
Esta noche toca Andrés Boiarsky
Dos shows del saxofonista argentino
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Afable, extravertido y de un innegable aire seductor, el saxofonista Andrés Boiarsky, residente en Nueva York, que se presentará hoy y mañana, a las 22.30, en Tobago (Alvarez Thomas 1368), es uno de los principales exponentes argentinos en la actual capital del jazz.
Un bar del microcentro es quizás el mejor lugar para este porteño que desde 1988 se llevó su vida a Nueva York y que cada tanto -en rigor, cada vez más a menudo- se hace una escapada a Buenos Aires para mostrar lo que está haciendo y renovar su vínculo con la ciudad.
Aunque no es del tipo nostálgico, sí le parece el momento adecuado para repasar su historia como músico, que comenzó casi treinta años atrás, cuando, en 1972, asistió a uno de los conciertos de Duke Ellington en Buenos Aires.
"En ese momento no entendí nada y, lentamente, comencé a buscar en la radio algo de esa música que, insisto, no lograba entender", señala el músico, que en este viaje presentará una nueva manera de hacer standards, que serán registrados en un disco que saldrá a comienzos de 2002, con Ed Cherry en guitarra, John Lee en bajo y Cecil Brooks III en batería."Son standards, pero con un tratamiento armónico-rítmico muy libre", añade.
Volvemos a su historia. "Mi madre era cantante lírica, y en mi casa no se escuchaba jazz, es decir, era una música virtualmente nueva para mí. Al poco tiempo de haber escuchado a Ellington aparece Dizzy Gillespie con un quinteto que definitivamente me marcó para siempre, con Mike Longo (que después fue mi profesor) en el piano", señala entusiasmado este saxofonista tenor de 44 años.
El show de Gillespie se transmitió por Canal 11 y fue tan fuerte el impacto sobre la juvenil conciencia de Boiarsky que comenzó a indagar en las raíces del jazz. "Es que no entendía el bop, ni su métrica, ni su mensaje, entonces decidí investigar en sus raíces, ir para atrás"; así explica Boiarsky su sabia decisión.
Tomó clases de piano con Cacho Rodríguez Juarado y de clarinete con Jorge Prado; al poco tiempo se pasó al saxofón con el profesor clásico Vozzo (no recuerda su nombre de pila).
Su espíritu inquieto lo llevó a viajar a Londres, donde estudió cuatro años en el Royal College of Music. Volvió fogueado y participó en el grupo del baterista Eduardo Cassalla, en el Club de Jazz, de César Parisi.
Lo llaman de Nueva York
A comienzos de los ochenta graba dos discos para Columbia, el segundo "Ballotage", un trabajo interesante en el que intervienen Jorge Navarro, Minichillo y otros.
Quizá su mejor momento en Buenos Aires fue con un cuarteto integrado por Carlos Franzetti, en piano, Alfredo Remus en contrabajo y Junior Cesari en batería.
Tocaron en Jazz & Pop, La Oreja, El Ciudadano y otros lugares, hasta que en los noventa Franzetti viaja a Nueva York y concreta con Paquito D´Rivera.
"Habíamos hecho un disco y Carlos se lo hizo escuchar a Paquito en su casa de Nueva Jersey, quien sin mediar palabra le pidió que me llamara para que viajara hacia allá", recuerda el saxofonista.
Lo más extraño de la situación fue que la llamada llegó a Buenos Aires a las 2 de la madrugada y que en la casa de Boiarsky le dijeron que estaba tocando en La Trastienda (la primera, ubicada en Palermo).
"Imaginate: estaba tocando y se me acerca alguien y me dice que tengo un llamado: "¿Pero no ves que estoy tocando", le dije, y me responde: "Es Paquito D´Rivera desde Nueva York"", rememora Boiarsky.
"Ponete en mi lugar; pensé que era una broma. Por la hora y por el lugar; no había manera de que me lo creyera, pero tanto insistieron que fui y era él. Paquito, que me dijo "vente para aquí", y me fui", señala.
En sus comienzos Franzetti y su esposa Beatriz lo ayudan hasta que aparece en una prueba efectuada por el trombonista Slide Hampton, en la que queda como uno de los tres saxofones.
"Recorrimos el mundo, incluso al año me designaron como director musical, lo que me dio una experiencia intensa y variada", explica Boiarsky.
Tras el fallecimiento de Gillespie, queda Paquito como director de la United Nation Orchestra, que lo llevó en su set de saxofones. También formó un grupo con el excelente trompetista brasileño Claudio Roditi e integró los Alls Stars, junto a los ex músicos de la banda de Gillespie.
Actualmente, en Nueva York, trabaja con un cuarteto cuyo repertorio tiene una buena parte de sus composiciones.
En sus shows de Tobago, en los que actuará junto al guitarrista Ricardo Lew, Guillermo Delgado en contrabajo y Fernando Martínez, hará un repertorio basado en su anterior disco, "Into the light", un álbum en el que el sound de Boiarsky toma un aroma cercano al de Joe Henderson y algunos standards tratados con ciertos acentos funky.
"El ambiente jazzístico en Buenos Aires es entonante , me gusta la ciudad de esta manera", admite el saxofonista.
Blue Note regala entradas
- Una de las consecuencias del atentado del 11 de septiembre fue la caída del turismo en Nueva York. Una de las muestras evidentes de este cambio en las conductas se percibe en el famoso club Blue Note, que sin el turismo habitual está vacío. La anécdota de Boiarsky es reveladora. "El grupo en el que estoy aparece en la segunda entrada de la noche; cuando estamos en el escenario veo un público rarísimo, jovencitos, vestidos de manera poco razonable para el club... Resulta que habían ido a las universidades y subastaron algunas entradas y las otras las regalaron para que no tocáramos con el club vacío."
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