Iva Zanicchi: tangos a la italiana
Junto a otros ocho artistas de su país, la cantante integra un show itinerante que ya se presentó en Montevideo y mañana, a la noche, lo hará en el Gran Rex
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MONTEVIDEO.- Está sentada en un sillón de respaldo alto, en el bar del hotel, en esta ciudad que la aguarda como figura central del "Tour en vivo Región Emilia Romagna", el show que reúne a nueve grandes figuras de la canción italiana y que después irá al Gran Rex de Buenos Aires. Es la misma "águila de Ligonchio" (el pueblo de Reggio Emilia donde nació hace 64 años) de siempre, la Iva Zanicchi que cruzará el río para asomarse a un país que antes visitó cinco veces, al que hace 22 años que no ve, aunque ella sigue palpitando en el recuerdo de cientos de miles de espectadores argentinos. Su primera actuación en Buenos Aires fue en 1969; la última, en 1982.
Se ha enfundado en un enorme chal gris. "Es curioso: aquí es verano, y sin embargo tengo frío... Tal vez no estoy del todo bien", comenta, con una sonrisa que le conocemos y una mirada serena que sus grandes anteojos de color no logran ocultar del todo. Ya percibe el aura rioplatense, los dominios del tango, esa música que un día la ganó para siempre.
En su primer disco en castellano (1981) incluyó su versión de "Nostalgias", de Cobián y Cadícamo; fue su primera experiencia tanguera. "Yo conocía el tango desde siempre, pero era el tango italiano -aclara-. La primera vez que estuve en la Argentina fue una fulguración: escuché y vi el tango argentino, el verdadero, cómo se bailaba, cómo se cantaba ¡y cómo se tocaba! Y fue un amor." El más reciente disco de Iva, "Fossi un tango", vuelve a pautar ese romance de una de las más grandes cantantes italianas con la música porteña que, según cuenta, le produce una nostalgia por la imagen del padre y la madre cuando eran jóvenes y bailaban en las pequeñas plazas de su pueblo. "Sí, es algo nostálgico, pero -agrega- tiene proyección universal: basta pensar en Piazzolla."
-En la TV italiana que llega por satélite ayer se vio el programa "A casa Raiuno", en el que se debatía el tema "San Remo: ¿eran más bellas las canciones de otro tiempo?" Rescataron viejas filmaciones de los años 60 y 70 (Modugno, Zanicchi, Lucio Dalla y Gigliolla Cinquetti, que además participaba en el panel). El público votó por el "sí" en un 80%. ¿Qué piensa de esto usted, que estuvo tantas veces en San Remo y fue la única mujer que ganó allí tres veces?
-Se aproxima el Festival de San Remo y todos hablan de eso. Es una pregunta facilísima y dificilísima. Porque... sí, eran muy hermosas las canciones "di una volta" y sobre todo en San Remo. No porque ahora no se compongan cosas lindas, pero en aquel tiempo todos los autores trabajaban en función de San Remo. Hoy no. Un compositor trabajaba todo el año para enviar la más bella canción y así surgieron tantos éxitos, como los de Modugno. No ocurre hoy que lo mejor de la producción vaya a San Remo. Eso que usted vio en RAI seguramente fue la versión original de "Zingara", que fue en 1969 (la primera vez que gané). Y era en blanco y negro, que era todavía más romántico.
-Como los films de De Sica.
-¡Ah... De Sica, qué genialidad! Nuestro gran cine. También los films de Roberto Rossellini, quizás el más grande, hasta llegar a los de Fellini, el más poeta. No sé por qué no hay hoy un cine italiano que nos dé una mínima parte del que nos daba aquél. Pero, por otra parte, es justo que evolucione.
-A propósito del gran cine italiano, Luchino Visconti eligió un tema cantado por usted ("Solitudine") para una escena de "Grupo de familia", en la que Helmut Berger bailaba con Claudia Marsani. ¿Qué era aquella canción, que tenía un aire brasileño, y por qué cree que Visconti la eligió?
-Era una canción de Roberto Carlos, "La distancia", adaptada. Me contaron que Visconti estaba un día en su casa; escuchó ese tema en la radio y enloqueció: "Quiero esa canción a cualquier precio", dijo. Entonces el editor musical, en complicidad con el asistente (le cuento algo que nadie sabe), mientras Luchino hacía un ensayo de la escena, cambió mi disco por el original, el de Roberto Carlos. Parece que Visconti estalló en una crisis de nervios: "¡Quiero la voz de mujer!" Y eso me da una alegría enorme. Quedó en el film y se difundió en todo el mundo. Yo hice una gira al Japón gracias a haber intervenido con mi canto en esa escena.
-En 1978 usted hizo una sola función en el Gran Rex, pero se quedó en Buenos Aires. ¿Fue para acompañar a la selección de Italia, los "azzurri", que jugaban en el Mundial 78?
-No sólo para acompañar a la "squadra". El empresario arreglaba funciones en los lugares donde se jugaba. Y yo iba adonde se desplazaban nuestros "azzurri". Fuimos a Córdoba, Mar del Plata y, claro, Buenos Aires.
"No amamos la tradición"
Abordar la cuestión del status actual de la canción italiana es entrar en una zona espinosa en la que, sin embargo, Iva Zanicchi se interna con ideas tan claras como apasionadas: "La canción italiana está viva, creo. No hay grandes intérpretes, pero hay bellas voces y me parece que el error es que imitan la música "americana". El cantante italiano talentoso debe dejar traslucir su origen. Si uno va a Portugal y quiere escuchar fado, la tendrá a la Pontes. Admiro mucho a Laura Pausini, una "ragazza" que no imita a cantantes extranjeros. Canta moderno, pero es una cantante italiana. Es la única que tiene éxito en el mundo, y creo que es por esa razón. Hay buenos cantantes jóvenes a quienes les cuesta trascender al extranjero. Una tal Elisa (así, nomás) canta sólo en inglés, mire qué cosa rara; ganó en San Remo hace dos años, pero allí (y sólo allí) cantó en italiano. Es la globalización, que necesita integrar todo. Yo no estoy del todo de acuerdo. Así, cuando alguno canta con algo de tradicional (pero modernizado, ¿eh?, no digo a lo Claudio Villa) tiene éxito en el mundo. Por algo es".
Uno de los ámbitos de lo tradicional fue siempre Nápoles. Mencionamos a grandes intérpretes actuales con raíces en esa región, como Pino Daniele o Peppe Barra. "Eh, ahí está -dice-. Pino es un cantante "bravissimo", que hace un poco de jazz, un estilista, y que canta en dialecto napolitano, pero con espíritu renovador. El y también Benato, por ejemplo, lo hacen innovando, porque no se puede pretender que se sigan cantando aquellas canciones (bellísimas, por cierto) de principios del siglo pasado."
Iva Zanicchi no admite que se renuncie a las raíces. Y Nápoles es un síntoma de esa pérdida. Porque -como ella misma lo señala- Nápoles ha sido cuna de una de las más fuertes tradiciones musicales italianas, con proyección incluso a la gran lírica. "Hay cosas que no perdono a Italia", sentencia. Y puntualiza: "Yo, extranjera, viajo a Madrid. Voy a un local, ¿y qué cosa puedo esperar? Flamenco. Lo veo bailar y tocar; disfruto con una música tradicional de ese país. Usted llega a Italia... ¿y cómo es posible que una tradición como la de la música napolitana, que ha educado a todo el mundo, que posee melodías inigualables (algunas páginas son propias de la ópera), no aparezca? ¿Por qué no puedo sentarme en una mesa, en Nápoles, y escuchar mandolinas y "canzonette"? ¡Nadie las hace! Así somos: odiamos la tradición, tratamos de matarla".
La dama regresa
Un capítulo insoslayable en la trayectoria de esta gran dama: la TV. Primero, como joven estrella de la canción; después, como animadora, y finalmente, de nuevo como intérprete. "Ese trabajo de "animatrice" que comencé en 1985 lo hice siempre con sinceridad y sencillez -evoca-, porque es mi personalidad. Hice programas musicales, talk-shows en los que entrevisté a todo tipo de personajes, como el príncipe de Saboya, o actrices de otro tiempo, como Antonella Lualdi. Hasta que me cansé y volví a cantar. Pero en lo que se hace hoy no me gusta la "televisión del dolor", esas entrevistas a una madre llorando junto al hijo muerto. Llegarán a matar "en directo"."
-¿La reconforta la intimidad familiar y hacer de abuela?
-Todos los veranos me recluyo en la isla de Cerdeña, en familia, desde 1970. Allí hay calma y un mar límpido. En los últimos años me quedo ahí con mi hija y mis nietos, que son dos: uno de cinco años y otro de dos. Oficiar de abuela me da mucha paz.
-¿Sentía "Nostalgias" de la Argentina? ¿Qué cantará en el reencuentro?
-Mire, es difícil contar hasta dónde llega mi vínculo y cuánta confianza he depositado en la Argentina (hasta en lo económico). Espero con ansias este reencuentro, después de 22 años. Voy a cantar una versión de "Caminito"; después, de los viejos temas, no sé... ¿Qué le parece "Riva bianca, riva nera"? ¿Se acordarán de esa canción?
Franco Simone, conductor del show
"Vine tantas veces, desde principios de los años 70, que me siento como en casa, así que, ya que estoy, no podré dejar de hacer también un par de temas y anticipar así mi actuación de abril", dice Franco Simone (barba incipiente y la expresión jovial del "ragazzo" que pasó los cincuenta), integrante de la troupe de estrellas de la canción italiana que, en una única velada, se presentará mañana. A su alrededor circula un batallón de músicos, operadores de sonido y de luces, maquinistas y técnicos de TV de VideoItalia: 60 personas para un mismo show. La aclaración de Franco de que "también" cantará viene a cuento de que, en principio, el popular creador de "Río Grande" iba a oficiar sólo de conductor del show "Tour en vivo Región Emilia Romagna", en el que intervendrán Stadio, Ivana Spagna, Silvia Mezzanotte (del grupo Mattia Bazar), Riccardo Fogli, Beppe Carletti (del grupo Nomadi) y Paolo Belli & Big Band. El invitado de honor será Umberto Tozzi ("Gloria") y, cerrando el desfile, la gran Iva Zanicchi. El espectáculo, promovido por la Región Emilia Romagna y organizado por el Instituto Italiano de Cultura y la embajada de Italia, será transmitido en directo por VideoItalia a toda Europa. Será en el Gran Rex, mañana, a las 20.30, con entradas de 5 a 30 pesos, a beneficio del Patronato Italiano.


