
Esa costumbre de demoler hoteles
El músico habla de su álbum y de la aventura en Texas, cuando fue a trabajar con Andrew Oldham
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Se dicen muchas cosas por ahí acerca de Charly García y su última obra: que grabó su mejor álbum de los últimos diez años y que no lo puede editar; que viajó a masterizarlo a los Estados Unidos y que hace tiempo que se gastó todo el dinero que su compañía le dio por adelantado; que por primera vez en una década se dejó producir y que el encargado de tamaña tarea fue el mismísimo Andrew Oldham, el hombre detrás del marketing (y del sonido) de los primeros años de los Rolling Stones; que el nuevo disco es una ópera, pero también algo así como una biopic sobre su vida; que conoció a Pete Townshend, su ídolo rocker número uno, y que, desde hace un mes, en el estado de Texas es tan antipopular como Marilyn Manson; que de tanto esperar a que se edite, el disco se duplicó y ahora tiene una parte A y otra B; que se peleó a muerte con su hijo, Miguel, y que ya no vive en su departamento de Coronel Díaz y Santa Fe; que está mejor, que está peor, que sigue demoliendo hoteles y que, a pesar de todo lo que se dice de él y de su obra conceptual en constante movimiento, sigue siendo Charly García.
Hasta aquí lo que se conocía era que el nombre de su nuevo álbum iba a ser Kill Gil , que según él mismo definió "es un disco para mirar", que lleva cerca de tres años de gestación y que en él se incluye una canción grabada junto a Palito Ortega y un cover en castellano de "Watching the Wheels", de John Lennon. De aquí en más, con ustedes, Charly García y la versión del universo que lo rodea, sus obsesiones y sus canciones. Todo al mismo precio, porque como él mismo concluye al término de la entrevista: "Chicas y chicos, sépanlo... ¡estamos en venta!"
Bajo mi pulgar
En una habitación del piso veinte del Hotel Panamericano, García está tirado sobre la cama e invita a pasar y a escuchar, de principio a fin, Kill Gil . "Este disco va de cama en cama -dice-, de acá se fue a Pinamar y después a Nueva York, donde se le hicieron grandes cosas y el ingeniero de sonido del estudio me pidió perdón por haber grabado a Britney Spears. Oldham hizo la mezcla solito, mientras yo me la pasaba en un hotel, de- sangrándome. No sé, salí cinco veces del hotel y estuve un mes. Oldham me pasaba a buscar y me decía: "Let it bleed, let it bleed". Ahí lo masterizamos, pero cuando terminamos y volvimos acá, nadie lo quería. Entonces, seguimos y otra vez a la cama. De pronto, me di cuenta de que había hecho dos discos. Un disco A, que le puedo dar a EMI, y un disco B, que puedo editarlo por Decca o por Parlophone o por donde quiera. ¿Viste que hay cine clase b? Bueno, éste viene a inaugurar una industria que no existe: los discos clase b".
-Vos tenés contrato con EMI, ¿no es cierto?
-Sí, pero mirá, básicamente el asunto es que yo no estoy acostumbrado a no tener empleo y tengo a Kill Gil . Entonces voy y les digo: "Si hago el mejor disco del mundo y no vende, ¿lo publicás igual?" "No", me contesta. ¡Pero mirá qué pelotudo! El mejor disco del mundo no tiene que vender. Pero no importa, yo lo que quiero es competir.
-¿Con quién?
-Con mi hijo, por ejemplo, con los Babasónicos, con lo que hay por ahí.
-¿A qué nivel?
-A salvar el rock nacional o a terminarlo del todo. A mí me quieren dar el Gardel de Oro y ponerme en el limbo de los no se qué cuando en realidad soy más joven que los palermosohoanos, que son una derivación de una derivación Oldham me dijo: "Vos te salvaste, tenés que salvar al rock. Yo soy el ángel de las alas del deseo y por ahí te agarro, pero por ahí te hacés mierda contra el suelo. El mundo necesita que saltes". Entonces, cuando todo el mundo me dice no saltes, no te mates, no te tires es muy reconfortante que alguien te diga saltá. El tipo me dio esa patada en el culo que necesitaba yo, como me la dio mi amiga Mónica en la época de Say No More.
-¿Y los directivos de la EMI qué te dicen?
-¿Qué me dicen? No pudimos con el padre, pero tenemos al hijo.
La sociedad García-Oldham, dos artistas del engaño y la trampa -dos genios locos, maduros, pero locos-, ya tiene en venta sus productos: "Andrew es el genio de los escándalos y yo también, pero acá, y él es totalmente nazi, en el sentido de que le encanta el concepto Say No More. Entonces la trampa está en el disco, por los comentarios: «Si usted no tiene plata para editar este disco, péguele a un ciego» y esas cosas.
Desde las oficinas de EMI aceptan el "juego del escándalo" y dicen que el disco se va a editar, que lo tienen agendado para dentro de un par de meses, que tienen un máster con canciones entregado "no hace tanto como dice García" y que nadie quiere deshacerse de nadie. "Para nosotros es un artista importante", sostienen y dejan actuar a García que, en estas cuestiones, sabe lo que hace. Y ahora tiene un estratego del rock de su lado: "El próximo paso es que no me mate, según Oldham. Oldham es como si fuera el History Channel todo el tiempo, es el rock and roll; él empujó a Brian Jones a la pileta fatal, inventó a los Rolling Stones a Juanse y a los demás", recita García y, finalmente, sugiere, ordena: "Escuchemos el disco".
Juega con fuego
"No importa la televisión no hay forma de salir" canta García en lo que a su parecer, hoy, "es el mejor tema del mundo", el primero del lado uno, diría algún anciano amante de la música. "El chico duerme solo en Nueva York. ¿Por qué? Porque está haciendo una bomba. Pero quiere avisarle a la madre, al hijo, a los amigos, que va a volar la ciudad, a través de mensajes en sus canciones. Si las entienden, se salvan. El segundo tema es para el hijo y dice todo lo contrario que un padre le diría a un hijo. "La gente que nunca duerme es más real, no sé si la luna te hace reconciliar -canta-. Te voy a dar un colchón, con ruedas y planeador, para que puedas ver, toda tu vida desde acá". Es una biopic y en lo musical, para mí, es Clics modernos. "
Las canciones de esta miniópera que el mismo García confiesa que "se fue armando" dentro del álbum, hablan de García más que García. Una para los amigos de este muchacho "que un día escuchó una canción que le hizo revivir su génesis y decidió poner una bomba", otra compuesta por el joven antes de viajar a Nueva York, "que es para la madre" y así vida y obra se confunden. "El concepto que tiene el personaje del disco de su familia no es muy bueno, ¿no?", pregunta luego de un solo de guitarra del Negro García López.
Charly está de buen humor y está enamorado, conmocionado por la obra. "En un tema, Oldham me puso un vibrafón y cuando fui al estudio y lo escuché, me emocioné", dice mientras que, desde el improvisado equipo de audio se escucha a García solo con el piano y su voz, tecnología y ejercitación mediante, mejorada. "Yo no sé si Oldham me cargó, pero al día siguiente que grabé este tema, en una sola toma, me llamó con voz de Tony Bennett para decirme que era el mejor tema del mundo, o algo así". La canción, registrada con otro secreto de la factoría Oldham ("con un piano vertical vacío arriba de otro"), termina con el verso: "Sometimes I feel happy and I feel blue, at the same time and you too" ("a veces me siento feliz y triste al mismo tiempo y vos también").
Luego llega el tema de Lennon con letra traducida ("dicen que estoy loco, haga lo que haga", canta en el primer verso) y el gran finale donde "todo se da vuelta: yo produzco y Oldham canta Porque ¿vos te creés que las canciones las hacía Mick Jagger o que el lagartijo lo inventó Lacoste? No, fue Dios". Dios/Oldham canta entonces "Play With Fire", con Charly sentado otra vez a solas frente al piano. Así, Kill Gil parte uno, disco A, o como quiera llamarle, termina. "Oldham es mi papá, así nomás, y entiende que yo soy un producto de él y que alguien en el mundo volvió a unir a las generaciones que él mismo separó con los Stones. El hizo que la madre y la hija se pelearan y yo junté a la familia de nuevo".





