
Maria João, entre el jazz y los ritmos brasileños
La cantante vendrá dentro de 10 días
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Es sencillamente una de las grandes voces del jazz, aunque, por cierto, su música no reconoce fronteras tan claras como las que impone esta clasificación. "Mi música tiene un rostro universal. Mi trabajo tiene un pie en el jazz y el otro en todas las músicas del mundo", señala la portuguesa Maria João, que actuará el 26 y el 29 de abril, a las 21.30, en La Trastienda.
Junto al pianista y compositor Mario Laginha, João trae una de las propuestas más vanguardistas de la actualidad: una cruza de géneros interpretados de manera intensa y de belleza singular.
De madre mozambiqueña y padre portugués, esta lisboeta, de 44 años, con seis discos, muestra un estilo de canto que se relaciona mano a mano con los demás instrumentos. Su capacidad de fraseo y una, al parecer, inagotable riqueza de ideas llevan su música a un lugar de avanzada en la escena jazzística mundial.
Amante de la música brasileña, especialmente de la cultura nordestina de aquel país, João desborda de vitalidad rítmica. Su voz abrió una luminosa ventana en el género. La cantante se presentará con Laginha en piano, Toninho Ferrugutti en acordeón y el noruego Helge Norbakken en batería y percusión.
Un llamado a Lisboa nos permite acceder al mundo de João, hasta hoy prácticamente desconocido para el público argentino.
-¿El origen de esa fuerte riqueza rítmica tiene herencia genética?
-Claro, aunque no viví de manera estable fui muchas veces a Mozambique y Angola. En esas hermosas tierras pasé fiestas de fin de año y vacaciones. Te diría que no sólo llevo esa musicalidad en la sangre, la tengo en los huesos y en el alma.
-Si bien hay una parte de su musicalidad que es heredada, otra seguramente será adquirida ¿Qué tipo de música escuchó en sus comienzos?
-Nada en especial. En realidad, escuchaba mucho la radio y cantaba en mi casa, en la playa, en fin, no sentí ningún llamado concreto hacia la música.
-¿Cómo llega entonces a ser cantante?
-Vamos por partes. Trabajé bastante tiempo como instructora de aikido, en ese tiempo estaba convencida de que ése era mi camino y lo practicaba seis días por semana hasta el punto en que vivía vestida con un kimono. Al mismo tiempo daba clases de natación a niños y a autistas. La música aparecería después. Aunque no tengo estudios de canto, creo que tengo una excelente respiración y una postura corporal que me ayudan mucho en mi tarea artística.
-Pues bien, y ese acercamiento a la música ¿cómo fue? ¿Qué género musical te atrajo?
-El jazz, definitivamente. Iba a cada edición de Festivales de Jazz de Portugal, donde presencié las actuaciones de Benny Carter, Jannet Wilson, al mismísimo Duke Ellington, al violinista francés Jean Luc Ponty y al gran pianista Herbie Hancock. Recuerdo que los iba a ver sin saber quiénes eran y aunque a algunos no los entendía, me parecían lo máximo. Pero no todo era jazz, también escuchaba a Joni Mitchell, los Beatles y los Rolling Stones.
En los últimos trabajos de João, especialmente en "Chorinho feliz" muestra un fuerte acercamiento a la música brasileña, de la que no oculta su admiración. "Me encanta la música brasileña, la cual no sólo está presente en "Chorinho", sino desde mi primer trabajo "Saudosa maloca". Amo esa música, aunque también me gusta la de Africa y la de la India.
-Al parecer, ese amor por la música brasileña llega al punto de tener un excelente acento brasileño. ¿Cómo lo adquiriste?
(Se ríe) -Creo que como resultado de ver teleteatros brasileños en la televisión portuguesa. Sobre todo uno de ellos, muy gracioso, "La indomada", cuya trama se desarrollaba en Bahía. Era tan graciosa, mezclaban mucho portugués con acento bahiano y palabras inglesas. Era una mezcla muy curiosa. El acento del nordestino me perece delicioso. Soy curiosa, en cuanto me interesa una música investigo quién la hace, el pueblo, sus costumbres. A medida que le estoy contando esto me doy cuenta de que también influyó en mi la música de Elba Ramalho, de Alceu Valença y de Gilberto Gil. El acento bahiano fue entrando en mí y es parte de mi equipaje.
João se explaya sobre su inclinación hacia la música brasileña. "Nuestra mayor pretensión en ´Chorinho´ fue expresar nuestro amor por el arte musical brasileño. Creo que nosotros (los portugueses) los queremos más de lo que ellos (los brasileños) a nosotros", señala la cantante.
La vocalista agrega que al querer tanto a los brasileños "hicimos ´Chorinho´ como un gesto de reconocimiento y admiración" a la cultura de ese país en el que se habla su mismo idioma y que intenta llegar a sus historias reproduciendo el acento bahíano.
-Su estilo parece inclinado a definirse como jazz étnico ¿Cuál es su opinión?
-Este es el tipo de pregunta que nunca sabré muy bien cómo responder, pero creo que conseguí una aproximación a lo que hago: Nosotros tenemos un pie apoyado en el jazz, con las armonías más ricas, las melodías más elaboradas; el otro, lo llamo el pie-esponja, porque es el que anda por el mundo, el que curiosea, el que interroga y, también, el que absorbe distintos géneros o, mejor dicho, el que de todos toma algo. Y así se arma mi caminar por la música.
-El no haber estudiado no le ha impedido desarrollar un registro cuidado, en el que su voz actúa como instrumento que podría incluso hasta prescindir de la palabra...
(Interrumpe) -Tengo un don que Dios me dio, la voz, y lo intento utilizar lo mejor posible. Considero a mi voz un instrumento muy versátil y creo que sería un desperdicio aplicarlo sólo a cantar canciones. A mi sonido, que es mi canto, lo dejo fluir, no importa si se acerca a lo lírico, al canto ritual, al jazz o al rock. Simplemente suelto mi voz.
João sostiene que la música, ante todo, es un divertimento. "En nuestros conciertos hay alegría, que la podrán sentir en Buenos Aires. Disfrutamos lo que hacemos sin ninguna intención. Considero un privilegio poder hacer esta música que amo, que adoro, y que todavía me paguen por eso.
-La parcería con Mario Laginha parece uno de los encuentros más interesantes del jazz actual. ¿Cómo fue?
-Cuando empecé a cantar, Mario ya era un músico profesional; me conecté con él a través de músicos amigos; tocamos dos años juntos y luego cada uno tomó caminos distintos; al tiempo repetí la invitación, esta vez para grabar "Danças" que fue el primer disco con él y desde aquella discreta confianza que tenía en esta reunión musical llegamos a hoy con una relación de sintonía absoluta. Nuestra música tiene un rostro universal.
João habla de su proximidad con el Africa. "Estuvimos allá tanto tiempo que nos resulta imposible escapar a la fuerza de sus ritmos, de ese espíritu ritualista y a la vez nostálgico, como tan claramente se ve en el fado, canción de puerto, que se abre al mar, a la despedida.
La música de Maria João logra cumplir con ese sueño de arrojar originalidad a una música como el jazz, que ya tiene historia.
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