El recitativo y sus diferentes formatos
Un canto que fue mutando en el tiempo
1 minuto de lectura'
El recitativo es un tipo de canto que imita o enfatiza las inflexiones del habla. El aria, en cambio, es un tipo peculiar de composición para voz solista, generalmente acompañado por orquesta, central en óperas, cantatas, oratorios y otras obras eclesiásticas. En las disquerías hay antologías de arias, pero no hay ninguna posibilidad de toparse con alguna colección de recitativos, esas cantilenas mayormente reiterativas, poco melódicas o, por decirlo de una manera menos elegante, poco interesantes o francamente aburridas y de escaso o nulo interés musical.
Habitualmente, se cree que el recitativo es siempre igual y sin variantes, a diferencia de las arias; las hay de bravura, de coloratura, agitadas, da capo, cantables, cabalette, cavatine, entre muchos otros modelos formales, musicales o poéticos más. Sin embargo, en el barroco, el recitativo asumió diferentes formatos. Hacia 1600, cuando apareció el canto solista para resaltar la prosodia del texto, hubo recitativos narrativos, dramáticos, ligeros, lamentosos o dialogados de diferente intensidad teatral y musical. Todos estos modelos están, por ejemplo, en el Orfeo, de Monteverdi. Pero hacia 1650, el interés de la ópera se fue centrando en las arias y el recitativo se fue haciendo cada vez más monótono hasta transformarse, simplemente, en un vehículo de texto. En él se dice y se canta todo lo que el libreto necesita para que avance la acción teatral. Sólo apoyado por el bajo continuo (véase LA NACION, 19-2-2006), el recitativo secco, como se lo denominó, "llenaba" el espacio entre las arias. Pero hacia 1700, se instaló también el recitativo accompagnato, en el cual el monólogo o el diálogo es sostenido por toda la orquesta, una variante muy apropiada para situaciones de mayor tensión dramática. Muy cercano a él, se estableció el arioso, no tan libre rítmicamente como el recitativo ni tan regular como el aria, con notables cualidades expresivas. De la ópera a otros géneros, estos tres modelos encontraron su lugar, por ejemplo, en La pasión según San Mateo, de Bach. Todos los parlamentos del Evangelista son recitativos secos. Los de Jesús, en cambio, siempre son acompañados por la orquesta. Y el "Ach Golgatha", en el final, marcado como recitativo es, en realidad, un arioso. Un cuarto tipo, poco habitual, es el recitativo coral, en el cual un coro entona un texto en estilo de recitativo, tal como hace Haendel en Israelen Egipto para describir la plaga de la oscuridad.
Envuelto en el demérito, la revaloración del recitativo habría de llegar de la mano de Wagner. Porque, puestos a preguntar, ¿es exactamente un aria el largo canto de Wotan cuando se despide de Brunilda en el final de La valquiria? Y en el siglo XX, ¿cómo debe ser clasificado el canto de Wozzeck cuando tiene alucinaciones en el campo? De estos tipos de canto solista trataremos en el próximo encuentro.





