Cómo es Free Spirits, lo nuevo de Ca7riel y Paco Amoroso: las colaboraciones estelares, el humor del dúo y los productores del momento
Este jueves 19 sale finalmente el álbum más esperado de los últimos tiempos, después de la postergación que anunciaron en diciembre, casualmente también un 19
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Álbum: Free Spirits. Artista: Ca7triel y Paco Amoroso. Canciones: “Nada Nuevo”, “Goo Goo Ga Ga”, “No Me Sirve Más”, “Ay Ay Ay”, “Vida Loca”, “Muero”, “Hasta Jesús Tuvo un Mal Día”, “Ha Ha”, “Soy Increíble”, “Himno del Mediocre”, “Todo Ray” y “¡Lo Quiero Ya!“. Edición: Sony Music. Nuestra opinión: Bueno.
Si los discos son fotografías sonoras que retratan un momento determinado de la vida artística de un músico o de una banda, Free Spirits, lo nuevo de Ca7riel y Paco Amoroso, representa uno de los mejores ejemplos de estos tiempos. Con las doce canciones que publicaron en el álbum hacen catarsis de lo que ha sido su carrera en el último tiempo, especialmente del crecimiento exponencial que tuvo el dúo desde la publicación del exitoso Tiny Desk Concert, que grabaron para la radio pública de los Estados Unidos, hace un par de años.
Y, si bien, desde entonces, han publicado otro álbum, Papota, que es una especie de versión extendida de su suceso -también trae las canciones de aquel Tiny-, Free Spirits es el verdadero corolario de toda la aventura, a menos que en próximas producciones queden atrapados en esta misma lógica de vivir al límite y transformar eso en canciones.

Free Spirits es lo que se podía esperar de ellos, el desparpajo al límite, el ida y vuelta que saben manejar como dúo, una dosis de sorna como mascarón de proa para cada relato y el telón de fondo que es un sonido poderoso. En definitiva, la continuación de lo que vienen haciendo hasta ahora, con el agregado de un factor externo (o más de uno), bastante determinante.
Porque hasta el mismísimo Sting se prendió en el juego. Recordemos aquel video de seis minutos en el que el inglés cuenta la historia (falsa) del instituto Free Spirit Wellness Center, que creó hace 35 años y mantuvo de manera secreta. Como líder de la institución, muy seriecito y compenetrado en el personaje, cuenta que al ver el ascenso meteórico del dúo sabía cómo terminaría aquello.

Acaso como otra jugarreta de marketing, el esperado álbum de Paco y Ca7riel se esperaba para el 19 de diciembre pasado, pero ese mismo día los muchachos anunciaron por redes la postergación, aduciendo que no estaban listos para otro lanzamiento tras el tour interminable en el que se encontraban desde hacía tiempo.
El resto es conocido. Sting, que pone cara de póker en el video y cuenta que el sabía que aquello sucedería: “Justo antes del lanzamiento del nuevo álbum sufrieron un colapso repentino. Tuvieron la suerte de cancelar todo justo a tiempo. Su álbum fue, literalmente, lo peor que escuché en toda mi vida. Su equipo se puso en contacto conmigo inmediatamente. Yo ya les había dicho a Ca7riel y a Paco que las puertas de mi clínica siempre estarían abiertas para ellos. Sabía que podíamos ayudarlos”.
El chiste culmina con el dato (apócrifo) de haber grabaron un disco nuevo en dos meses y ahora lo tienen aquí, para presentar ante los oídos de sus fans. En el medio, se grabó otro video, el doble de largo que el de Sting, que describe la internación de estas estrellas de la música en la institución, y su salida al mundo (renovados, o no).
Si todo hubiera quedado en ese chiste, no vendría a cuento, pero lo cierto es que más allá de la campaña para presentar el álbum, Free Spirit es un nuevo episodio de la vida licenciosa que el dúo viene llevando. Campaña y disco van de la mano, completan una idea. Incluso, la radiografía de un capricho. Así lo dice “Lo quiero ya”, una de las canciones que aparecen en esta docena de tracks: quieren a Sting y lo tienen, quieren a Anderson.Paak, Fred Again o hasta Jack Black y los tienen. De hecho, días antes del lanzamiento, se publicó el video de “Goo Goo Gaga”, donde el capocómico norteamericano juega a ser un bebé junto a ellos y se limita a poner su voz en las onomatopeyas que dan título a la canción. Jack Black, en el disco y en el video, es el Jack Black que todo el mundo conoce cada vez que se para frente a una cámara o a un micrófono.
“Lo quiero ya”, “Ha Ha”, “Vida loca”, “Soy increíble” o “Muero”, entre otras, representan el gesto exacerbado de lo que viven. No es literal obviamente, sino expresado a través de muecas y de una expresión que no termina de salir de la sorpresa. De ahí que sea redundante en algunas canciones y que termine provocando risa con alguna frase que solo el señor Amoroso es capaz de pronunciar, con total impunidad.
Y sí, la ironía manda en muchas canciones, especialmente en la voz de Paco, que protagoniza con sus epítetos. Su obsesión por “los culos” no podía faltar en este disco, ni las acotaciones que son tan típicas de su estilo. En ese sentido, el dúo sigue caminando sobre sus propios pasos.
En cuanto a la grabación y la producción general, si bien Paco y Ca7riel pudieron haber proyectado en un álbum el increíble groove de su banda en vivo, optaron por un trabajo más convencional, por capas, donde sus músicos participan, pero como colaboradores, mientras que el timón del disco queda en manos de dos productores argentinos muy exitosos de estos tiempos, Federico Vindver y Rafa Arcaute, quienes desde hace más de una década trabajan en los Estados Unidos. El sonido de este álbum es su responsabilidad. Tomaron los rasgos particulares de Cato y Paco y crearon los trajes a medida.
También metieron muchos detalles. El toque medio oriental de “Nada nuevo”, la versión norteamericana de la bossa nova (con estética lounge que hace más de medio siglo inauguraba Brasil 66) en “Goo Goo Ga Ga” y “Muero”. El tecno pop (alla Daft Punk) de “Soy increíble”. El disco funk de “No me sirve más”. El riff de guitarra estilo The Police que surge en la segunda parte del tema “Hasta Jesús tuvo un mal día” (ese que cantaron con Sting). El pulso dancefloor de “Lo quiero ya”, o el flow tan Prince de “Todo Ray”.
Incluso, se corren totalmente de la estética del álbum con “Himno del mediocre”, que suena como aquellos de Juan Corazón Ramón o Luis Aguilé. Una verdadera rareza dentro de un disco que sostiene la línea estética y argumental de todo el trabajo que Ca7riel y Paco Amoroso vienen haciendo, desde que todavía no habían asomado la cabeza al gran mundo de la industria de la música. Porque para ser una estrella de la música primero hay que creérsela, aunque todo sea parte de un juego.
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