Cerro Colorado, cuna artística
El paraje cordobés que inspiró al poeta del folklore nacional
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CORDOBA.- A Cerro Colorado se llega por un camino difícil, silencioso, poblado de chañares florecidos y surcado por el río. Por ese camino llegó Atahualpa Yupanqui, en 1938, llevado por sus amigos los Gómez Molina (nietos de don Próspero Molina, de Cosquín), que estaban empeñados en mostrarle al poeta el norte cordobés. En ese cerro, que guarda el legado de los pueblos aborígenes, don Ata se aquerenció, construyó su casa y dio a luz buena parte de su obra. Años más tarde, por ese mismo camino llegaron sus restos traídos de Francia, que fueron enterrados en el patio de su querida Agua Escondida.
Hoy, cuando se cumplen diez años de la muerte de Atahualpa, amigos, vecinos y admiradores del "payador perseguido" volverán a andar el camino hacia el cerro para asistir a la misa de recordación que se realizará, a las 18, en la parroquia del pueblo. La celebración es organizada por la fundación que lleva su nombre y que administra el Centro Cultural Agua Escondida.
Horas más tarde, en Córdoba capital, la cantante Nancy Tortone y el guitarrista Cocho Pedraza presentarán "Atahualpa Yupanqui, a diez años de su vuelo", en el local de Entre Ríos 362. El recital incorporará obras de Yupanqui, comentarios sobre su vida, obra y pensamiento y la inauguración de una muestra plástica sobre el artista con obras de Baudilia Peralta. La entrada es libre y gratuita.
En realidad, en "el pago" de don Ata se había previsto una semana completa de actos y homenajes. Pero "el enorme frío que está haciendo en el cerro" obligó a postergar algunas actividades que iban a realizarse al aire libre, como la reunión del grupo de escultores Cerro Colorado y la reunión de los amigos "custodios de la tradición", que se iban a convocar en el patio de la casa para revivir historias compartidas con el poeta.
Lo que sigue en pie es el concierto de guitarra en homenaje a Yupanqui que mañana, a las 19, en Cerro Colorado, brindará Oscar Aguilera, que ya ofreció un concierto similar el sábado último en el Teatro del Libertador de esta capital, con la sala colmada. Además, el domingo, y también en el cerro, se realizará un encuentro sobre el mensaje yupanquiano al que asistirán escritores, poetas y periodistas.
Agua Escondida fue construida sobre las tierras que don Eustasio Barrera, más conocido como el Indio Pachi le cedió "de palabra" a Yupanqui. Cuando Atahualpa llegó por primera vez al lugar, el hombre, que desde lo alto "vichaba" a los recién llegados, bajó hasta el río para darle la bienvenida al poeta y prevenirlo sobre un inminente aguacero. Según cuenta la historia, al día siguiente, mientras Atahualpa tocaba su primera vidala sobre aquel río, don Eustasio, emocionado hasta las lágrimas, le dijo: "Usted, mozo, no se va a poder ir de aquí. Vaya midiendo dos o tres lazadas, como para un rancho, por acá cerca nomás... pa´ que venga a tocar".
Don Ata se afincó en el lugar y, cuentan, fue su pago elegido hasta el final. "Antes de que Atahualpa partiera para Nimes (Francia, donde falleció), nos dijo que al volver se quedaría en el cerro para siempre. Pero su cuerpo cansado ya le estaba apretando el alma, luego de la partida de su compañera (Paula Pepín de Chavero, alias Nenette)". La que recuerda es Marta Elías, amiga del poeta y tesorera de la fundación: "Cuando trajimos sus restos, con dos muchachos criollos, abrimos el suelo hasta la piedra y esa tarde silenciosa de junio de 1992, el poeta se reencontró con el canto del río y con el aroma de la tierra mojada por la apacible llovizna con que lloró el paisaje". En Cerro Colorado -ubicado a 153 kilómetros de Córdoba ciudad- viven unas 250 personas. Pero cerca de 80 mil turistas llegan anualmente para apreciar las pinturas rupestres de pueblos comechingones y sanavirones estampadas en los aleros de los cerros y curiosas por conocer "el pago" de don Ata.



