
En el ultimo año, Macy Gray –una ex estudiante para guionista de cine con una voz llena de soul etéreo y un disco lleno de funk multi-valente– vio cómo su álbum de 1999, On How Life Is, se hacía famoso
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¿Qué fue lo mejor que te pasó este año?
Pasear en un carruaje tirado por caballos con George Clinton, por Crenshaw y Pekoe, lo cual significa en pleno corazón de Los Angeles, camino de una fiesta. Ibamos por Crenshaw y serían las 11 de la noche, o más tarde todavía, y las calles estaban muy tranquilas. Pero todos los perros del vecindario empezaron a ladrar cuando vieron el caballo.
–¿Por qué andaban en un carruaje con caballos?
–Ibamos a una fiesta. Fue idea de George. Y era la fiesta de Madonna, así que la idea era llegar como un cafishio.
–Bueno, pero si George Clinton era el cafishio, con su carruaje y su caballo, ¿vos, entonces, qué eras?
–Bueno, yo también soy una especie de cafishia. Fue bastante loco eso de ir cantando por el barrio con el carruaje y el caballo, fumando porro. Fue un delirio. Y él me esperó y todo, porque yo llegué una hora tarde. Mi madre siempre llega tarde, así que bien puede ser hereditario.
–De las cosas que compraste este año, ¿cuál fue la que más te gustó?
–Acabo de comprar un Bentley, un Bentley verde. Todos piensan que me estoy haciendo la elegante, pero no comprenden que se trata de un Bentley.
–No comprenden que sos una "cafishia".
–¡Exacto! ¡Gracias! Es lo que estoy tratando de decirle a todo el mundo, pero no entienden. Tenés que verlo. Es verde, estuvo en la agencia durante un año. Fui a esa agencia y, te lo juro, querida: fue como cuando conocés a alguien y sentís amor a primera vista.
–Es lindo verte feliz, porque la última canción de tu álbum se parece a una nota de suicidio.
–Está basada en la carta de un suicida, sí. Y es cierto, estoy feliz, hasta cierto punto, pero he descubierto que cuando empezás a conseguir las cosas que querías, te sucede esto: los demonios que en primer lugar te llevaron allí, o no se van, o te aparecen demonios nuevos. Puede volverse una tortura el saber que cualquier cosa de la que querés escapar sigue aún con vos.
–¿Tenés algunas fantasías, deseos o planes para el año que viene?
–Un deseo... Desearía... poder des-hacerme de la necesidad de hacer terapia.






