
La Trastienda
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La celebración eterna de la banda más divertida del rock
En la fiesta interminable de Los Auténticos Decadentes no hay signos de resaca. Haciéndole honor al reciente hit "Pendeviejo", los once milongueros repiten los trucos de siempre, denotando su estirpe trabajadora. Y sin embargo, tras afinar los instrumentos en cada tema, logran una química inigualable, un caudal emotivo que los reafirma como fiesteros de alma melancólica. Tal como viene ocurriendo desde la presentación de Sigue tu camino, en septiembre de 2004, el grupo arranca respetando el listado del último álbum. El show abrió con la caótica "Sigue tu camino", siguió el canto al amor post mortem de "Viviré por siempre" (decálogo de auténtica filosofía decadente) y el resto fue a cara o cruz: el carnaval carioca de "Siga el baile" para las solteronas y los solterones de 40; "La guitarra" y "Auténtica" para la muchachada fiel; "Los piratas" para un par de oficinistas after hours que bailaban endemoniados. Conviviendo en armonía, la variopinta audiencia es un ejemplo de transversalidad, y esto no es nuevo. Lo novedoso es que la banda comenzó a sonar compacta tras la larga gira que acaba de terminar en México. En "El pájaro vio el cielo y se voló", Diego Demarco hizo brotar inspirados solos de su guitarra para retribuir la voluptuosa entonación de Jorge Serrano, mientras el saxofonista Pablo Rodríguez añadió una dimensión íntima a "Loco (tu forma de ser)" que invita a soñar con un unplugged. Hasta Cucho canta cada día mejor, y encaró "Los amigos del campeón" con acento arrabalero. También hubo acertados rescates del cancionero decadente: Serrano con "No te detengas", su velada oda al sexo oral que enganchó a la perfección con la psicodélica "Perro celestial", o Cucho con el sainete del hombre golpeado en "Sos mala". Fueron casi tres horas en las que, entre cumbias y tarantelas, la banda más divertida del rock puso al prejuicio contra las cuerdas. Podrá haber bandas comprometidas, o aplanadoras. Pero pocas pueden sacudir los laberintos del corazón y luego sobrarle un resto.





