
Mature, un gladiador del cine
El actor de películas como "El manto sagrado" y "Aníbal" falleció a los 86 años
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LOS ANGELES (Reuters).- El actor norteamericano Victor Mature, famoso por sus personajes en epopeyas bíblicas filmadas en las décadas del cuarenta y del cincuenta, falleció como consecuencia de un cáncer que padecía desde hace tres años.Su muerte se produjo el miércoles último, a los 86 años, informó ayer una parienta. Agregó que el deceso tuvo lugar en la casa que Mature poseía en Rancho Santa Fe, cerca de San Diego.
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Corpulento, de cabello oscuro, rizado y ojos profundos, Victor Mature nació hace 86 años en Louisville, Kentucky. De padres inmigrantes autríacos, abandonó la escuela cuando era adolescente para dedicarse a la venta callejera. El dinero lo destinaba a solventar los gastos de su hogar, y el tesón y su equilibrado manejo de los ahorros le permitieron abrir un restaurante en su ciudad natal.
Pero Victor Mature tenía puesta su mirada en un horizonte más atractivo. Desde su niñez el cine se había convertido para él en una obsesión, y decidido a probar suerte en la pantalla grande se trasladó a Hollywood a fines de la década del treinta.
Su apostura y su voz grave comenzaron a interesar a los productores y, tras encarnar personajes de segundo orden en varios films, logró destacarse como el protagonista de "Sansón y Dalila", de Cecil B. De Mille. Su carrera parecía estancarse en esos papeles de gladiador romano o de héroe en historias bíblicas.
Sin embargo, tuvo oportunidad de animar tipos violentos en algunas historias policiales -"Me despierto gritando", "Rosas trágicas", "Una vida marcada"-, hasta que en 1948 logró su consagración en "El beso de la muerte", una inquietante trama de suspenso dirigida por Henry Hathawa, en el que Richard Widmark hizo su debut en la pantalla dando vida a un psicópata.
La carrera cinematográfica de Victor Mature tomó, desde entonces, varios derroteros. Se lo convocó como pareja de Esther Williams en "La reina del mar"; fue utilizado para realzar la fantasía y el humor en "El príncipe de Bagdad" y sirvió de apoyo a comedias intrascendentes.
No obstante, Victor Mature debió recaer a cada paso en tramas bíblicas o de temerarios gladiadores. Con vestuarios multicolores que dejaban ver su poderosa musculatura, protagonizó "El manto sagrado", la primera superproducción en Cinemascope que se filmó en los Estados Unidos; "Demetrio y el gladiador", y "Aníbal", entre los títulos más recordados de su filmografía.
Del golf a los sets
Para el gran público, Victor Mature fue uno de los grandes astros de la Meca del Cine en la posguerra. Los críticos, en cambio, fueron menos benignos con él y calificaron sus actuaciones como rígidas e inexpresivas. El solía repetir que era mejor jugador de golf que actor.
Pero la pantalla grande siempre le daba nuevas oportunidades. Fue temerario marino en "Los verdugos del mar", heroico soldado en "Arenas del infierno" o sangriento vengador en "El bandido de Zhobe".
Así, y a través de más de cincuenta films, el nombre de Victor Mature evocaba los panoramas más exóticos, los combates más increíbles, las aventuras más arriesgadas. Desde soldado en las guerras púnicas hasta gángster neoyorquino, todos aquellos papeles que requerían sin igual coraje y valentía hallaron en él al intérprete ideal, al hombre capaz de recibir con la misma mirada soñadora el anhelado "sí" de la doncella o el tremendo navajazo en el abdomen del villano.
Su figura mítica se fue diluyendo en el tiempo empujada por otros rostros, otros públicos y otros gustos. "Hollywood ya no es lo que era", apuntó en varios reportajes cuando anunció su deseo de dejar los sets. Y quedó sólo el recuerdo de todas sus actuaciones como legado a un arte que buscaba nuevos rostros. Victor Mature se casó cinco veces, tuvo una sola hija, Victoria; ganó 18 millones de dólares y, a los 46 años, se retiró de la pantalla para radicarse en su finca de Rancho Santa Fe y, según su propia confesión, dedicarse al golf y disfrutar de la buena comida.




