Medios que meten la cola en las tormentas de la familia Menem
¿Es la TV un lugar apto para saldar entuertos domésticos?
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Vicios privados, virtudes televisivas. Esa parece ser la lógica de los despropósitos que se sucedieron en los últimos días en la pantalla chica con relación a la familia Menem. Mediático como pocos, el ex presidente de la República fue durante diez años el alimento ideal para la voracidad escandalosa de la TV. El desenfado frente a las cámaras, el ánimo chacotero, la buena disposición para matarles el punto a los cómicos de raza, junto con sus entuertos domésticos, fueron las armas con las que Carlos Menem sedujo a los productores televisivos. Los hacedores de la TV no tardaron en advertir que el entonces mandatario rendía más en materia de impacto que la mejor de las telenovelas porque, a diferencia de lo que sucede con las historias guionadas donde a la larga todo se hace previsible, el riojano manejaba como un mago el efecto sorpresa.
Poco importaba que las novedades no fueran nada mejor que el desempleo, la corrupción y la bancarrota de la República. Menem podía sacar cualquier as de la manga y convertirse en centro de atención mediática. Baste recordar apenas un puñado de gestos tan inesperados como atípicos: la picadura de avispa; la Ferrari suya, suya, suya; el peluquero como invitado imprescindible en el Tango 01; el viaje a la estratosfera. Para una televisión acostumbrada a la hiperbólica seducción mediática menemista, con el nuevo gobierno han comenzado a correr tiempos de vacas flacas. Porque, convengamos, por más jugo que el sensacionalismo haya querido sacarle al romance de Antonio de la Rúa con la sugestiva cantante colombiana, el affaire fue apenas un número de estudiantina si se lo compara con los escandaletes hard de la era menemista.
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Lo cierto es que la figura mediática del ex presidente volvió a la pista catódica de mano de una chilena apetecible y con aires de ganador. La pantalla se sintió aliviada: desde la oposición, el líder riojano seguiría suministrándoles pasto a las fieras. Pero, a fuerza de hurgar en la vida privada de ricos y famosos, a ninguno se le escapó que la presa más rendidora en la cacería de intimidades sería Zulemita, la hija del ex mandatario, que supo oficiar de primera dama. Primero fueron las escuchas -una creación televisiva que se puso de moda en el gobierno menemista-, donde la chica le reprochaba al padre haberle dado diez años de su vida y amenazaba con hacerle saber al país quién era Carlos Menem. Claro que aquel circo de los dimes y diretes fue de vida breve. La doncella hizo mutis por el foro y se refugió en el paraíso plástico de Miami.
Con los rumores de compromiso, boda y eventual concepción de un hijo respecto de Carlos Menem y Cecilia Bolocco, molesta, Zulemita decidió salir al ruedo mediático. Sucedió la semana última en el living de "Susana Giménez". Allí la chica se mostró doliente, habló de la muerte de su hermano -"A Carlitos no lo mataron por ser hijo de mi mamá, sino de mi papá"-; lloró una infancia marcada por "un padre mujeriego", le aconsejó a su progenitor que si tanto interés tiene en tener un hijo con Bolocco, mejor sería que empezara por investigar la muerte de Carlitos, por ocuparse del sufrimiento de ella y por reconocer al supuesto hijo extramatrimonial que se le adjudica, si es que fuera suyo.
Entre sollozos, se quejó de que su padre estuviera "de fiesta" mientras su madre no deja de llorar por la muerte de Junior. En su diatriba contra el hombre que festeja, la hija del ex presidente disparó con munición gruesa: dijo que lo que no podía tolerar era que su padre le hubiera mentido en reiteradas ocasiones. Poco más o menos lo mismo que declaró a la revista Caras: "Gracias a mi padre hoy no creo en nadie".
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No son pocos los que podrían hacer causa común con la muchacha. Los obreros y empleados a los que se les había prometido el salariazo, por ejemplo, o los empresarios a quienes se había seducido al grito de "revolución productiva". Pero cierto es que en este caso la distancia entre la vida pública y la privada es abismal. Los ciudadanos, por más engañados que sean, en un sistema democrático tienen la revancha en las urnas. Una hija cuyo padre le ha mentido, en cambio, no goza del derecho al voto castigo porque la condición de padre es vitalicia.
Zulemita admitió en diálogo con Susana que llevaba varios meses in hablar con su padre. Cabe preguntarse si la televisión es el lugar más adecuado para saldar el entuerto doméstico. Probablemente no lo sea . Pero lo más triste no fueron las quejas de Zulemita, sino la falta de brújula de quienes se subieron al carro del escándalo. El hecho de que la chica haya hecho público lo privado en "Susana Giménez", habilita a Viviana Gorbato para diagnosticar en "Paf!", tan suelta de cuerpo ella, que allí se estaba dando una situación de "incesto virtual". ¿Quién es Gorbato para colgarle semejante etiqueta al prójimo? Según ella misma dijo, está en condiciones de hacerlo porque tiene "veinte años de análisis encima". Pero dos décadas no le han alcanzado para aprender que cualquier interpretación fuera de contexto es una agresión.
Chiche Gelblung tampoco se privó de alimentar la hoguera del escándalo. El jueves último tuvo como invitado de "Memoria" a Juan Bautista "Tata" Yofre para hablar pura y exclusivamente del caso Zulemita. ¿Por qué él? se preguntaba la teleplatea. "Los espías sirven para dos cosas:para generar misterios y para desentrañar misterios -explicó el conductor-. Hoy tenemos a un ex jefe de los espías con nosotros, el señor "Tata" Yofre. El fue jefe de la SIDE durante el primer período del gobierno de Menem. Y queremos desentrañar el misterio Zulemita. El misterio de por qué Zulemita avanzó hacia la televisión para decir lo que dijo".
"Zulemita es injusta, resentida y desagradecida", opinó Yofre, que a diferencia de Gorbato no se colocó en el pellejo de don Sigmund, sino en el del Dante y juzgó que la falta de haber denostado a su padre en TV merecía que se la condenara al quinto infierno. El viernes último, a Chiche se lo vio con un ojo vendado. "Hace pocas horas me tuve que operar de un pequeño problema en este ojo, razón por la cual el programa lo habíamos grabado ayer -explicó-. Ayer a la noche estuvo Yofre en "Memoria" y sus declaraciones sobre Zulemita Menem produjeron una enorme repercusión, que desató varias polémicas. En virtud de eso decidí, pese a este ojo, hacer un programa especial." De especial tuvo poco: la repetición de la entrevista ya emitida, un diálogo telefónico con el mismo Yofre, otro con el coronel Seineldín y un tercero con Miguel Romano, el peinador de Zulemita.
Ante tanto dislate, el televidente se hace una pregunta: ¿alguien perderá algo si Gorbato vuelve mansa y tranquila al diván donde parece que veinte años fueron nada, y si Gelblung se toma el tiempo necesario para reponerse de su operación?





