Luis Majul: "Fabián Doman me da pena"
El periodista, que está a punto de regresar a la pantalla con su ciclo La Cornisa, habló con Personajes.tv sobre política, Jorge Lanata y su crítica a los colegas que gustan de mostrar su intimidad
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Luis Majul me cita en las oficinas de su productora, en Chacarita. Llega tarde de su programa de radio en La Red porque Alejandro Fantino lo entretuvo en el pase. Pide mil disculpas por teléfono mientras su secretaria le prepara el mate con edulcorante para que tome apenas llegue. Casi no me deja preguntar y comienza a contar cómo será este nuevo año de La Cornisa, que arranca este domingo, a las 21.30, por América.
"El año pasado el programa, a pesar de que era competencia directa de Periodismo Para Todos y del fútbol, tuvo un promedio de casi seis puntos, muy por encima del promedio general del canal y uno de los mejores promedios de América. Aún así, pensé hacerle cambios más profundos, que no tuvieran que ver solamente con el formato, con la escenografía".
-¿Qué cambios?
-Vamos a plantear una mesa de periodistas en un segmento del programa. Estarán Luis Novaresio, Tomás Bulat, y María Julia Oliván. Va a ser una mesa muy poderosa. Habrá también un mano a mano, investigaciones a cargo de Lucas Morando, Hugo Macchiavelli y Javier Mozo.
-¿Por qué al primer programa va Jorge Rial?
-Porque viene a contar algunas cosas que está bueno oír. Que yo invite a la gente que invito, habla de que el mío es un programa pluralista y sobre todo sin prejuicios.
-Rial se quejó mucho por la llegada de Oscar González Oro a La Red, ¿vos también?
-No, yo no ventilo los problemas que tengo con mis compañeros en los medios de comunicación. Me parece que es poco interesante eso. Puedo haber reaccionado mal, puedo haber discutido con alguien pero...
-¿Pero qué supiste de lo que pasó entre Rial y González Oro?
-Cero, ni pregunto, no me importa.
-¿No leíste los diarios?
-Sí, que a Rial le molestó que le quitaran una hora. Lo dijo públicamente Rial, que González Oro creo que no se dio por aludido... Sé lo mismo que sabés vos pero no es que no me quiera meter, yo tengo opinión, discuto, si tengo que putearme con alguien, me puteo, pero quiero gastar energía en ganarle a la competencia, no en eso.
-¿O sea que lo que hace Rial no te parece bien, que manifieste su enojo públicamente?
-A ver, yo no lo haría. Que él haga lo que quiera... Hace muchos años que trabajo en los medios. Respondo por mucha gente que trabaja para mí. Genero trabajo, genero "riqueza" y defiendo mi lugar. Si alguna decisión empresarial afecta la sustentabilidad de mis proyectos, yo los defiendo con uñas y dientes. Lo he hecho, pero no para contarle a los medios. Además, me parece poco importante. Yo soy un laburante obsesivo y trato de pasar por debajo del radar.

-¿Qué significa eso?
-Que yo te muestro el laburo que hago, te puede gustar o no gustar. Por ejemplo, cuando empecé a hacer la biografía no autorizada de Lanata, todo el mundo decía "¿vas a blanquear a Lanata?". Es una mirada corta. Yo creo que Lanata es un trans-periodista.
-¿Qué es eso?
-Que trasciende, que es más que un periodista.
-Lanata dice que no leyó tu libro, ¿le creés?
-¿Si le creo? Poco le creo. Me parece que hizo algo más intenso que detenerse a leerlo. Fue algo por lo que discutimos. Conversó horas, horas, horas, horas y horas con Kiwi, su mujer, y lo que hizo fue asimilar lo que Kiwi le iba diciendo de lo que había leído. Y yo le dije "estás cometiendo y vas a cometer un gran error porque vos primero lo tenés que leer. Y que tu mirada, la más brutal de todas, sea la tuya, y no la que llegue desde la mirada sesgada, para bien o para mal, de Sara, o la mirada sesgada para bien o para mal de tu hija Bárbara o de tus amigos o tus enemigos".
-Y él sigue sin leerlo.
-Bueno. Quizá le da miedo leerlo porque es como mirarse a un espejo de casi 500 páginas en donde hay muchas cosas en las que uno se alegraría de hallarse, y otras que quizás le daría un poco de vergüencita. Él intentó suicidarse dos veces, tomó durante muchos años cocaína y la pasó recontra mal. Condujo programas de televisión con la paranoia de que en cualquier momento se moría del corazón o venía la policía.
-¿Su mujer se enojó con vos por algunas partes del libro?
-Más o menos. Ella consideró que es una visión muy sesgada mía plantearlo a Lanata como un tipo muy ambicioso y que gasta muchísima plata, mucha más plata que la que puede gastar cualquiera de nosotros. Y yo creo que ese es Lanata, y es un rasgo distintivo en Lanata. Le puede gustar más o menos, pero es un rasgo distintivo. El otro día discutiendo con él, hablamos de ambición. Él me decía: "es que vos sos muy ambicioso" y yo le decía: "no, Jorge, vos sos más ambicioso que yo". Yo no hago nada por dinero. Yo primero pienso en el proyecto. Me enamoro del proyecto y generalmente cuando uno se enamora de los proyectos, esos proyectos tarde o temprano son sustentables. A mí me pasa con el musical Y un día Nico se fue. Yo me quedé loco con la novela de Osvaldo Bazán hace diez años. La leí, me pareció una autobiografía de non fiction descarnada. Cuando me dijo que iba a hacer un musical de eso, yo dije "no puedo creer cómo esto se va a transformar en un musical". Y lo hizo. Y es una obra que tiene huevos, te contagia, es una fiesta.
-¿Por qué?
-Si uno cree que es un heterosexual con la cabeza abierta, hay que ir a ver Y un día Nico se fue porque va a comprender la lógica del amor, y el desamor, y la defensa que hace un gay de su condición de homosexual. Así que para mí es una obra completa. De hecho, es una de las obras que más se vende en la ciudad de Buenos Aires hoy. Por eso digo que trato de hacer posibles las cosas que sueño y las cosas que sueñan los demás.
-¿Vas a escribir una biografía de Jorge Rial?
-No, no la voy a escribir, la voy a editar.
-¿Por qué?
-A Rial le propusieron distintas editoriales hacerla y no la quiso hacer. Un día, tomando un café, le digo: "¿Por qué no aceptaste la propuesta?" "Porque no la quiero hacer..." "Bueno, yo sé lo que vos tenés que hacer. Si te dan los huevos, hacé una autobiografía y contá todo, pero todo. Si no, no sirve. Si vos vas a hacer eso, yo te lo edito."
-¿Tenés una familia que te banca, con tanto trabajo?
-Sí, tengo una mujer que me comprende y me aguanta. Ella todo el tiempo me baja a tierra. Mi mujer y yo hacemos un gran esfuerzo para mantener la normalidad en un ambiente que te mira como si fueras multimillonario y un ser de otro planeta. La China es una persona muy centrada y es muy intensa, no se calla nada. Nos decimos las cosas cuando nos las tenemos que decir, para mí es una relación fructífera esa. Ella no se engancha con cosas de hace 20 años ni yo tampoco. Mi hijo estudia ciencias políticas y filosofía, dos carreras juntas en la UBA y tiene una biblioteca increíble.
-¿Y tu hija?
-Juega al hockey y tiene un carácter de mucha prepotencia de trabajo también... ya está jugando en primera en el club. Pone una energía...
-¿Son padres estrictos?
-Sí, pero en el afecto absolutamente irrestrictos.
-¿Qué pensás cuando aparece un periodista como Fabián Doman, que hace un show de su vida privada?
-Me da un poco de pena, me da pena.
-¿Por qué pena?
-Por la familia, por los hijos. Porque siento que está en un lugar en el que se puede confundir naturalmente, ¿no?, aun sabiendo que uno está dentro de los medios, exponerse así yo creo que nunca es gratis. Yo no tengo ningún problema personal con él pero me da pena la situación.

-¿No te gusta mostrar tu vida familiar?
-No me gusta, no creo que forme parte de lo que tenemos que hacer nosotros. Puedo comprender la necesidad de los medios de alimentarse con eso, yo formo parte de la industria y lo comprendo, pero a mí no me sale así, no quiero.
-¿Alguna vez te propusieron ir con tu familia a la Isla de Caras, por ejemplo?
-Sí, muchas veces, pero preferiría no hacerlo. En mi vida profesional y personal tengo centenares de "preferiría no hacerlo".
-¿Te ofrecieron hacer publicidades?
-Puf, de gaseosa, medicamentos, hipermercados... Lo agradezco, y no digo que es un pecado. Yo comprendo por qué lo hizo Lanata, comprendo por qué Pergolini lo hace... Y tampoco digo que si me ofrecen un proyecto que tenga que ver con lo que yo soy, y me lo ofrece una gaseosa y eso sirve para que dentro de mi manera de comunicar mucha gente se entere de lo que hago y de lo que soy, tampoco me resistiría... Pero muchas veces dije "preferiría no hacerlo".
-¿Es cierto lo que dicen todos que sos un productor muy insistente?
-Sí. Yo llamo mucho a la Presidenta, llamo más de una vez a una gran figura. Cuando quiero algo, insisto, y es una característica mía que forma parte de hacer posible lo que muchos otros no pueden hacer posible. Pero está lejos del hinchapelotas, del "dale, vení". O sea, todos los que vienen a mi programa, todos los que aceptan mis propuestas, mis invitaciones y mis proyectos, están plenamente convencidos de venir. Eso de que "vine porque me hinchaste las pelotas", no existe.
-¿Y por qué dicen eso?
-Es una manera de subirse el precio. Fijate, qué casualidad, todos los presidentes menos Cristina, todos los presidentes. Mirtha, Susana, Tinelli, Lanata… todos pasaron por La Cornisa.
-¿Cómo está tu relación con el Gobierno ahora? Escuché que tenés publicidad oficial en tu programa de radio.
-La radio tiene publicidad oficial, yo no. Yo presenté un recurso de amparo. Hay un primer fallo favorable a mí, el Gobierno apeló, y eso está por ir a la Corte. Todas las persecuciones del Gobierno me han llevado mucha energía. La AFIP me acusó falsamente y pude probar a través de fallos definitivos, de la Cámara en lo penal económico, que me acusó falsamente. El Gobierno me quitó la publicidad oficial y estoy probando en cada una de las instancias, que ha sido una cosa absolutamente injusta, de un día para el otro.
-¿Y por qué pensás que Cristina te daría una nota?
-Porque yo voy a hacer todo lo posible para que me la dé.
-¿Quién más no te dio una nota?
-Susana. Hace muchos años que vengo hablando con ella.
-¿No quiere?
-Y no, no quiere. No quiere porque tiene miedo. Pinti lo mismo. Hasta hace unos años venía todo el tiempo a La Cornisa, y un día decidió que era inconveniente venir a un programa de un periodista tan crítico como yo.
-¿No quiere hablar de política?
-Exactamente. Es tristísimo en un país, ¿no?, que tipos como Pinti que han sido grandes y han criticado sin pelos en la lengua a todos los gobiernos, que de repente digan "no quiero tener más problemas, a ver si me mandan a la AFIP, a ver si me pasa lo que le pasa al pobre tipo de la inmobiliaria". Pobre. El tipo que fue expuesto así, haya o no haya violado alguna norma vinculada con evasión impositiva.
-Me acuerdo que en 2010, Eduardo Aliverti habló sarcásticamente del miedo, en la entrega de los Martín Fierro.
-Sí, claro. Yo gané el Martín Fierro en esa ceremonia y se lo dediqué a los compañeros que eran perseguidos, criticados. Fue el año en que cerró Crítica y planteé los inconvenientes que teníamos los periodistas para trabajar en un país como este, que te tiran con la policía oficial, con el poder, con los amigos. Y Aliverti, como suele hacer, no me nombró, pero fue como una respuesta. Hizo la brutal comparación que suele hacer Cristina, absolutamente infeliz, que es que cuando uno habla de lo difícil que es hacer periodismo en la Argentina, con estos niveles de presión, te dicen: "difícil era en la dictadura". Es una enormidad eso, es incomparable. Y es como una especie de atajo para no discutir el tema que importa, que es la dificultad que tenemos para hacer periodismo acá. El miedo ahora es a otra cosa, a perder el laburo, por ejemplo. A mí me consta que adentro del canal, más de una vez Kirchner, no sé si Cristina, pero gente que estaba al lado de Cristina, pidió mi cabeza. Y nunca se la dieron. Eso lo valoro.

-¿Te sentís un periodista opositor?
-No, yo soy un periodista crítico.
-Te llamaron de medios afines al Gobierno para contratarte?
-Sí. Me llamó uno de los grandes empresarios más identificados con el kirchnerismo. Me ofreció sentarme con él.
-¿Fuiste?
-Sí, lo escuché. Pero no se podía sostener la conversación, no era el momento. Todo el tiempo intentan reclutarte, intentan comprarte.
-¿Te parece que das la imagen de un periodista que puede ser comprado?
-No lo soy, pero acepto todas las fantasías que puedan tener de mí.
-Dicen que sos bien dotado.
-Bueno, bien dotado. Yo primero decía: "che, pero qué barbaridad". Y después dije: "¿y qué le voy a hacer?" ¿Dicen que soy un hijo de puta? Sí, soy un hijo de puta.
-Eso no, dicen que sos un pesado.
-Pero eso es porque quieren subirse el precio.
-¿Mandás flores y regalos para convencer a un entrevistado?
-Yo hago lo que tengo que hacer para obtener lo que quiero. Y sí, a Mirtha le cocinó una torta mi mujer porque sabía que le gustaba el chocolate. Justo y en el momento en que terminaba de comer el primer bocado, la llamé, atendió el teléfono y dijo: "qué rica torta". "Bueno, entonces, Mirtha…" "Bueno, voy." Ya está. Eso es producir en la Argentina.
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