
Con los efectos devastadores de la guerra en Irak a la vista, Eddie Vedder, Michael Stipe, Moby y otros rockers norteamericanos le apuntan a Bush.
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El 4 de octubre pasado, Bruce Springsteen les pidió a 50 mil espectadores neoyorquinos que "griten un poco más fuerte si quieren que se le haga juicio político al Presidente". Dos semanas después, John Mellencamp publicó en su sitio web una carta abierta a los Estados Unidos en la que declaraba: "Nuestro propio gobierno nos miente y nos asusta, y es hora de actuar". En estos días, Moby, Eddie Vedder (Pearl Jam) y Michael Stipe (r.e.m.) organizan una campaña publicitaria para la televisión integrada por avisos en contra del presidente norteamericano George W. Bush, y Dave Matthews critica en la prensa los efectos de la guerra en Irak.
Al cierre de esta edición, al menos tres giras compartidas por varias bandas de rock planeaban fustigar la política exterior del gobierno de Bush y su espíritu militarista. Green Day, nofx, Tom Morello, Dixie Chicks, Don Henley, Willie Nelson y Steve Earle tocaron (o tienen pensado tocar) en favor de candidatos políticos de la oposición demócrata. Los músicos de hip-hop también toman partido: "Tenemos voz y tenemos la responsabilidad de expresarnos", asegura Jay-Z, integrante de la Cumbre del Hip-Hop de Russell Simmons, que se propone registrar a 4 millones de electores para la votación de 2004. "La gente nos escucha."
Bienvenidos al mundo cada vez más proselitista de la música popular norteamericana.
"El país en el que creemos no sobrevive cuatro años más a George Bush", sentencia Moby. A lo que agrega Lou Reed: "Tenemos que unirnos todos y trabajar para cualquiera que se oponga a Bush, al margen de las diferencias que tengamos. Nuestro lema es: cualquier cosa menos bush".
Muchos artistas tampoco tienen miedo de ensuciarse las manos participando del proceso electoral: En Punkvoter.com, más de cien bandas -entre ellas, nofx, Green Day y Offspring- están haciendo campañas para que los ciudadanos norteamericanos se registren para votar; además impulsan una comisión de acción política y una gira llamada Rock Against Bush [Rock contra Bush].
La importancia que los candidatos le conceden a los artistas es evidente. No de otro modo se entiende que el general Wesley Clark, uno de los candidatos demócratas, mencione en un discurso a OutKast.
A los artistas no siempre les resulta sencillo decir lo que piensan. La radio wchr de Nueva Jersey prohibió recientemente la difusión de temas de Jethro Tull cuando un diario de ese Estado publicó la siguiente cita de Ian Anderson, el cantante del grupo: "Detesto ver la bandera de los Estados Unidos colgada en todas las camionetas. Es fácil confundir patriotismo con nacionalismo. Ser «patriotero» no sirve".
Hace ocho meses, Natalie Maines, cantante de las Dixie Chicks, declaró al público en Londres: "Para que lo sepan, nos da vergüenza que el presidente norteamericano sea de Texas". Más de cincuenta emisoras de radio sacaron del aire los temas de las Dixie Chicks, y hubo protestas de disc-jockeys y de admiradores.
Puede ser que la experiencia de Maines haya llevado a que algunos músicos no se animen a hablar, pero a otros los indignó tanto el episodio que empezaron a participar. Merle Haggard, que este año grabó su propia canción contra la guerra, "That’s the News", comenta que los ataques a las Dixie Chicks le "recordaron cosas que había leído sobre la Berlín de 1938, cuando estallaba el nazismo; me calenté mucho".
Los músicos esperan que, al participar, puedan estimular a sus fans a hacer lo mismo. James Taylor, que apoya al senador John Kerry, afirma que el gobierno saca provecho de "una falta de sentido cívico". "Los norteamericanos nos quedamos dormidos", agrega. "No participamos en nuestro propio proceso político."
John Mellencamp señala que el objetivo de su carta abierta y de su canción "To Washington" es transformar esa apatía en acción. "Mi propósito al estar aquí, al componer canciones o escribir una carta así, es proponer la idea de que es necesario que acá haya diálogo y no que simplemente se acepte la línea [del gobierno]", explica.
Los músicos aseguran estar convencidos de que reflejan un estado de ánimo nacional que está "perturbado", en palabras de Haggard, o "agitado", según Tom Morello. "Hay que darse cuenta de una cosa", dice Russell Simmons. "Es un paso cultural, no solo político. Está de moda ir a las reuniones políticas. Está de moda invertir dinero en la educación". Y agrega Fat Mike: "Si juntamos unos cientos de miles de chicos, vamos a ser una fuerza a tener en cuenta. Si alguien quiere nuestros votos, nos va a tener que dar algo de lo que queremos".
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