La compactera

El segundo círculo. Canciones de Joaquín Rodrigo. Cielo arriba. Celeste acústica.
Fernando López
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2 de diciembre de 2001  

El segundo círculo

Anonymous 4

Canciones de Francesco Landini (HM)

El último trabajo del cuarteto vocal femenino Anonymous 4 deja atrás el habitual recinto del templo. Con el nombre dantesco de “El segundo círculo”, reúne canciones de amor de Francesco Landini (ca. 1335-1397), compositor florentino que sobresale entre quienes hacia las postrimerías del medioevo escribieron piezas polifónicas sobre textos amorosos. Landini tuvo una sólida formación intelectual e integró el movimiento humanístico de su ciudad, donde también fue apreciado como poeta. Pioneras del arte contrapuntístico italiano, sus ballate –17 de ellas integran el presente CD– revelan un universo de refinado poder expresivo, que nos llega a través de las voces de Marsha Genensky, Susan Hellauer, Jacqueline Horner y Johanna Maria Rose. Con tintes diáfanos, sensuales y contemplativos, dan nuevas muestras de un arte que posee la virtud de crear encanto.

Canciones de Joaquín Rodrigo

Fabiola Massino y Fernando Turina

Serranilla, Esta niña se lleva la flor, Cántico de la esposa, Fino cristal, Coplas de un pastor enamorado y otros (Blue Moon)

“La voz y el arte de Fabiola Masino hubieran entusiasmado a mi padre”, dice, con justicia, Cecilia Rodrigo. La hija del músico español, de cuyo nacimiento acaba de cumplirse un siglo, fue una entusiasta promotora de este CD en homenaje al creador del “Concierto de Aranjuez”, producido por el tucumano Marcelo Bellagamba. Es un puñado de bellas canciones –sobre textos anónimos o con firmas tan gloriosas como las de Lope, San Juan de la Cruz, Rosalía de Castro y el marqués de Santillana– en las que Rodrigo expone su don melódico y su delicadeza al recoger tradiciones de diversas zonas hispanas. El canto depurado y sensible de la cantante argentina, impecablemente secundada al piano por Fernando Turina, está a la altura del compromiso.

Cielo arriba

Condomí, Snajer, Guevara

Tzutuhil, Zamba de Lozano, Chacarera de las piedras, Recuerdos de Ypacaraí, Déjala soñar, La añoradora, Mis noches sin ti, Zamba para la guagüita, Para un amanecer, Quiero tus ojos y otros (DBN)

Verónica Condomí no es solamente una cantora de esta geografía folklórica, sino un puente de una identidad continental disgregada, que baja desde el Caribe, salta a la diversidad brasileña y transita por el macizo andino. En el disco grabado en vivo, en su mayor parte, la propuesta se sostiene por la fuerza vocal de Condomí y la inventiva de Ernesto Snajer, en guitarras, y Facundo Guevara, en percusión. Se ha dicho que Condomí intelectualiza el género popular. Con escuchar las versiones de “Zamba de Lozano” o “Zamba para la guagüita” –ésta, de su autoría–, esta intérprete y creadora demuestra que no se dedica a repetir lo que hicieron sus mayores. Logra transmitir la espontaneidad de las copleras de la quebrada y la mirada desprejuiciada de los tropicalistas.

Celeste acústica

Celeste Carballo

Me voy al oeste, Ahora estoy en libertad, Blues del veraneo, Me vuelvo cada día más loca, Buscábamos y otros (Tocka Discos)

Celeste Carballo se confirma aquí como una de las mejores voces del rock argentino. Repasa –en versiones no tan estrictamente acústicas–, sus temas más conocidos, más algunos préstamos. El acompañamiento sirve para darles variedad a las canciones. Puede ser la guitarra bien rockera de Juanse, o la sola compañía de Tito Losavio, para una versión ralentada de “Ahora estoy en libertad”. “Los poetas de Latinoamérica” muestra que también puede cantar con una voz cercana a la tierra. Se llena de cuerdas en “Blues del veraneo”, pero se las arregla sola en su versión de “Paloma”, bello tema de Andrés Calamaro. Charly García canta con ella en “Buscábamos vida”. Celeste decide, además, mostrar su opción con el tema “Confío”, en el que da vuelta el sentido del conocido “Desconfío”, de Pappo.

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