Chick Corea y Steve Gadd: los secretos para hacer buen jazz a los 70
Los músicos se presentaron anoche al frente de un sexteto, en el Teatro Gran Rex
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Chick Corea (pianista, compositor y arreglador, nacido en Massachusetts, en 1941) y Steve Gadd (baterista y compositor, nacido en Irondequoit, a orillas del Lago Ontario, en 1945) son dos señores setentones que han ganado prestigio haciendo música durante varias décadas. Y se mantienen saludables porque saben hacer feliz a un público que los idolatra.
Esa podría ser una de las conclusiones a las que se llega luego de las dos horas de concierto, uno cualquiera de la gira que vienen realizando juntos; o uno en especial, como el de anoche, en el Teatro Gran Rex. Veamos otros secretosde esta dupla que funciona, en realidad, como un sexteto, junto a Lionel Loueke (guitarra), Steven Wilson (saxo y flautas), Carlos Del Puerto (bajo) y Luis Quintero (percusión).
La informalidad
Apenas llegan los músicos al escenario Chick Corea saluda al público como lo haría un amigo. Luego presenta a sus socios, habla del primer tema que van a tocar y pide que se enciendan las luces de la sala. Quiere ver a las tres mil personas (o quizá más) que los fueron a ver. El escenario tiene una boca lo suficientemente amplia como para que el sexteto quede alineado, o distribuido de una manera orgánica; sin embargo ellos prefieren estar cerca, como si tocaran en un pequeño club de jazz. Y estar cerca es muy bueno. Lo informal de la comunicación también lleva a llamar a los músicos por los diminutivos según se los identifica: Del Puerto es Carlitos y Quintero es Luisito; incluso son ellos los que traducen algún nombre de los temas de Corea o hasta del título de su nuevo disco. Es así que Chinese Butterfly será por hoy Mariposa china.
La diversión
Cuando Chick Corea se acerca con una campana cencerro y un palillo a tocar entre la batería de Gadd y la percusión de Luisito Quintero, la obsesión musical se convierte en otra cosa. Divertirse parece ser algo indispensable en la salida a la ruta de estos dos veteranos de la música. Incluso cuando llega el final y el pianista tira frases de distinta complejidad con el teclado para que el público las repita con la voz. Hacen del jazz un mero entretenimiento. Y no habrá nada de malo en ello.
Dos tipos fuera de serie
Corea y Gadd dosifican su protagonismo de manera que los cuatro músicos que los acompañan (todos mucho más jóvenes que ellos) también puedan lucirse. Y eso no les quita o resta absolutamente nada a sus egos. Gadd es muchos bateristas en uno o, dicho de otro modo, un "desgenerado". Porque, si bien se lo alista en las huestes del jazz, maneja con gran pericia otros lenguajes y es capaz de sintetizar su estilo con la fuerza de un doble bombo del rock y la sutileza de la escobilla del jazz.
A pesar de que podría descansar en sus propios laureles, Corea a veces decide desafiarse a sí mismo. Hace poco,en sociedad con Lang Lang y música de Gershwin que nunca había tocado. Anoche, con el pentafonismo oriental conjugado con su estilo tan rítmico, percusivo y tumbado al estilo latinoamericano, que es parte de su propia historia musical (o de sus elecciones musicales) desde que creó el grupo Return To Forever hasta hoy.
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