to dissapear completely"-, resaca -"Ayer me desperté chupando un limón", dicen en un tema- y existencialismo -"He perdido mi dirección", se escucha en otro-. Mantienen el acostumbrado filo político. Yorke es uno de esos letristas que opinan que toda obra alberga intenciones políticas. Que, como alguien dijo, todo es propaganda, contrapropaganda o contra-contrapropaganda.
-¿Es así?
-¡Definitivamente, es inevitable! Absorbés cosas, que salen afuera de nuevo. Tras "OK Computer" estuve bloqueado durante casi dos años, muy paranoico ante el hecho de expresarme como un tipo raro" y obvio. Tiraba todo lo que escribía, no soportaba reconocerme tanto en las letras. Por eso en "Kid A", para desligarme de mi propia personalidad, utilicé la técnica del cut up, cortando canciones línea por línea y sometiendo el resultado al caos. Otras letras las escribí de tirón. Ya no quiero escribir canciones políticas directas. Dar lecciones nunca funciona.
-Ese bloqueo ¿tiene que ver con tu viejo complejo de culpabilidad?
-Completamente. Tardé en entenderlo, pero tiene que ver con el remordimiento por haber tenido éxito de forma natural, sin gran esfuerzo... haciendo algo que hubiera hecho de todos modos. Sin esa neurosis no me hubiera enfrentado a ciertos asuntos que me torturaban.
Ingeniería genética
A Thom le gusta viajar por Internet, "que es una línea telefónica, y no la solución para la economía mundial. Empezó como una red completamente anarquista: información libre y gratuita. Un día de éstos alguien la compra. Todo lo que sobrepasa los mecanismos de la industria del disco y te lleva directamente a la fuente donde podés escuchar, comprar o copiar música, es genial".
Las primeras críticas de "Kid A" han aparecido en la Red, y están firmadas por admiradores del grupo que fueron invitados a escuchar el disco antes que la prensa. "Me gusta que cada mala crítica pueda recibir su réplica, que ésta pueda venir de un fan, y tener gran cobertura. Todo el mundo puede opinar".
"OK Computer" aludía al universo cibernético, y "Kid A" trata sobre la ingeniería genética. El Chico A es el que titula el libro de Carl Steadman, "Kid A in Alphabet Land", o el primer humano clonado ("seguro que ya existe", Yorke dixit). "Tuve una conversación marciana, en una fiesta, con un completo desconocido", recuerda el cantante. "Era un doctor chino. Empezó hablando de cómo la raza humana ya había desarrollado la próxima especie, y de cómo hoy la tecnología se comunicaba a través de los ordenadores de un modo que jamás hubiéramos imaginado. Hablaba de ordenadores que diseñan mejores ordenadores sin la intervención humana. De cómo gradualmente estamos perdiendo el control sobre el progreso. De ahí nuestra obsesión por los mutantes".
Yorke acarrea una imagen prototípica de artista torturado. "Todo artista debe serlo. El arte está ahí porque sirve de herramienta para combatir conflictos que no tienen solución por otras vías". Desde ya, "Kid A" soporta también el estigma de disco raro.
-¿Es un suicidio comercial?
-Eso espero. No es un mal final para una banda de rock que nunca quiso estar en primer lugar, pero que la mercadotecnia convino que sí. Creo que Radiohead se ha suicidado. En fin, ya he tenido suficiente rock para toda la vida. Ya sabes, somos una banda de rock. Y no voy a pedir perdón, pero realmente me siento avergonzado de ello.
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