Los clásicos secretos del piano
Por primera vez el artista transmite su experiencia a jóvenes argentinos.
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Alrededor de 400 personas colmaron anteayer el salón Renacimiento del Museo de Arte Decorativo para ver de cerca al pianista Bruno Gelber, no en su habitual faceta como intérprete, sino en la más inusual de maestro de música.
Profesores de piano, niños y jóvenes instrumentistas, más un nutrido grupo de aficionados y fieles seguidores del músico argentino, disfrutaron de la primera de tres clases magistrales que Gelber ofrecerá en Buenos Aires, gracias al apoyo de la Fundación Vibrar.
Vestido de impecable traje, Gelber recibió los aplausos de la gente cuando subió al escenario, pero esta vez se sentó al costado de las 88 teclas de ébano y marfil para poder escuchar, aleccionar y criticar -a veces con dureza, pero siempre con buen humor- a los primeros seis jóvenes pianistas que fueron seleccionados por los profesores Beatriz Pedrini y Horacio Cufert.
Gracias a un oportuno micrófono "corbatero", la gente pudo escuchar cada uno de los comentarios, preguntas y sugerencias que les fue haciendo a los participantes que, naturalmente, se inclinaron mayoritariamente por llevar, como obras para trabajar con él, sonatas de Ludwig van Beethoven.
Crítica amable
"Hoy estoy acá para criticar", dijo con una sonrisa, para luego aclarar, "porque ustedes son gente con talento". Una combinación entre comentarios que podían llegar a ser duros, matizados con anécdotas y alguna que otra frase graciosa, como para que los chicos no se tensionen demasiado, hicieron que la primera tarde de clases transcurriera en un clima amable. Mientras Gabriel Almada, Ana Laura Soria, Inés Sabatini, Lorena Eckell, Silvia García y Lidia Salsano mostraban su destreza en obras de Mozart, Beethoven y Alban Berg, entre otros, Gelber insistió mucho en la necesidad de ser expresivos, aun cuando se está estudiando una obra. Y cuando hizo falta, también se detuvo a explicar cuestiones técnicas básicas, como por ejemplo el estudio del trino. A lo largo de las cuatro horas, Gelber fue desgranando conceptos e ideas que pueden servir para comprender cómo piensa la música y la vida artística este notable pianista que pasa la mayor parte del año tocando por el mundo, pero que siempre se hace un tiempo para actuar en Buenos Aires.
Técnicas de estudio: "El estudio tiene que ser frío y analítico, pero esto no quiere decir que se haga con indiferencia..." "...¿Por qué se estudia lento? Sobre todo, para darte el tiempo necesario para prever, efectuar y controlar la interpretación musical. Cuando se estudia lento hay que exagerar todo, porque cuando lo llevás a velocidad algo se pierde y cuando llegás al concierto, aún más.
Los nervios: "Todos estamos nerviosos cuando tocamos delante de alguien", le dijo Gelber a Ana Laura Soria, para hacer que se soltara mientras tocaba. Más adelante volvió al tema: "El miedo es un enemigo que hay aprender a verlo venir. Y no negarlo, porque es algo humano. Martha Argerich me contó que cuando empieza a sentir miedo tiende a generar una sensación de velocidad, de que todo pase más rápido. A mí me pasa al revés, empiezo a sentir la necesidad de encontrar algún punto de apoyo. Lo que hago es apoyarme aún más en el piano".
Compromiso: "Los que poseemos el don de la emoción musical tenemos la obligación de transmitirla. Por eso hay que lograr que la sustancia no quede dentro nuestro, se transmita al instrumento".
Gimnastas: "Los pianistas somos como los atletas de alto rendimiento. Tenemos que hacer gimnasia de nuestras manos. Y no sólo para tocar más fuerte. Tener una mano bien armada te permite tocar mejor también un acorde en pianissimo".
Gelber ofrecerá dos clases magistrales más en el Museo de Arte Decorativo: hoy y el martes, siempre por la tarde, entre las 14 y las 18.30.
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