
Gelber: intérprete beethoveniano
El pianista se presentará la semana próxima junto a la Filarmónica de Bs. As.
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MONACO.- "Bruno Leonardo Gelber pertenece, desde hace casi dos generaciones, al grupo de los más sobresalientes intérpretes beethovenianos", escribió recientemente el Dr. Michael Ladenburger (director del museo y conservador de las colecciones de la Beethoven-Haus de Bonn), acerca del arte del destacado pianista argentino. "Sus interpretaciones de los conciertos para piano -continúa el musicólogo- lo han acompañado a lo largo de toda su carrera artística, ha crecido con ellos y los ha tocado con una frecuencia con que muy pocos pianistas lo han hecho. ¡Qué grandioso resulta que, después de haber tocado estos conciertos innumerables veces, pueda aún ser capaz de una interpretación sin falsa rutina ni reservas!"
Y así lo demostrará el próximo martes y el jueves 28 en el Teatro Colón, cuando interprete, para Festivales Musicales, los conciertos N° 1, 2 y 4, con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por la brasileña Ligia Amadio. El segundo concierto será el miércoles 31 de agosto y el jueves 1° de septiembre, cuando interpretará la obertura "Leonora" N° 3 y los conciertos N° 3 y N° 5.
No en vano es Gelber uno de los integrantes del comité de honor de la International Beethoven Competition, organizada por la Beethoven-Haus de Bonn, entre otras instituciones, y con el patrocinio del presidente de Alemania, Horst Köller. Como tampoco es en vano que algunas prestigiosas enciclopedias alemanas recomienden sus grabaciones de Beethoven al lado de las de Brendel y Gulda.
En una reciente presentación en la Scala de Milán, interpretando el Concierto N° 4 de Beethoven, Gelber volvió a confirmar esa calidad de artista excepcional que se le ha reconocido en todo el mundo.
En un tibio atardecer de verano en Mónaco, LA NACION visitó al pianista y dialogó acerca del ciclo de los conciertos beethovenianos.
-Has dicho que Beethoven es uno de los compositores que te son más afines. ¿Qué implica esa afinidad?
-Implica que lo comprendo muy bien, que sus impulsos me son comprensibles, que tocan fibras mías que las siento profundamente; implica que siento sus angustias. Y esa comprensión se manifiesta a través de la posibilidad de tener concepciones propias de sus obras.
-¿Cuándo fue tu primera integral de los conciertos?
-En 1966, en Barcelona, reemplazando a Wilhelm Kempff. Yo estaba de gira por Europa acompañado por mi madre y de pronto me llamaron de Barcelona para decirme que necesitaban reemplazar a Kempff porque estaba enfermo y acababa de cancelar el ciclo. Lo primero que atiné a responder fue que yo no tocaba en público el Primero y el Segundo. Y mamá empezó a hacerme señas desesperadas y a decirme "¡respondé que sí! ¡decí que sí!". ¡Y dije que sí! Me pagaban una suma de dinero fabulosa, pero faltaban apenas veinte días para los conciertos. Fue bastante osado de mi parte. Pero valió la pena.
-Tanto en el Primero como en el Segundo concierto, Beethoven mantiene un estilo que comúnmente llamamos "mozartiano". ¿Dónde estaría ese rasgo?
-Con lo "mozartiano" nos referimos a algo más bien pequeño, liviano, casi juguetón; nos referimos en este caso al tamaño y al carácter. En Mozart yo uso un toque más suspendido e iluminado, porque para su música cuanto menos apoyado estás mejor es el resultado sonoro.
-¿Cómo ves en grandes líneas el Primero?
-Es un concierto que tiene la alegría de la juventud sin tener tampoco la estupidez. En lo musical es una obra muy inspirada, llena de humor y de gracia. Es un concierto que va para arriba, que tiene que ser feliz.
-El Segundo resulta el menos conocido, el menos sofisticado y el más fácil pianísticamente.
-Este Segundo era el concierto al que más le temía Claudio Arrau. Le tenía terror y, a veces, incluso lo tocaba con la partitura. Y si él le tenía mucho miedo... tan fácil no debe ser. Por mi parte, le tengo mucho respeto. Nunca voy confiado ni me suelto a tocar pensando que es fácil. ¡Jamás asumo así un concierto! Pero de éste no se puede decir que sea un concierto fácil. Es una de esas obras a las que los pianistas les tenemos julepe porque es tricky para la memoria, justamente porque se las toca menos.
-Hacemos ahora un gran salto del Segundo al Tercero...
-¡Hay un mundo más que un salto! El Tercero es otro mundo, completamente. Es un mundo trágico. Aquí, Beethoven experimentaba de una manera dramática los anuncios de su enfermedad, y ya la elección de la tonalidad de Do menor lo está indicando.
-¿Dirías que en este concierto Beethoven encuentra un lenguaje más propio?
-Se siente que hubo un cambio de edad importante... y que Beethoven se asume definitivamente como el gran compositor que es.
-¿Qué dirías del Cuarto?
-Diría que es un concierto absolutamente único. Es una de las cosas más extraordinarias y sublimes que existen, tiene una dimensión supraterrena y, personalmente, creo que el Cuarto de Beethoven es el más bello de los conciertos. Tiene una inspiración y una elevación que se podrían interpretar de rodillas. Ya en el momento en que ponés las manos en el teclado y escuchás ese primer acorde está todo dicho.
-El Quinto concierto ya no pudo ser estrenado por Beethoven debido a su sordera, que le impedía tocar en público. ¿Cómo lo imaginás enfrentado a esa realidad?
-Creo que es el caso más triste de la historia de la música. Sin embargo, lo imagino como él fue, es decir, una persona rebelde, revoltosamente rebelde. Con ira hacia su destino de no poder oír. Calculo, por su imaginación y por esa inspiración sublime que tenía, que debe de haber sentido en sí mismo profundamente este concierto, sabía exactamente cómo lo quería porque sus deseos están profusamente detallados.
-¿Cuál es el aspecto general del Quinto?
-Es un concierto glorioso, divino, con el que se cae la casa cuando lo oís. Tiene partes absolutamente poéticas, etéreas, elevadas. Es un concierto grande, ampuloso, seguro de sí. Es un concierto que quiere ser grande y victorioso, y lo es.
-¿Qué sensación te deja esta obra cuando la terminás en un concierto?
-¡Abrazaría a todo el mundo! Es un concierto que te deja el alma impregnada de vida y de unas ganas terriblemente locas de vivir.
Entrevista pública
- El sábado, a las 17.30, en el Salón Dorado del Teatro Colón, Libertad 621, Cecilia Scalisi realizará una entrevista pública al pianista Bruno Gelber, además de la presentación de su libro "Bruno Leonardo Gelber. Diálogos sobre los conciertos para piano de Ludwig van Beethoven". Los diálogos ofrecen una aproximación introductoria a la obra concertante para piano y orquesta de Ludwig van Beethoven desde la perspectiva de la interpretación de los conciertos realizada por uno de los más destacados intérpretes del repertorio beethoveniano. Habrá ejemplos musicales a cargo de Gelber. Entrada gratuita.
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