María Ezquiaga: "Las cosas pueden cambiar por medio de un buen trabajo"

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el invitado se interroga y se fotografía
Laura Lunardelli
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27 de septiembre de 2013  

En el juego de entrevistarse a sí misma, la cantante María Ezquiaga, líder de Rosal, da vueltas sobre la música: la acepta como una sensación de bienestar, habla de la generosidad de los colegas con los que la comparte y da fórmulas infalibles para conectar con la creatividad, como para recortar y guardar. La autofoto es, en realidad, autofoto con gato.

-¿Qué es hacer música para mí?

- Es un desafío, un movimiento, un cambio de lugar, una forma de crecer. Estar incómoda, buscar y encontrar un espacio en mí para luego proyectarlo. ¡Es una sensación de bien! Es participar de un universo por medio de un lenguaje de sonidos y de silencios. En la medida que me voy acercando lo voy conociendo y me voy conociendo. Creo que encontrar una estética propia tiene que ver con ser coherente con mi forma de pensar y sentir. Lo que dejo afuera y lo que muestro. A partir de la música aprendí que las cosas pueden cambiar por medio de un buen trabajo (mejorar la voz, mejorar el oído).

-¿Qué busco en un colega para hacer música?

- La generosidad. La música requiere de un campo que no esté repleto de críticas. Hacer música requiere paciencia, cuidado, acción y atención. Diversión. Evitar dogmatismos.

-¿Cómo hago para conectar con la creatividad?

- Respirar y accionar es mi mejor medio. Las ideas están siempre, al igual que respirar; sabemos cómo hacerlo cuando nacemos y lo vamos perdiendo en la medida que crecemos. Trato de estar atenta y no arruinar la posibilidad que me da el día. Muchas veces en el transcurso me voy perdiendo, otras la tomo y tengo alegría. Aceptar lo que tengo hoy y divertirme con eso.

-¿Quiénes fueron los músicos que me influyeron?

- El primer músico fue un amigo de amigos (Juan E. Cuacci), que me recomendó que estudie música en la EMPA. Otro fue Pedro, el primer bajista con el que toqué en un grupo. Él me mostró los discos más importantes del rock, como los de Joni Mitchell, Spinetta, Beatles... También me influyeron los profesores que tuve en la EMPA: Javier Cohen, Armando Alonso, Ariel Goldemberg, que me enseñaron muchas cosas y me transmitieron confianza. Verlos felices siendo músicos me inspiró a seguir. Las charlas con mi hermano Marcelo, el libro F ree Play, de Stephen Nachmanovitch, que me pasó cuando estábamos comenzando a tocar en vivo. Y todos los músicos con los que toqué.

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