Fantastic Negrito en La Trastienda: el blues después del dolor

El músico norteamericano se lució en su debut porteño
El músico norteamericano se lució en su debut porteño
Sebastián Chaves
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22 de marzo de 2019  • 12:31

"La noche se ha convertido en día", canta Fantastic Negrito como si fuera el pastor de una Iglesia con paredes de terciopelo. Pero su voz nasal y su fraseo directo convencen no por esa repetición obsesiva sino porque el contenido autobiográfico de ese verso es tan real que es imposible no empatizar con ese triunfo. Después de una vida repleta de reveces, el músico nacido como Xavier Dphrepaulezz tiene, a sus 51 años, una carrera consolidada y está dispuesto a disfrutarla. Así es como siente el blues, menos como un relato del dolor y los pesares que como una celebración del presente, pero sin olvidar el peso de un pasado difícil.

"Bad Guy Necessity" y "Working Poor" sentaron las bases desde el inicio. Fantastic Negrito pisó el escenario con su cresta afro (una definición capilar del punk blues) e hizo de La Trastienda una fiesta. El blues con pulso de funk fue la fórmula ganadora del quinteto que se completó con dos guitarristas más, batería y el formidable Bryan Simmons en teclados, encargado de los bajos desde un sintetizador que llenó de groove la sala. Respaldado por una banda con tanta solidez como swing, el nacido en Oakland se sintió a sus anchas: entre la electricidad de sus movimientos y la versatilidad de su voz, capaz de ir desde el falsete ochentoso al susurro más espeso, la combinación fue letal.

Una carrera truncada por un accidente de tránsito, una adolescencia signada por la marginalidad (venta de drogas incluida), un hermano asesinado en la infancia y la responsabilidad de sostener una familia forman parte del historial de Fantastic Negrito y de la fuerza con la que sus canciones miran hacia el futuro (o el presente). Si la suya es una historia de superación ante la adversidad, su música es el reflejo de la energía después de la tristeza (¿post-blues?). "A Cold November Street" e "In The Pines (Oakland)", bien espaciados en el repertorio fueron los únicos remansos de un show en donde primó el éxtasis rockero ("Pastic Hamburguers") y el soul electrocutado ("Lost In A Crowd").

Con los ojos bien abiertos, el cantante bromeó sobre la mitad castellana de su nombre artístico, agradeció al público y habló de las mujeres como "las que hacen que la sociedad se mantenga en pie". Antes y después de las palabras habladas, todo fue en esa misma sintonía. La combinación de distintos ritmos afroamericanos (blues, soul, funk, r&b, hip hop) en un sincretismo que pone a la alegría como único norte. Y no es que las penas de Fantastic Negrito se hayan ido cantando, se fueron con esfuerzo, determinación y el apoyo de su familia. En todo caso, lo que logra con sus canciones es celebrar que se puede dar pelea contra todos los males de este mundo y disfrutar de la victoria, aunque al otro día haya que tener los guantes puestos para el próximo round.

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