
Cerati-Coleman: juntos, otra vez
A más de veinte años de tocar en el grupo Fricción, se reunieron nuevamente para grabar las canciones del próximo CD solista del ex cantante de Soda Stereo
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Hace veinte años coescribieron las primeras canciones de Soda Stereo y formaron Fricción, una banda de "culto" para el rock local. Ahora, volvieron a trabajar juntos en el nuevo disco solista de Cerati, "Ahí vamos".
Usted conoce a Gustavo Cerati. Usted probablemente no conozca a Richard Coleman. Pero lo cierto es que el rumor más escuchado en los pasillos de la industria del rock durante los últimos seis meses es el que asegura que el nuevo álbum solista de Cerati es algo así como un regreso al rock y que suena más a lo que hacía con Soda Stereo. ¿A qué se debe semejante afirmación? Básicamente, a que Cerati, según confesó el año pasado, tenía la intención de hacer un álbum con las guitarras bien al frente y para ello reunió a tres de los cuatro integrantes originales de un grupo que formó hace más de veinte años, Fricción, del cual el tal Richard Coleman era el compositor y cantante.
Juntos ya habían escrito las primeras canciones de la prehistoria de Soda Stereo (en los ensayos sonaban prematuras versiones de temas como “Ecos”, “Azulado”, “Doble Vida”). Poco después pautaron los lineamientos básicos de la novedosa propuesta de Fricción (una banda olvidada en el estante “de culto” del rock) y entablaron una de las sociedades musicales más modernas de los años 80, con raros peinados nuevos y todo.
Los protagonistas de esta dupla a prueba del paso del tiempo, hablan por primera vez de su reencuentro musical (que quedó registrado en “Ahí vamos”, el cuarto disco solista de Cerati que llegará finalmente a las bateas los primeros días de abril), recuerdan la grabación del primer álbum de Fricción (del que este mes se cumplen veinte años) y anticipan la edición de un DVD con los dos primeros conciertos del grupo, aún con Cerati como integrante estable (luego, debido a la explosión latinoamericana de Soda Stereo, el músico se bajó del escenario para ocupar el rol de consejero artístico y productor de la banda).
El lado oscuro de Soda
“En esa época se decía que Fricción era el lado más oscuro de Soda”, recuerda ahora Cerati, desde el bunker-estudio donde vive encerrado desde hace seis meses, trabajando en su nueva obra.
“Recién cuando me fui de Soda Stereo nos hicimos muy amigos con Gustavo y armamos Fricción con la idea de probar y experimentar con ritmos y sonidos. No era una banda con proyección, era más que nada una alternativa para cuatro músicos jóvenes y creativos, que necesitaban más de un espacio artístico para satisfacer su visión acerca de lo que necesitaba la música en ese momento”, dice Coleman que, por primera vez, también formará parte de la banda oficial que acompañará este año a Cerati en la presentación en vivo de su disco.
“Hacíamos canciones partiendo desde las guitarras, trabajando con delays y pedales extrambóticos. Además, no sólo los pedales eran raros, sino también nuestros peinados”, sostiene Cerati y Coleman amplía el concepto estético: “En Fricción también experimentamos con luces, con escenografías un poco trash. Era algo decadente y glam al mismo tiempo”.
En marzo de 1986, la escena underground porteña recibía con inquietante espectativa el álbum “Consumación o consumo”, debut discográfico de Fricción. Por entonces el grupo ya no contaba en sus filas con Cerati (figura en el disco como músico invitado), pero se había convertido en la banda mimada del género (basta recordar un show en Palladium, que terminó con Charly García y los tres Soda Stereo arriba del escenario).
“Soda se había hecho masivo y generaba mucho trabajo –explica Cerati–, pero me gustaba mantener esa posibilidad de tocar con Fricción, porque ahí podía delegar más la función como compositor y director de la banda, y me ocupaba más de ser guitarrista. Relajaba mucho más la presión, como seguramente le va a pasar a Richard cuando toque conmigo este año”.
Coleman recuerda que se había armado un revuelo terrible alrededor del grupo: “pero para nosotros era todo una locura, porque lo hacíamos por hobbie, sólo por el placer de tocar y cantar. Fricción nunca fue una banda con proyección, todos teníamos otros proyectos y no podíamos comprometernos a salir a tocar en público. Entonces, cuando nos convencieron de grabar el disco, Gustavo se bajó y subieron otros músicos”.
Así las cosas, a Coleman, Fernando Samalea y Christian Basso (junto al ex Soda Stereo, la formación original del grupo) se sumaron Gonzalo Palacios (“el Gonzo”) en saxo y Celsa Mel Gowland en voces y coros. “Eramos modernos pero bien oscuros, más densos que el resto de la escena y envueltos en una situación un tanto dramática, de fantasía, si se quiere”.
Estudio Unísono: 2006
Veinte años después, Cerati dice que “el Cosmos los volvió a juntar” y, nada es casualidad, mientras grababan las canciones de “Ahí vamos” (uno de los discos más esperados este año por la industria), Samalea (el tercer integrante de Fricción que forma parte del nuevo grupo del ex Soda) encontró unas filmaciones inéditas de las primeras presentaciones de la banda. “Es un documento bárbaro que queremos editar en formato DVD, y al que le sumaremos algunas entrevistas a los protagonistas de esta historia”.
–¿Por qué llamaste a Coleman para grabar este disco?
Cerati: –Con Richard siempre hubo una amistad del corazón. Vivimos juntos un momento de nuestras vidas de absorción, las primeras experiencias que nos desarrollaron como músico. Hemos tenido altibajos en nuestra relación, pero siempre estuvimos cerca, como amigos del alma, eternos.
Si bien en el transcurso de las dos décadas que separan aquel primer encuentro musical de éste, el contacto se mantuvo a través de invitaciones mutuas a conciertos especiales, producciones compartidas (como el primer disco de Los 7 Delfines, la banda de Coleman desde hace más de 15 años) y alguna que otra canción coescrita (como “En el borde” y “Terapia de amor intensiva”, registradas por Soda Stereo), nunca habían vuelto a trabajar tan unidos sobre un material como en aquellos primeros años de Fricción. Bueno, parece que hasta ahora.
–Después de haber grabado este nuevo disco con Gustavo, ¿creés que la química entre ustedes sigue intacta?
Coleman: – Sí, por supuesto. A los músicos nos sucede que una vez que encontramos a otro músico con el que tenemos cierta química, donde existe una especie de comunicación extrasensorial, digamos, eso se mantiene intacto más allá del tiempo. Por ahí ahora hay otros mensajes o herramientas, pero eso está ahí, va más allá de uno. Con Gustavo supimos tocar sin pensar, de memoria, y eso no lo hemos perdido.
A la misma pregunta, Cerati responde: “Richard hizo un viaje a las profundidades del abismo y por un tiempo nos distanciamos bastante, no nos entendíamos, pero ahora lo veo muy bien. Es un músico increíble, que admiro mucho y que, cuando tocamos juntos, me genera placer. De alguna manera, creo que hubo un reencuentro especial con él y con Samalea... viejos amigos que se sumaron a otros más nuevos, como Leandro Fresco, Pedro Moscuzza y Fernando Nalé”.
Los dos se atajan de antemano y sostienen que el nuevo material nada tiene que ver con el sonido de Fricción o el de Soda Stereo, pero, antes de retirarse, confirman el rumor rockero del año: “es un álbum bien guitarrero”.
Secreto bien guardado
Ni Cerati ni Coleman quieren, por el momento, adelantar demasiado acerca de las canciones de “Ahí vamos”, el nuevo álbum del ex Soda Stereo que los volvió a juntar en un estudio de grabación. El disco, que la compañía se desespera por mantener en el mayor de los secretos, aún no tiene fecha exacta de salida, pero podría llegar a las disquerías durante los primeros días de abril. Además de reunir a las tres cuartas partes de la formación original de Fricción (Cerati, Coleman, Samalea), “Ahí vamos” contó con la participación de Pedro Moscuzza, Fernando Nalé, Leandro Fresco y Capri, entre otros músicos. Un viejo amigo se encargó de la coproducción, Tweety González, que trabajó a la par de Héctor Castillo, un ingeniero de sonido venezolano, residente en Nueva York, que grabó discos junto a David Bowie, Lou Reed y Philip Glass.
El disco incluirá trece temas, entre los que se encuentran títulos como “Al fin sucede”, “La excepción”, “Mal vecino”, “Adiós”, “Médium”, “Bomba de tiempo”, “Crimen”, “Jugo de luna” y “Dios nos libre”.
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