El joven maravilla del jazz
Con sólo 24 años, Jamie Cullum sorprendió al mundo con su CD "Twentysomething"
1 minuto de lectura'

¿Quién es ese muchacho que revolucionó el jazz en Gran Bretaña? Algunos lo llaman "El nuevo Frank Sinatra" o "El Sinatra en zapatillas". Para otros es una mezcla de Harry Conick Jr. con Billy Joel. Hasta hay quien se animó a bautizarlo "El David Beckham del mundo jazzero". Lo concreto es que su nombre es Jamie Cullum, canta y toca el piano, tiene apenas 24 años, nació en Wiltshire, Inglaterra, y logró, desde octubre del año pasado, que su primer disco, "Twentysomething", vendiera en su país 850.000 copias, con lo que obtuvo un doble platino. Dicen las estadísticas que en sólo cuatro meses vendió más placas que artistas como Pink, The Strokes, Kylie Minogue y Enrique Iglesias durante todo el año 2003 en tierra británica.
Ahora que ese CD acaba de editarse en la Argentina, puede descubrirse en toda su dimensión este fenómeno comercial, que en el plano musical logró un elegante y chispeante álbum, que explora los límites del jazz casi desde las cornisas del género.
Cullum alterna standards hechos casi a nuevo (es decir, versiones que desafían a las originales) con temas propios y canciones que provienen del rock, como "The Wind Cries Mary", de Jimi Hendrix, y "Lover, You Should Have Come Over", del fallecido Jeff Buckley.
Nueva audiencia
"La gente se pregunta si soy jazzero del todo y digo resueltamente que lo soy, pero no estoy empujando las fronteras del género de manera usual. Estoy empujando los límites de la música en términos de cómo entretener y ser accesible sin hacer música de ascensores. Estoy intentando encontrarme con toda la gente, ya sea de 16 años y a la que le gusta The Strokes, como a los de 20 años que prefieren el house. Creo que soy capaz de llevar el jazz a una nueva audiencia", afirmó Cullum en una entrevista reciente.
Y escuchando "Twentysomething" se le puede dar la razón. No es un típico disco de jazz vocal, tampoco es uno de música pop ni de rock, pero suena a una equilibrada fusión. Probablemente el espacio que se le abrió a Jamie en la industria discográfica (que invirtió millones en la difusión de su álbum en todo el mundo) haya sido posible gracias al inesperado éxito de una cantante de su generación como Norah Jones, que alteró los rótulos tradicionales y unió en su sonido los ecos del jazz con burbujeos pop y guiños al country.
No parece casual: los sellos buscan artistas cada vez más jóvenes para conquistar nuevos públicos. El caso más reciente -y brillante- es el de Joss Stone, la inglesita de 16 años que fue descubierta casi de casualidad por un productor y se convirtió en la flamante revelación del soul con su álbum "The Soul Sessions".
Pero en el jazz también hay ejemplos, que van desde la cantante Jane Monheit, que lanzó su primer disco a los 21 años, hasta el virtuoso pianista japonés Takashi, de 17 años, que acaba de editar para Blue Note, en los Estados Unidos, su álbum debut, "Storm Zone".
El ascenso de Cullum también fue vertiginoso: pasó de ser un perfecto desconocido que tocaba en oscuros clubes y en cruceros de segunda categoría a convertirse en una estrella que fue invitada a tocar en el cumpleaños de la reina de Inglaterra y que comenzó a conquistar a paso firme el difícil mercado norteamericano. Pruebas de esto último hay muchas. Un crítico de The New York Times, diario implacable si los hay, escribió lo siguiente acerca de sus presentaciones en vivo: "Cuando el desaliñado cantante y pianista interpreta «Blame It on My Youthª, su edad (tan sólo 24 años) y su juguetona personalidad le dan a la deplorable balada una inmediatez urgente que un intérprete más maduro nunca podría evocar. El Sr. Cullum es un showman natural con la confianza de un gallo de riña despertando al vecindario con su canto".
Valores indudables
El joven maravilla del jazz británico lo ha logrado. Es dueño de una privilegiada voz (sí, se parece a la del Billy Joel de las primeras épocas), toca el piano con un swing contagioso y compone más que aceptablemente (la canción que le da su nombre al álbum, sin ir más lejos, podría haber engalanado el repertorio de Frank Sinatra). También es cierto que así como en su disco registró versiones creativas de algunos clásicos, como el de Hendrix, bien funk, vistoso y efectivo aun sin guitarra, algunos arreglos dudosos les quitan brillo a otros temas (para comprobarlo basta escuchar la poco feliz versión de "Singin´ in the Rain").
Sea como fuere, Cullum le aporta semejante frescura y entusiasmo al anquilosado jazz de este nuevo siglo que disimula cualquier reparo a su debut discográfico.
Tomemos nota: hay un inglesito veinteañero, de jeans rotos y zapatillas que, apenas con su garganta y su piano, se ha propuesto cambiarle la cara a la música que escuchamos todos los días y que suena siempre igual. Conviene no dejarlo pasar.
Acompaña esta nota los fragmentos en audio de las canciones "What a difference a day mode", "Twenty something" y "All the sea", de Jamie Cullum.





