
Marrale: el secreto, no ser frívolos
"Es un programa posmenemista..."
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Es difícil, frente a frente, distinguir a Jorge Marrale del doctor Guillermo Segura. Son la expresión, la posición del cuerpo y el modo de hablar los que demuestran que más allá del final de "Vulnerables" el personaje sigue dando vueltas en su cabeza. El unitario -que desde el comienzo, en abril de 1999, es la charla obligada del miércoles por la mañana en cualquier oficina- terminará en poco tiempo y el "terapeuta" deberá dar vuelta la página. Antes, Marrale, que le prestó el físico durante los dos últimos años, hace un balance del ciclo.
"Creo que el éxito de "Vulnerables" se debe a una combinación explosiva entre lo que uno ve de los personajes y lo que está en la cocina de sus pensamientos y sentimientos, en un ámbito como la terapia. Eso fue lo novedoso", explica Marrale a La Nación , todavía con el recuerdo fresco de la grabación del último capítulo.
"Los textos de Bellati y Segade, los autores del ciclo, daban para una despedida sensible y positiva, porque se ven los avances de los personajes sin ser una cosa alucinada de decir que está todo bien. Al mismo tiempo es realista y muy interesante porque se van a ver todos los pasos que hicieron los personajes. Me parece que será un gran último programa", cuenta el actor, que prefiere no dar más detalles sobre el capítulo que llegará en diciembre.
Con emoción por el cierre de una etapa como actor, Marrale dice haber estado dividido entre el personaje y el intérprete: "Traté de que prevaleciera Segura, pero al mismo tiempo cada palabra fue una especie de homenaje a mis compañeros, un agradecimiento por el hecho de haber trabajado como lo hicimos".
Nobleza obliga
Hay muchos adjetivos que pueden usarse para describir cada uno de los episodios de "Vulnerables". Sin embargo, el que elige y repite Marrale es "noble": por la forma en que llegó al público, porque es un programa de ficción que cumplió con un cometido, porque no se quedó en el mero entretenimiento.
"Cuando Adrián Suar me ofreció el papel de terapeuta -recuerda el actor-, yo ya tenía cierta inquietud por el tema de la terapia. De hecho, en "Fiscales" se había incluido el personaje de una analista, que interpretó Perla Santalla, a pedido mío. Me parece muy interesante el encuentro en la terapia de grupo, donde todos comparten sus fantasías. Creo que era un riesgo mostrar esto y al mismo tiempo un acierto, porque dramáticamente es algo muy rico para interpretar".
Cada intervención de Marrale en el papel de Guillermo Segura es una manera de echar por tierra los numerosos prejuicios que existen alrededor de los psicólogos, psicoanalistas y terapeutas de cualquier especie. "No me interesó pensar si Segura era lacaniano o freudiano. Me parecía que esa era información estéril -cuenta el actor-, quería retratar a un ser sensible que se sienta a escuchar y que como actor tiene que transmitir ese mundo a veces sin hablar tanto. Me interesaba que este personaje trabajara con los pacientes desde la emoción y no desde la cabeza. Algo que no suele esperarse de un terapeuta. Existe una especie de cliché que imagina al paciente desesperado, tirado en el diván, y al analista sentado atrás, bostezando. Eso me parece nefasto".
Claro que derribar mitos no es tan simple y muchas veces ante las preguntas y las dudas de Jimena, Gonzalo, Roberto y Cecilia el doctor Segura saca a relucir el latiguillo de muchos terapeutas: "¿Y usted qué piensa?" Para Marrale, es una pregunta válida, útil, porque provoca una respuesta profunda, un bien necesario y escaso en la televisión.
"Me parece que una de las cosas más destacables de "Vulnerables" es que confirmó lo que puede hacer la televisión cuando se toman en serio ciertos temas y coloca a los actores adecuados para el trabajo. El resultado es brillante y sigue siendo un medio irreemplazable para la ficción", asegura el actor.
Para Marrale, este unitario funcionó como una bisagra en su carrera televisiva. Lo llama un ciclo emblemático y está convencido de que la popularidad que alcanzó el programa tiene una explicación clara, irrefutable: "Yo siento que "Vulnerables" llegó para ventilar algo. Siempre lo llamé un programa posmenemista. Porque me parece que ésa fue una época de puro show off, de superficialidad y mascaradas. En cambio "Vulnerables" es todo lo contrario. Porque lo que hace es resquebrajar las máscaras al máximo y mostrar una sociedad con conflictos cuya solución no está en lo superficial ni en las cosas estúpidas o frívolas. Si hay algo que no fue "Vulnerables" es un programa frívolo".
A diferencia del resto de los personajes del unitario, al doctor Segura se lo ve siempre en el ámbito de la terapia. Allí está tranquilo, sereno y en control de la situación. Aunque desalojado de ese espacio empieza una historia muy diferente. Una suerte de doctor Jeckyll o de mister Hyde, el terapeuta muestra sus costados débiles cada vez que traspasa la puerta del consultorio. "Esa dualidad es muy buena -explica Marrale-, porque desmitifica esa creencia de que el analista es impoluto, perfecto. Nadie es así, ni Segura ni los jueces de la Suprema Corte. Es interesante ver el lado falible del que se supone es el dueño de la verdad".
Con una combinación justa de guiones realistas y actuaciones sobresalientes, "Vulnerables" apuntó a la excelencia, un blanco al que la televisión no suele acertarle. "Este fue un programa fundacional, porque demostró que la mejor televisión es la que mejor deseamos hacer y eso no tiene que ver con los costos. Ahora sólo queda esperar que los responsables de la TV registren que la gente reclama mejores programas", dice el actor, que en el final de la entrevista vuelve a parecerse a su personaje y, cómo él, hace una reflexión de ésas que cierran una sesión: "No hay que lamentar el final del ciclo. Mejor es recordar que se pudo hacer".
El futuro del doctor
"Seguramente me costará separarme de Segura", dice Marrale, y se ríe de su propio gag lingüístico . De todas maneras, más allá de la impronta del personaje televisivo, el actor ya está preparando su siguiente papel.
Desde octubre está filmando "Antigua vida mía", una película protagonizada por Cecilia Roth, Ana Belén y Juan Leyrado, dirigida por Héctor Olivera. Sin proyectos televisivos a la vista, parece que el futuro laboral de Marrale transcurrirá en el cine. Junto a los productores Pablo Rovito y Axel Harding y el director Beda Docampo Feijóo formó un equipo de trabajo que planea hacer cine alternativo. La idea es filmar en video digital, con una producción accesible e historias sencillas.




