Martes, a las 22
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Estarquijoch
La serie protagonizada por Vena y Rago en plan setentista lleva la estampa de los debutantes Agulla & Baccetti: impacto y complicidad, pero inexperiencia televisiva.
Cualquiera que alguna vez haya sido testigo de la presentación de una campaña de publicidad habrá notado que la principal función de los representantes de la agencia no es exponer la idea que mejor venda el producto, sino hacer que los representantes del cliente compren esa idea creyendo que es la invención más feliz desde que alguien notó que era posible tener sexo con uno mismo. Las agencias de publicidad más exitosas no son las que hacen los comerciales que mejor logran los objetivos de sus clientes, sino las que mejor se venden a sí mismas. Los publicitarios Agulla y Bacetti son maestros de este fino arte. Cada comercial de ellos es precisamente eso, en vez de un aviso de un producto. Algo similar sucede con esta serie.
Mosca y Smith es la primera producción de la nueva empresa de los dos publicitarios, dedicada a proveer contenidos para televisión. Tras verla hay que decir que su talento sigue intacto: gracias a la capacidad de a&b para vender lo que hacen, el primer capítulo midió 31 puntos de rating y fue más visto que Los Roldán . Este número no mide la aceptación del programa, sino la respuesta pavloviana de los espectadores a las expectativas creadas magistralmente por el dúo.
En entrevistas, en la presentación a la prensa, a&b repitieron eslóganes como "televisión de autor", "nunca hecho en nuestro medio", "experimentación" ¿Creerán ellos su propio discurso? Mosca y Smith es una parodia de las series policiales norteamericanas de los años 70, sólo que en clave argentina. Su "originalidad" consiste en que, en vez de aplicar alguna de las consabidas fórmulas locales, lleva el sistema de inspiración y referencias hacia la tevé y el cine norteamericanos. Hay que reconocer que, ante la falta de ideas, es una mejor solución. Sin embargo, que las fuentes sean mejores no eleva necesariamente la calidad del resultado.
El guión fracasa en los dos frentes de ataque. Como comedia, hay demasiados chistes que no funcionan (algunos sí y se nota la venerable tarea de prestar atención al gag verbal) y múltiples situaciones fallidas, sin remate. Por ejemplo, la larga escena en que Smith salta varias veces sobre el capó de su auto sin que se encuentre ningún gag para cerrarla. Como policial, aunque está claro que no es una incursión en el género a la manera de Conan Doyle, abundan las inconsistencias. ¿Por qué el hombre que se desmaya sólo al ver su propia sangre es eliminado como sospechoso de un crimen, si el herido fue otro? Esa resolución incoherente demuestra la ínfima importancia que tiene la trama y la forma del policial para los guionistas. En verdad, lo único que la serie pide del género es, ¿qué otra cosa?, una pátina de cool, la excusa para citar a Starsky & Hutch , usar la banda sonora de Shaft , mostrar las persecuciones típicas y peinados funky. Como policial, hasta el video "Sabotage" de los Beastie Boys obviamente una fuente tiene más densidad. Otro problema, producto de la inexperiencia, es que los dos protagonistas son básicamente el mismo, porque a pesar de sus aspectos físicos muy diferentes, no hay diferencias en sus caracteres que produzcan los conflictos necesarios de todo "buddy film": si los personajes son dos, sus valores, creencias, idiosincrasias deben ser distintos. Que esto no exista, así como la ausencia de remates, no es "experimental", es, simplemente, un error.
Frente a la impericia del guión es destacable la competencia del director Diego Kaplan, que evidentemente conoce el género con que trabaja (el buen ritmo narrativo y algunos hallazgos visuales son claramente de su responsabilidad), y las muy buenas interpretaciones de Fabián Vena (Mosca) y Pablo Rago (Smith), irreconocibles hasta en sus voces, algo destacable en un medio en que "actuar bien" o "componer un personaje" significa, simplemente, decir el diálogo con soltura.
En el paquete mezclado de defectos y virtudes de Mosca y Smith , acaso la venta de a&b haya logrado su objetivo (los 31 puntos) pero generó expectativas que el programa no cumple. No es que sean inalcanzables: esto mismo ya se hizo muy bien y no en los Estados Unidos, sino en las dos películas de Torrente, dirigidas y protagonizadas por Santiago Segura. Mosca y Smith , por ahora, no son rivales para el policía español. En su facilidad para el afano y para caer siempre parados, Agulla y Bacetti lo superan con creces.
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