La ensalada musical de Kevin Johansen intensifica su receta

En el Ópera, el músico estrenó su álbum Mis América Vol. 1/2; lo acompañaron su banda, The Nada; sus hijas, y esa variedad estilística que ya es su sello distintivo,
Gabriel Hernando
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26 de septiembre de 2016  

Desde el inicio mismo de su carrera como solista, Kevin Johansen dejó bien en claro que encasillarlo dentro de un estilo musical determinado se convertiría en una tarea ciclópea e incluso casi en una misión imposible para cualquier periodista especializado u oyente avezado. Con el transcurso de los años y de los sucesivos álbumes, esa diversidad fue ampliándose cada vez más, a punto tal que, un poco en serio y otro tanto en broma, él mismo decidió definirse como un artista "desgenerado", considerando que, desde la música popular, podía incursionar en disímiles terrenos como la zamba, el pop, la cumbia, el country, el folk, la bossa nova e incluso el rock.

Todas esas variadas influencias, texturas y colores vuelven a ponerse de manifiesto en Mis Américas Vol. ½, su más reciente álbum de estudio, cuyo título juega con los clásicos concursos de belleza y remite además a las diversas ciudades ligadas a su vida personal un tanto nómada (nacimiento en Alaska y crianza repartida entre Buenos Aires, California y Montevideo) y a su trayectoria profesional, que lo llevó a girar por Nueva York, Barranquilla, la Ciudad de México y Río de Janeiro. De este modo, como si se tratara de una esponja que absorbe todo a su paso, el ex Instrucción Cívica fue dando forma a 13 canciones frescas y vitales que constituyen un exquisito viaje por diferentes sonidos del vasto continente americano que tanto lo han marcado desde su niñez.

Después de varios años de forjar una fructífera sociedad artística con el reconocido dibujante e historietista Liniers, y recientemente nominado a tres Grammy latinos, Johansen se reencontró con su público en el teatro Ópera para presentar en sociedad su flamante material y repasar los hitos de su discografía.

Todo comenzó con la bella melodía de "Es como el día", en la que fue acompañado por la voz diáfana y cálida de su hija mayor, Miranda, quien se haría cargo de los coros en otros temas a lo largo del concierto. Además, la pequeña Kim Johansen desplegaría ternura al interpretar "Everything is Everything" y la contagiosa "Folky".

El pulso country-folk de "Tiene algo", "In the Morning" y una lograda versión de "Modern Love", de David Bowie, marcaron el devenir de un concierto que fue creciendo en intensidad a medida que lo rítmico se apoderaba de la noche. Y allí brillaron "La Bach-Chata", con la intro en off a cargo de Marcos Mundstock (Les Luthiers); "Oh What a Waist", y todo el calor del carnaval del caribe colombiano; la romántica intervención vocal del Macha, del grupo chileno Chico Trujillo, en el intenso bolero "El jardín del desdén", y el groove hiphopero de Miss Bolivia para elevar la temperatura a través de "Dios de la marea".

Acompañado por una sobria puesta en escena, quizá con objeto de centrar la atención sólo en lo meramente musical, y su multitudinaria, sólida y versátil banda The Nada, Kevin fue amalgamando su variada propuesta mediante su característico registro de barítono y un recurso que ya es toda una marca de fábrica a la hora de las letras: el humor. Apelando a la ironía, al juego de palabras y al spanglish, sus historias cotidianas de amor y desamor y sus agudas y certeras miradas sobre determinados comportamientos de los argentinos y de pintorescos personajes de aquí y de allá despiertan la sonrisa cómplice de una audiencia que festeja ese perfil lúdico que se extiende en el trato ameno, simpático y por momentos pícaro del anfitrión.

Claro que no todo fueron estrenos en este reencuentro del creador de "Anoche soñé contigo" con su público. Combinando aires de carnavalito, cumbia, zamba, milonga y toques pop, clásicos como "Baja la tierra", "En mi cabeza", "No voy a ser yo", "Ni idea" y "Down with my Baby" prepararon el ambiente para un final a puro baile y con tintes de bailanta cool gracias a decenas de mujeres que abandonaron sus butacas para subir al escenario y moverse al ritmo de "Daisy", "Cumbiera intelectual" y "Guacamole". Sin dudas, un broche de oro digno de una verdadera fiesta popular en la que David Bowie, Atahualpa Yupanqui, James Taylor, Vinicius de Moraes, Barry White, Roberto Goyeneche y los Beatles convivieron en perfecta armonía gracias a un tal Kevin Johansen.

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