
La chica de Ipanema, versión rubia
Esta noche la cantante y pianista canadiense de jazz presentará en el Gran Rex su último álbum, Quiet Nights, dedicado a la bossa nova y a su marido, Elvis Costello
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De vuelta luego de una fugaz visita a su padre en Irlanda, Diana Krall eligió el entorno semirural de la isla de Vancouver, donde pasó su infancia y su adolescencia, para conceder entrevistas acerca de su nueva gira. Flota algo de añoranza, de homesickness , en el periplo. En su vieja casa es prácticamente de noche y nada cuesta imaginarla sentada al piano, cerca de la ventana, con un inalámbrico en mano, mirando de soslayo los frondosos arces, pinos y abetos que pueblan la vegetación isleña. Y a menos que queden resabios del templado verano en Vancouver, característico por su sequía de tipo mediterráneo,su dominio es un marcado contraste respecto del álbum que presentará en esta gira: Quiet Nights , de 2009, que incursiona en la bossa nova con arreglos sobre temas de Tom Jobim y Marcos Valle, entre otros autores.
Krall, en cambio, vislumbra las cosas de otra manera, y es posible compartir su visión. En los casi 20 años transcurridos desde su debut, Stepping Out , la cantante y pianista se convirtió en referente indiscutido del jazz suave o smooth jazz, habiendo incorporado el repertorio más amplio y reconocido (de Gershwin a Tom Waits) al probado éxito de su elegante, distante estilo de proyección jazz-pop. Aunque suele coquetear con sus modelos naturales, en el balance de este crossover Diana Krall resulta menos Ella Fitzgerald que Joni Mitchell. Puede quedar momentáneamente obnubilada por las armonías del tercer mundo, pero siempre regresa a Canadá.
"Escucho bossa nova desde pequeña, y mi viaje del año pasado a Río de Janeiro resultó el puntapié inicial para hacer este álbum", explica la intérprete mientras, de a ratos, se la escucha improvisar en el piano. "Los viajes despiertan esas cosas. Algo similar me ocurrió la última vez que estuve en la Argentina, en 2007 [ya había visitado nuestro país dos veces antes, en 2000 y 2005]. Iba a las milongas, a escuchar shows de tango; pasé muchas noches despierta y recuerdo aquello como una de las mejores experiencias de mi vida."
Otro aspecto decisivo de la orientación de Quiet Nights fueron los arreglos del compositor polaco Claus Ogerman, quien ya había colaborado con Diana Krall en The Look Of Love (2001) y en cuyo abultado currículum figuran sus orquestaciones para el clásico álbum de Frank Sinatra y Tom Jobim (editado como Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim , en 1967). Esta coincidencia despertó la imaginación de algunos críticos, que vieron a Quiet Nights como digno sucesor de aquel disco.
"Sin duda, saber que Claus trabajaría conmigo fue otra razón para hacer este disco -afirma la canadiense-. Iban surgiendo canciones de João Gilberto, de Jobim, y me pareció que tenía sentido hacer un álbum de bossa nova -agrega-. Respecto de la comparación con Sinatra, él siempre fue un referente en mi carrera. Estuvo en mi mente todo el tiempo que duró la grabación."
Para fans de Diana Krall, este último opus muestra la ductilidad de su trío con John Clayton (bajo) y Jeff Hamilton (batería) al momento de navegar la suave geografía carioca. Por otro lado, los aportes de Ogerman y del notable guitarrista Anthony Wilson resuelven un trabajo que evita caer en la simple copia.
"No soy la clase de intérprete que se preocupa por la dirección musical. Si trabajás con gente como ésa, ¿qué más podés pedir?", dice halagada sobre sus colaboradores. "Nunca tuve que cambiar una nota de los arreglos de Claus. Son músicos maravillosos, con una visión nítida. Cuando nos toca grabar sólo me ocupo de capturar la atmósfera. Para mí, todo pasa por el sentimiento -añade-. De todos modos, la banda que me acompañará en esta gira es distinta de la que grabó Quiet Nights . No se trata de promocionar un álbum. Tocaremos canciones inéditas y ya estoy pensando hacia dónde va mi nueva música."
-Trabajás con Anthony Wilson desde 2004, mientras que a Clayton y a Hamilton los conocés desde tu primer disco. ¿Eso agiliza las cosas, por ejemplo, al momento de tocar o durante los ensayos?
-Trato de no ensayar demasiado. A veces ensayo en público cuando presento una nueva canción, para ver las reacciones, porque no hay nada como el arte de la performance. En el estudio, edito la primera o la segunda toma. Si ensayás demasiado perdés el sentimiento; las grabaciones salen sobreproducidas y quedan como algo genérico, para consumo masivo. No pienso tanto en los errores o en las desafinaciones. Lo importante es que la canción te haga sentir algo increíble.
-En 1996 homenajeaste al Nat King Cole Trio con All For You . Después homenajeaste a Sinatra con The Look Of Love , que incluye el clásico homónimo de Burt Bacharach. Y en el nuevo disco, entre temas brasileños, incluiste una versión de "Walk On By". ¿Se viene un homenaje a Bacharach?
-Bacharach es para mí tan importante como Cole Porter o George Gershwin. Crecí escuchándolos. Casualmente, ayer estuve escuchando discos en la casa de mi padre. Escuchamos viejos discos de 78 revoluciones, en su Gramofón; ¡escuché discos de Billie Holiday que desconocía! Esas grabaciones aún son importantes para mí. Sacamos el Gramofón al parque con mis hijos, porque no necesitás electricidad para hacerlo funcionar (se ríe). Es algo hermoso; quizás algún día vuelvan a fabricarlos. Pero eso es lo importante del entorno familiar. No hace falta que vivas en una gran ciudad o que pertenezcas a una biblioteca para interesarte por la música.
-Dijiste que Quiet Nights es una carta de amor a tu marido, Elvis Costello, y también hiciste referencias a tu familia. ¿Hasta qué punto influyó la vida familiar en la creación de este CD?
-Cuando hacés un álbum, concedés entrevistas y gacetillas de prensa. Y la gente de la discográfica escribió que Quiet Nights estaba dedicado a mi marido. ¡Guau! Bueno, eso suele ocurrir con todos mis discos [risas]. Pero lo importante en este caso es la letra del tema "Quiet Nights", la canción de Jobim; cuando dice: "Qué maravilloso, tener una ventana a las montañas y el mar". Los estoy mirando ahora; mientras hablo con vos miro a las montañas y el mar, aquí en Vancouver. No pienso en lo que otra persona escribió acerca de, digamos, Ipanema, sino en que ésta es mi vida, así es cómo me siento en estos momentos, feliz y deseosa de estar con la persona que amo. Define mi momento. He visitado los lugares más maravillosos del mundo, pero aún regreso a mi hogar. Esa es la canción más personal del disco, aunque no haya sido escrita por mí.
PARA AGENDAR
- Diana Krall , la cantante y pianista presenta su disco Quiet Nights.
- Teatro Gran Rex , Corrientes 857. Hoy, a las 21.30.





