Los reality shows lidian con versiones más o menos fidedignas de la vida de sus participantes. En los mejores casos, entretienen y en los peores cruzan la línea entre lo que debería verse y no en la TV. Aquí van algunos ejemplos de esos excesos.
El show del donante . En 2007, un canal holandés creó un reality en el que el ganador se llevaría un riñón que necesitaba para seguir viviendo. Luego se reveló que todo era falso, una manera de llamar la atención sobre la falta de donantes.
Tu pasado te condena . "Mi pasado está enterrado", dijo frente a las cámaras Cyril Jaquet, participante del reality español La vuelta al mundo. El hombre fue expulsado del juego cuando se supo que había asesinado a sus padres durante su adolescencia.
Violento hermano . Gran Hermano tiene reglas claras para sus participantes. Los ataques verbales están permitidos y hasta son alentados, pero cuando la violencia se vuelve física, la expulsión es segura. Eso le pasó a Justin de GH Estados Unidos, que amenazó, en broma, a una compañera con un cuchillo de cocina y quedó fuera del juego.
Acoso en pantalla . La mezcla de alcohol, cámaras y una fama incipiente provocaron un caso de acoso sexual en Gran Hermano Australia. Dos participantes atacaron a una compañera de la casa y fueron inmediatamente expulsados. El canal intentó, sin éxito, censurar las imágenes.
De la casa a la clínica . Gran Hermano argentina tuvo su episodio complicado. En la segunda edición del reality show el participante Pablo Heredia dejó la casa en medio de lo que parecía un brote psicótico.