
Boleros con un sabor rioplatense
"Noches de boleros", recital de Daniel Maza. Músicos: Yeye López (percusión), Omar Hernández (bongó y güiro) y Abel Rogantini (piano). La Revuelta, Alvarez Thomas 1368. Nuevas funciones: mañana, a las 22, y sábado 5 de febrero. Entrada: $ 12.
En Cuba, el filin logró aunar el gusto por las armonías del jazz y la estética del bolero generando un movimiento de trascendencia mundial en la década del cuarenta con José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz, a la cabeza. Desde esa época, el bolero y el jazz son de primos hermanos.
El bajista uruguayo Daniel Maza y su trío retoman esa tradición en el ciclo que realizan en la intimidad del local La Revuelta. Boleros clásicos y olvidados son la fórmula del bajista para convencer con su melodiosa voz y una austera instrumentación a un público exigente como el jazzero, que se termina entregando a esas canciones inolvidables.
En su concierto, el músico rioplatense se atreve a desandar un repertorio íntegramente dedicado al género romántico y se corre de la "seriedad" de la escena jazzera. La audiencia muestra una empatía generacional con esa selección de temas de la década del cincuenta y sesenta, que Maza ofrece junto a su grupo, ciñéndose musicalmente a la estética de los boleristas de antaño.
El bolero necesita un clima intimista y Maza logra un especial magnetismo con su voz afinada y sentimental, y aunque no se dedica habitualmente al género luce el conocimiento y el oficio de un viejo bolerista. La percusión con tumbadoras y congas marca la clave caribeña y el piano mantiene la cadencia delicada y sensual en la parte de los solos.
El concierto parece una excusa para que el bajista pueda cantar boleros de Chico Novarro, como "Amnesia" y "Quiero saber", y la exquisita "Eclipse de mar", que suele estar dentro del repertorio de João Gilberto. En el listado, Maza va colando aquellas canciones con las que tiene una conexión especial como la composición de José Antonio Méndez "Tisú" y la de los Angeles Negros "Amor por tí".
Casi no explota su habilidad instrumental en el bajo, sino que prefiere la complicidad de las canciones para comunicarse con el público y una selección de temas que irá cambiando cada noche, como si fuera una serenata informal y a la parrilla.
Dedica una sección especial para esos himnos románticos incluidos en un popurrí de diez minutos donde encadenados van pasando "Sabor a mí", "La puerta", "Somos novios" y "Esta tarde vi llover", que dedica a una joven seguidora, una de las pocas entre una mayoría de parejas maduras con ganas de ponerse a bailar con esos clásicos.
Maza se despide con "Ayer te vi", el clásico candombe de Rubén Rada. Pero son los boleros que interpreta con buen gusto y un refinado fraseo los que marcan el clima del concierto. Las historias que canta con sobriedad están teñidas por la pasión, el desencuentro y la soledad. En ese sentido, logra despojar a los boleros de esa pátina kitsch que los puso de moda en los últimos años y los interpreta con sinceridad porque, como confiesa en el recital, forman parte de su vida.




