
Juan Carlos Cáceres presenta esta noche su nuevo repertorio
"Estoy de incógnito. Vine con mis discos para meter un pie acá y como algunos amigos sabían de mi llegada se armó esta movida . No tengo ninguna pretensión. Aunque cada vez que vengo, siempre me llevo más de lo que traigo."
Para no sumar incógnitas, conviene aclarar que el dueño de esta frase es Juan Carlos Cáceres, un argentino radicado en Francia desde hace más de treinta años y que se dedica a la pintura, a la música y a la docencia. Hoy, a las 23, en La Trastienda, se podrá conocer su faceta musical. Allí presentará, junto a los percusionistas Eduardo Tomassi y Javier Estrella, y a una murga invitada, algunos temas de sus discos más recientes, "Tocá tangó" y "Tango negro". En estos trabajos toca el piano y canta temas propios y clásicos del género que ganan originalidad cuando se nutren de una fusión de ritmos rioplatenses a la que Cáceres llegó después de una extensa investigación sobre los orígenes afro en la música de esta región.
Su trabajo comenzó en Francia, en una fecha muy especial. "Puse los pies en París el 14 de mayo de 1968, en pleno Mayo Francés. Faltó que me cayera un adoquín en la cabeza -recuerda a la distancia-. Los estudiantes contra los policías y, al día siguiente, las familias que iban a ver las barricadas. No había gasolina, la gente andaba a pie. Era primavera y París, una fiesta. En ese momento estaba acompañando a una actriz y cantante. Fue en una gira muy grande. Pero pronto volví para desarrollar mi carrera, porque soy pintor y sabía que tarde o temprano iba a terminar allá".
Pintor y músico, o al revés, porque ninguna de sus actividades le demanda un orden de prioridad. "Para mí las dos cosas están al mismo nivel -asegura-. En el arte de tapa de mi último disco hay extractos de mi última exposición. Expongo cada dos años en París y, mientras tanto, hago muestras itinerantes. Pero me organizo. Tengo un buen espacio para pintar y otra sala para ensayar."
Por el lado del tango
Cáceres cuenta que desde muy chico le gustaba dibujar y tocar, que estudiaba bellas artes y que pagaba sus estudios con lo que ganaba como músico. "Ya en Europa alterné las dos actividades, algo que hacían muchos sudamericanos que conocí. Al principio algunos pensaban que no podía ser serio en dos actividades a la vez. Pero los tiempos han cambiado. Hoy, si sos multimedia, mejor. Y si me preguntan, digo que soy artista."
Su primer contacto con la música fue por el tango. Otro de sus recuerdos viene de la temprana juventud, a los 17, cuando se juntaba a tocar con su amigo Osvaldo Piro. "Luego, él fue hacia la orquesta y yo hacia la pintura -explica-. Pero desde chico comencé a preguntarme muchas cosas. Me impresionó una audición de radio donde se decía: "Del candombe a la habanera, de la habanera al fandango, del fandango a la milonga y de la milonga al tango"."
Las dudas comenzaron a diluirse cuando un día, mientras daba clases de arte en una universidad de París, lo convocaron para ofrecer una conferencia sobre los orígenes del tango. "Lo tocaba, pero no conocía mucho. Por eso me puse a estudiar. Fui afinando la investigación hasta concentrarme en ese período que va entre la Independencia y la caída de Rosas, y los años posteriores, hasta la guerra del Paraguay. Se explican muchas cosas a partir de la negación del negro."
-¿Cómo se conecta todo esto con sus discos?
-No trato de hacer una reconstitución. En una charla o una clínica me dedico a armar un rompecabezas. Pero en mis temas incluyo muchas formas, la milonga mezclada con marcha camión o candombe, o lo que reinvento. Pero todo está basado sobre la legitimidad. Puede gustar o no, pero existe desde la documentación.
-¿Como se relaciona el componente negro con algunos temas del estilo de "Como dos extraños"?
-No todo es negro. En mi primer CD solista, "Intimo", también hay clásicos como "Malena", porque son temas que me gustan. La paleta del tango es muy amplia e incluye lo negro, lo europeo o las armonías modernas.
-¿Vivir lejos del Río de la Plata fue un incentivo para la investigación?
-No es una cuestión de nostalgia. El porqué hacerlo desde allá tiene que ver con un fenómeno bastante analizado: muchos pintores, músicos, directores de teatro y escritores crearon sus mayores obras en París. Cada uno lleva su bagaje cultural y lo expresa en un campo de apreciación tan basto como es Francia, que también permite la investigación. Le ofrece estas cosas.
-¿Y qué encuentra acá?
-Estoy muy impresionado por el potencial que existe, es una etapa de búsqueda. Me voy cargado, sobre todo por la gente joven. Acá hay un gran potencial en la medida que se aviven. Hay que recuperar lo nuestro.






