
Cuestión de tango
Fueron pareja, tienen dos hijos que siguen el camino de la música y ahora, tras treinta años, volvieron a reunirse para armar un nuevo espectáculo
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Meses más, meses menos, se podría decir que se conocieron hace cuatro décadas en un homenaje al bandoneonista Aníbal Troilo. Un par de años después se casaron y tuvieron dos hijos. El matrimonio duró cerca de un lustro y a mediados de los años setenta cada uno siguió su camino personal y artístico. En la última década sólo un par de veces se reunieron sobre el escenario, pero sólo ahora la cantante y actriz Susana Rinaldi y el compositor, director y bandoneonista Osvaldo Piro decidieron sumar su talento para crear un espectáculo, tras la propuesta de dos productores. El plan contempla una serie de actuaciones en un local de San Telmo, a partir del 30 de este mes, un concierto agendado para fines de octubre en el Teatro Colón y propuestas que llegan del interior.
Paso a paso: “Veremos qué es lo que pasa y cómo nos sentimos nosotros. Esto es algo que empieza y no se sabe cuándo termina. Me gustaría, de todo corazón, que se grabara”, dice Rinaldi.
Y de grabaciones puede hablar bastante. De hecho, en un par de meses se conocerá en la Argentina uno de los tres últimos CD que grabó en España, “Experimentango”. “Porque es la primera vez que experimento con máquinas –adelanta–. A partir de una propuesta de Alejo Stivel y de Guillermo Piccolini salió un disco que me gusta mucho y donde participa también Leopoldo Federico. El título viene justo: es una experiencia que me hace más que bien.”
Por su lado, Piro dirige la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba (la misma que estará en esta serie de shows con la Rinaldi), un organismo estatal en gran ascenso y del que Piro se siente orgulloso: “Hace tres años tuve la posibilidad de intervenir en los concursos y de convocar gente joven muy talentosa. Trabajamos en el teatro Libertador, que es maravilloso. Estoy muy feliz de estar con este grupo de 12 personas y tenemos un CD ya grabado que, por suerte, pronto va a estar en la calle”.
Ahora los destinos artísticos de Piro y Rinaldi se cruzan para concretar esta especie de deuda pendiente. Hace cuatro años, sentados frente a este cronista, los dos hablaban de esta asignatura: “Creo que nos debemos con el maestro una parada bien fuerte de homenaje al tango. Una hecha por dos que, por distintos caminos, amamos el tango”, decía Rinaldi, mientras observaba cómo Piro asentía.
Sentados frente al mismo grabador recuerdan aquella charla. Pero lo que más le sorprende a Piro es cuánto han cambiando sus hijos, Ligia y Alfredo, desde entonces. Y eso también incluye lo artístico porque ambos son cantantes, de jazz y de tango, respectivamente. “Yo estoy convencido de que no tiene que ver con los genes. No se puede dejar talento en la descendencia. Eso sólo lo da Dios. La decisión de cantar fue de ellos y ¡qué bien lo hacen! Acabamos de ser testigos de lo que pasa con Ligia y con su segundo disco”, dice el padre orgulloso. “Despierta interés por ella misma. Eso es muy bueno. Con Alfredo pasa lo mismo”, apunta la madre.
La charla sigue por el último disco de Alfredo. Osvaldo dice que tiene una cantidad de ideas “que sólo a los chicos jóvenes se les pueden ocurrir”. “Es que ahora tienen la facilidad de que cada intento o pensamiento puesto al servicio de lo que hacen no tiene un «antes limitado» –reflexiona Rinaldi–. Aunque parezca mentira, tanto Osvaldo con su orquesta como yo siempre tuvimos un antes que nos pesaba muchísimo. Hoy ya no sucede. El desafío pasa por otras cosas.”
Piro dice que la frescura con que las últimas generaciones encaran ciertos proyectos tiene relación con una etapa “sufriente” que su generación vivió. La época en la que el director de una compañía discográfica firmaba la partida de defunción del tango para darle lugar a una nueva ola de música. “Es cierto esto que acaba de recordar Osvaldo –dice Rinaldi–. Esa época tan siniestra con Ricardo Mejía (directivo de RCA Víctor) que tanto daño le hizo a la música argentina.” Según Piro, se pasó “de la poesía maravillosa de Homero Manzi, Homero Expósito y Cátulo Castillo, a cantar “La felicidad”. “¿Qué nos pasó? –se pregunta–. Es respetable que la gente se divierta pero, ¿ya no teníamos más una juventud pensante?”
–Pero ustedes fueron parte de una resistencia tanguera.
Rinaldi: –Y curiosamente los dos nos enganchamos públicamente con esto antes del Mayo del 68. Cada cual a su manera, y sin conocernos, estábamos haciendo otra movida dentro del tango.
Piro: –Esto me recuerda una anécdota de Pichuco. Héctor Méndez lo perseguía con una letra, “Yo soy del treinta”. Finalmente, Troilo le puso música, pero le cambió el texto. La frase: “Y así he vivido, sin claudicar, a veces bien, a veces mal” es de Troilo. Nosotros hemos vivido eso: sin cambiarnos de camiseta, sin claudicar.
–Ahora que van a hacer juntos un espectáculo, ¿hay cierta nostalgia de los shows que hacían en el local Magoya de Mar del Plata?
Rinaldi: –Me gustaría rectificar una idea porque nosotros no actuamos casi nada juntos. Osvaldo siempre ha tenido sus cantores en su orquesta. Yo abría el espectáculo, él lo cerraba y lo único que nos permitíamos, al final, era hacer un tema juntos. Porque si no era así la gente nos mataba. Pero más allá de esto no había una responsabilidad común. Este trabajo que vamos a hacer ahora será el primero. Van a escuchar instrumentales (con la orquesta de Córdoba), pero la parte conjunta es lo suficientemente larga como para que nadie crea que se trata de un mero agregado.
Cuidar el repertorio
Anteriormente sólo se cruzaron un par de veces: en la Sorbona de París, cuando Rinaldi cantó con la Orquesta Filiberto que en ese momento dirigía Piro, y para un homenaje a “la Tana” en el Maipo, donde Osvaldo tocó el bandoneón para el arreglo de “Tinta roja” que le escribió especialmente a la cantante.
En esta próxima serie de shows seguramente estará “Tinta Roja” y también curiosidades como “Nostalgias” (“que habitualmente no hago porque está escrito para que lo cante un varón”, dice Rinaldi), “La soledad”, de Eladia Blázquez y Piro, y “Milonga para Santiago”, de los mismos autores (“que he estrenado una noche en la que estaba bastante tristona porque Osvaldo estaba muy mal de salud. Por eso va a ser muy especial volver a cantarla ahora”, cuenta la cantante).
–¿Por qué el comienzo del ciclo de recitales se atrasó una semana?
Rinaldi: –Por mí. Porque llegué hace muy poco de Europa. El ejercicio que vengo haciendo al trabajar con orquestas de cámara y sinfónicas me permite ponerme al servicio en esta ocasión. Pero la orquesta trabaja con Osvaldo todo el tiempo y a mí no me conoce. Y no queremos subir a escena sin haber ensayado debidamente.
Para agendar
- “Reencuentro”: Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, con la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba. El 30 del actual, a las 22.
Torquato Tasso , Defensa 1575. Entradas desde $ 70.
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