
Baltasar Comotto, la guitarra del funky
Esta noche se presenta en Notorious
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El jazz en Buenos Aires atraviesa un rico momento, en el que la aparición de jóvenes talentosos le da una inusual vitalidad.
Baltasar Comotto apareció en la escena del jazz hacia octubre de 2000. De la mano del pianista Patán Vidal, viajó a las jam sessions del Festival de los Siete Lagos, en la Cordillera, donde su estilo, armónicamente arriesgado y potente, deslumbró.
Comotto se presenta esta noche, a las 21.30, en Notorious, Callao 966, con su grupo de soul y funky, en el que incluye a dos cantantes.
Comotto comenzó en el rock, del que nunca se marchó. En la actualidad es guitarrista del grupo de Luis Alberto Spinetta, pero la fuerza de la música de Miles Davis y Charlie Parker (en ese orden) lo trajo al jazz.
"Comencé tocando en las jam sessions de Tobago, junto a Vidal, Juan Hermida, Javier Malosetti, a veces con Luis Salinas. Grandes músicos con los que aprendí y aprendo mucho", señala Comotto, en diálogo con LA NACION.
Este guitarrista que se define como autodidacto es uno de los músicos que han logrado cruzar con excelentes resultados la quintaesencia del jazz, es decir, la improvisación, con el soul y el funky.
En el camino entre los Siete Lagos y hoy recorrió con su guitarra Europa. Tocó en encuentros informales con Carlinhos Brown y Gregory Hutchinson y participó de fugaces grupos que le dieron una experiencia que juzga necesaria.
"Fue un tiempo muy formativo; tocar con otros músicos y participar de proyectos de una noche me hizo mucho bien", añade.
En Buenos Aires participó de varios emprendimientos rockers, como los grupos de María Gabriela Epumer, los de Nico Cota y el Ring Shot, que acompañó a la cantante Emme.
"Esta noche haremos un repertorio estilísticamente soul y funky, con algunos temas míos, pero toda la música arreglada a nuestro gusto", señala este joven talento que comienza a abrir un camino dentro de la escena local.
-Estar con un artista del nivel de Spinetta debe ser como hacer un master en música.
-Claro. Es un gran aprendizaje.
-¿Podrías definir qué es lo más fuerte de esta experiencia?
-El respeto, que es amor, por la música. Desde que estoy con el grupo mi percepción de mi trabajo como artista cambió, porque Luis me transmite un compromiso que es espiritual con la música.
-¿Por ejemplo?
-Con Spinetta nada es porque sí. Los ensayos, una charla, una reunión, preparar un arreglo, todo tiene un fundamento muy fuerte. No tocamos por tocar. En eso percibo el compromiso, no "jodemos" con la música. Va en serio, pero, ojo, no hay solemnidad. Hay amor y alegría.
-Y esa visión, ¿redunda en tu trabajo?
-Por supuesto; Spinetta me abrió la cabeza y me decidió a desarrollar mi propio compromiso espiritual con la música. Tengo una relación con lo que toco diferente de como era antes, y esto me trae felicidad.
-¿Cuál es tu función en el grupo?
-Hago la rítmica, lo que antes se definía como una segunda guitarra, y algunos pequeños solos. Hay mucha energía en ese grupo, como la que me gustaría en mis shows.
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