Britney Spears, la estrella pop que no puede cuidarse sola
Desde hace ocho años, cuando tuvo un colapso nervioso, la cantante tiene un guardián legal que toma todas las decisiones sobre su vida y su carrera; The New York Times publicó un informe que habla de una enfermedad mental, abuso de alcohol y drogas
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Cuando Britney Spears apareció ante los paparazzi en 2008, recién rapada, blandiendo un paraguas como arma y rompiéndole los autos a los fotógrafos que la seguían, nadie podía imaginar un presente como el que tiene hoy, a los 34 años, donde llena varias veces por semana el teatro más grande de Las Vegas (acaba de firmar un contrato de 35 millones de dólares por los próximos dos años) y prepara un nuevo disco.
Pero, a pesar de su imagen profesional y controlada, y de sus dos hijos que la acompañan a sol y a sombra (la pérdida de la custodia sobre ellos fue una de las consecuencias de su crisis), Spears ha pasado los últimos ocho años al cuidado de un tutor legal, que toma todas las decisiones sobre su vida personal, su considerable fortuna y su carrera artística.
Es un instituto jurídico diseñado para proteger a menores, ancianos e incapaces –a toda aquella persona que, por razones muy variadas, un juez determina que no le es posible valerse por sí misma– lo que difícilmente parece aplicarse a una estrella pop. Pero en una extensa investigación que publicó hoy, The New York Times afirma que la confluencia del abuso de alcohol y drogas y una enfermedad mental no revelada –pero aún muy presente– hizo que se tomara esa drástica decisión en 2008 para preservarla, tras varias internaciones psiquiátricas de emergencia. A pesar de su aspecto saludable y su atareada vida profesional, los responsables de su guarda han ratificado desde entonces, una vez por año, ante el tribunal, que no está en condiciones de cuidarse sola.

En la nota se afirma que cada gasto que realiza –como comprar un café o bajar alguna de sus canciones en iTunes– deben ser aprobados por sus tutores legales: su padre, Jamie Spears, y su abogado Andrew Wallet. Luego son registrados en documentos legales para custodiar la enorme fortuna que ha ganado pero no controla, y que algunos allegados afirman que la necesidad de mantenerla y acrecentarla es la causa de que la cantante continúe con su carrera artística, que comenzó con la infancia y que terminó causando su crack-up.

Hace unos días Britney fue noticia porque por primera vez declaró en un juicio –hasta ahora, los jueces la habían liberado de la obligación en varias acciones legales, determinando que testificar "podría causarle un daño irreparable"– a causa de una demanda de su manager durante esos años oscuros, Sam Lutfi.
La investigación del diario norteamericano también deja entrever que hay poco de la Britney de antaño en esta nueva madre y trabajadora del espectáculo, citando los "movimientos robóticos" que ostenta en su show de Las Vegas –en las antípodas de sus celebradas coreografías de juventud– y las pistas grabadas que suele usar en vivo, playback que muchas veces no logra seguir en su espectáculo.
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