
Maná, el alimento del rock en español
Gracias al CDde su concierto acústico, el grupo mexicano cosecha hoy el mayor éxito de sus diez años, inclusive en la Argentina
1 minuto de lectura'
Fher y Alex hablan de gringos y anglos. Y de su banda, Maná, en tercera persona. Como reconociéndose, cantante y baterista, en una gestalt que es más que la suma de las partes.
El último año del milenio los está tratando mejor que nunca. Son tiempos de sembrar de lo cosechado durante más de diez años. En febrero se alzaron con el Grammy al rock latino por su álbum "Sueños líquidos". Poco después, grabaron en Miami el concierto unplugged que en estos días puede verse en MTV y cuyo correspondiente álbum entró con fuerza y buenas ventas en el mercado norteamericano.
En la revista Billboard logró el primer puesto del "Latin 50", superando a Ricky Martin. Pero, más importante aún, en el ranking principal, el de los 200 discos más vendidos en todo ese país, debutó en el puesto 83. Claro, Ricky Martin está mejor ubicado, pero su disco es en inglés, y el de Maná es de rock y en español.
Como si todo esto fuera poco, el 29 de este mes comienzan la gira "Santana-Maná" con la que recorrerán, junto al gran guitarrista mexicano los Estados Unidos.
Cada una de estos hechos ranquea diferente en el espíritu de estos músicos. El Grammy no les ha movido demasiado la estantería. Tanto es así, que ni siquiera dieron presente en la fastuosa entrega de premios.
Tanto Fher como Alex González consideran que muchos grandes de la música nunca recibieron ese reconocimiento. Y citan ambos a Paco de Lucía y Soda Stereo. "En los Estados Unidos son muy importantes estos premios, pero la gente de América latina no tiene ni idea de que existen." Distinta es la emoción que les produce tocar con Carlos Santana. Este encuentro, que los llevará por veintidós ciudades norteamericanas y dos canadienses, tuvo su antecedente en diciembre, cuando el guitarrista convocó a la banda para que colaborara en uno de los temas de su último álbum, "Supernatural". Un honor para ellos.
Los Maná, en su momento más alto, tanto artístico como comercial, permanecen con actitud rockera. Algo que vale mucho más que una rígida devoción a ritmos y estructuras musicales. Nunca le han temido a la fusión y nadan tranquilamente, y con orgullo, por las músicas de las tierras en las que les tocó nacer. En el show unplugged , sin pudor, tocaron tanto un tema de Juan Gabriel como una ranchera de José Alfredo Jiménez o el "Desaparecidos", de Rubén Blades, en tiempo de reggae.
"A veces, por pasar por rockeros, algunos se limitan mucho. Nosotros somos muy abiertos: tocamos reggae, música africana, whatever ", le cuenta Alex a La Nación , y con esta última palabra delata su mestiza procedencia cubano-colombiana y sus años de residencia en Miami. Reflexivo, el cantante agrega que podría hablarse de un claro prejuicio de parte de los latinos. "Los gringos no han tenido problemas con la fusión. El rock mismo surgió de ella y no han dejado de hacerlo con el country, el folk o lo que sea. En cambio, parecería que nosotros debemos copiar la combinación que ellos han encontrado y no buscar por las nuestras."
El orgullo de ser latinos
Sucede que los Maná son latinos y están orgullosos de serlo. Durante la grabación del unplugged , y cuando alguno habló en inglés desde la cabina de control, Fher dejó las cosas en claro: "Aquí todos los chavos hablamos mexicano", seguido de una ovación de buena parte del público.
Y a diferencia de otros artistas, la banda logró relajarse durante la grabación y disfrutar como si fuera un show más, olvidándose casi de que todo estaba siendo registrado para convertirse no sólo en un programa para la MTV, sino también en un disco y en un DVD, el primero que realiza una banda latina. Así, en las interrupciones inevitables cuando es necesario cambiar de cinta o hacer ajustes técnicos, los músicos aprovecharon para improvisar un blues o alguna canción. Fiesta a la mexicana.
"Fue un ambiente interesante -recuerda Alex-, y difícil también para mí, porque estoy acostumbrado a tocar mucho más fuerte. Te confieso que alguno de nosotros estaba más nervioso frente a esas 200 gentes que en estadios para 15 mil."
A pesar de que algunos ven a Maná como una banda dedicada a las baladas y las canciones de amor, no ha dejado nunca de mantener una actitud comprometida. Hablan de niños de la calle, cantan a los desaparecidos y la ecología siempre ha sido una de sus prioridades. No sólo han trabajado con Greenpeace, sino que han creado su propia fundación, Selva Negra, encargada de crear conciencia sobre problemas ambientales.
"Es medio extraño -comenta Fher- porque si bien hablamos de cachondeo, de amor, de sueños, también descubrimos otras realidades que son dolorosas. En nuestras giras por América latina hemos visto mucha pobreza y sentimos que hay que decirlo. Nos nace de las vísceras."
Mantener los pies en la tierra es algo que siempre estuvo en su agenda, y en su lista de anécdotas pesan más los encuentros con García Márquez y Mario Benedetti, al que le hicieron escuchar el tema "Me voy a convertir en un ave", inspirado en su libro "Pedro y el Capitán", que las luces glamorosas del éxito.
"No nos hemos dejado impresionar por el bluff de la fama. Seguimos siendo los mismos cuatro chavos de Guadalajara", afirma el cantante.
Pero su ciudad de origen les provoca amor y críticas. "Es que es, junto con Santiago de Chile, la ciudad más conservadora de América latina. Tanto que el año último intentaron prohibirnos un concierto por promocionar el uso del condón para prevenir el SIDA, algo que hacemos hace años", remata.
Con los pies en su ciudad, siguen invadiendo los Estados Unidos con su disco "Unplugged", a pesar de la barrera que significa el idioma. "Allí las radios grandes no nos pasan; en cambio, en México o la Argentina sí se pasan, y mucho, temas en inglés. Y las estaciones para hispanos de Miami, por ejemplo, sólo pasan merengue, salsa y balada", aclara Alex.
Por eso no descartan hacer alguna vez un tema en inglés. "Pero lo que me late -dice Fher- es que no haríamos tampoco una canción completa en gringo, sino que algunas palabras queden en español. Somos latinos, mexicanos y no queremos ser wanabi -dice el cantante en referencia al "wanna be", el querer ser otra cosa-. Así que usaríamos palabras como tequila o fiesta, que todos pueden entender. Y si no, que agarren el diccionario, como hicimos nosotros con los Beatles."
Un difícil rompecabezas acústico
Paula Golbin llegó hace diez años a Miami, desde la Argentina, para estudiar televisión y cine. Al poco tiempo estaba trabajando en diversos lugares y, desde hace cinco, es una de las productoras de MTV para América latina. Ella es la encargada, entre otras cosas, de que los conciertos unplugged se concreten. Ha trabajado en el de Charly García, Spinetta, Divididos, Los Tres y Maná.
"Lleva mucho tiempo armar cada uno de estos conciertos. Es como un rompecabezas en el que deben juntarse muchas piezas. En el caso de Maná hace como cinco años que estamos hablando de esto", cuenta Golbin. En cuanto a la escenografía, siempre trabaja en equipo con un escenógrafo y con la misma banda. "A algunos grupos les gusta involucrarse más que a otros. Pero la idea es que cada uno tenga su marca propia, sin perder de vista el tono general de estos unplugged, que tienen un clima cálido."
Confiesa que el de Maná ha sido uno de los más largos. "Básicamente, porque ya sabíamos que no iba a ser solamente un programa para el canal, sino también que se haría el disco y el DVD. Se necesitaba la mejor calidad posible." Por delante vendrán nuevos unplugged. "Está en vista Andrés Calamaro, pero tenemos todavía que hacer coincidir los tiempos de sus giras. Y a Manu Chao lo quiero hacer desde que empecé. Seguramente va a ser el más difícil de armar, porque es un alma free, un nómada."




