
Luego de lanzar su tercer disco, Malamarismo, la capa del rap español habla del género, del odio y de… casamiento. Conocela y mirá el video de "Por la noche".
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La temporada pasada, el rap en español hizo historia: después de cinco años sin grabar, los zaragozanos Violadores del Verso editaron Vivir para contarlo y desbancaron a David Bisbal. Por primera vez en España, un grupo de rap se clavó en el puesto número 1 del Top 40. Y ahí se quedó durante cuarenta semanas.
Eso, según la Mala Rodríguez, es un hito. “Hicieron historia, porque lo’ medio’ tuvieron que mirar. En España no se da cabida a nada que no sea pop. Siempre quise que me pasaran por la radio: nunca pasó. Ahora, tengo MySpace y no me hace falta. Pero hasta el flamenco es subterráneo en este país, donde debería ser la música más escuchada, la gran cultura, el folclore… En España, el flamenco y el rap son igual de underground.” En su casa de Madrid, después de tres años sin editar (desde Alevosía, 2004), la rapera de Cádiz que se fogueó en Sevilla aclara de entrada por qué en su tercer disco, Malabarismo (el primero editado en la Argentina), aún grita flamenco sobre los instrumentales y suena medio pop con aire moro. La niña que a los 17 años mandó a un par de legendarios “pa’l asilo” y se convirtió en la cara bonita de la nueva escuela sevillana (con Tote King y Juaninacka, el trío de mcs que mejor define a la doble H main y actual de Europa), diez años después es una mujer que vive en pareja, casada con el rapero cubano Reynol (o Mahoma en “Miedo", el mc de Explosión Suprema) y con un hijo: Karel, la clave de la demora discográfica y, sobre todo, de que la Mala Rodríguez, la Mala María, ya no lo sea tanto.
La última vez que te vi, en Uruguay [mayo de 2005], le estabas revoleando un micrófono en la boca a alguien…
Me acuerdo. Eso no estuvo muy bien, yo no tendría que haberlo hecho. Yo le tiré agua al público, y ellos empezaron a tirarme agua a mí. Y eso no me gustó. Pensé: “Bueno, ¿qué nos vamos a poné’ aquí a jugá’ ?”. Y empecé a rimarles a ellos y luego ya les tiré el micro. Pregunté: “¿Tienen un problema aquí conmigo?”. Y después pasó, y ya tiré pa’lante. Fue como si tuviera 17 años otra vez. Y bue… A veces no me controlo.
¿A quién le tirarías un micro en la cara ahora mismo?
No… a nadie, a nadie…
¿A nadie?
A los abusones. A toda la gente abusadora que hay en el mundo.
¿Sin dar nombres?
¿Pa’ qué? Si ya se sabe quiénes son los que abusan: los que nunca tienen suficiente.
¿Tener un hijo cambió tus hábitos de consumo? ¿Cambiaste Hip Hop Nation por Cosmopolitan?
No. Lo único que puedo atribuirle al haber sido madre es que después de tener a mi hijo dejé el odio de lado. Eso, para mí, es lo más importante. Desde que nació mi hijo, yo no quiero odio en mi vida. Lo único que quiero es amor.
¿“La loca” es una continuación probable de “La niña”?
No lo sé. Nunca lo pensé así. En “La loca” estoy hablando de que si tu alma no está contenta, tú puedes darte otra oportunidad. Si necesitas un cambio para estar feliz de la vida, pues… arriésgate y lucha por eso. Ahí digo: “Están educados/ agarrados, como gorriones”. Como que se acostumbran a lo que les dan, aunque no los haga feliz. Y la costumbre es algo muy fuerte para el ser humano. Cuando te acostumbras, es muy difícil salir de eso.
¿A qué no te acostumbraste nunca?
¿Yo? A que me peguen. Nunca me acostumbré a que me peguen.
Por eso en tus discos hay siempre una mujer golpeada… En Malamarismo, “Nanai” y “Por la noche” son ejemplos. ¿Por qué?
Porque soy una mujer. Imagino que es por eso. Si fuera hombre, trataría de hablar de cosas que me tocan; pero como soy una mujer, es normal: una persona se defiende con sus palabras. Y cuando no puede, se defiende con las manos. Yo creo que siempre te puedes defender con tus palabras. No hace falta pegar.
¿Un malamarismo típico?
A ver… estar en dos lugares a la vez.
¿Cómo sería eso?
Pues mira, eso es muy fácil. Pon una canción mía en Argentina y listo: ya estoy en dos lugares a la vez.
¿Qué estás escuchando hoy?
Ahora, cuando estoy en casa con mi hijo, escucho bastante jazz. También me gusta escuchar salsa y cosas antiguas… Ahora mismo, el combo de la semana es Chick Corea, Pat Metheny y Pink Floyd.
¿Ya no escuchás rap?
Yo estoy harta del rap. Escuché cantidá’ de rap desde 1993. Ahora, lo que más me gusta es un grupo brasileño que se llama Racionais. Y también Realidade Cruel. Para mí, el futuro del rap está en lugares así. Como en Cuba, por ejemplo. Me llevaron en 2001 al Festival de Rap de La Habana. Allí conocí a Mahoma y todos los grupos, que me encantan: Explosión Suprema, Los Paisanos, Randy Acosta… Me gustan porque están ahí, hablándole a la gente que está ahí, de cosas que pasan justamente ahí. Y para mí eso es lo más interesante que tiene el hip-hop, que refleja la realidad de cada uno, de cada lugar.
¿Cómo está el rap en España, hoy?
Pues, hay cantidad de variedad. Hay cosas que me gustan mucho, como Solo Los Solo. O el Tote King, un amigo con el que empecé en esto en el 96, nos separamos y ahora nos hemos vuelto a encontrá’ … Y es diferente lo que se hace en Madrid, o en Barcelona, con lo que hacen los Violadores del Verso desde Zaragoza, o las cosas que se están haciendo en Málaga, tú sabes… o en Sevilla. Ahora, lo que suena en Sevilla es sfdk, que sacó disco nuevo; Juaninacka y también un chico nuevo que se llama Jesuly. O sea: en España los raperos crecen hasta debajo de las piedras.
¿Y… “Sevilla es la semilla”?
Ajá. La mía por lo menos.
Mirá el video de “Por la noche”:
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