La guía: Todos los discos de Los Fabulosos Cadillacs

Un repaso por la discografía de estudio del grupo, de los inicios en el ska hasta sus incursiones en los ritmos de Latinoamérica
Un repaso por la discografía de estudio del grupo, de los inicios en el ska hasta sus incursiones en los ritmos de Latinoamérica Fuente: RollingStone - Crédito: Rodrigo Alonso
Daniel Flores
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25 de enero de 2019  • 09:42

Tenés que tenerlo

'El león' 1992

Nada hacía prever que en 1992 los Cadillacs editarían uno de sus mejores discos: apenas un año antes, el EP Sopa de caracol mostraba una banda errática. Pero en El león redefinen su sonido, con una sección de vientos más ajustada (sale el fundacional Naco, entra el infalible Fernando Albareda) y una percusión más sólida (sale Luciano Jr, entra Toto Rotblat). Es su sexto disco: Flavio y Vicentico ya tienen canciones de sobra como para musicalizar un largo casamiento sin repetir, y acá, además, se gradúan definitivamente como compositores pop. La lista de temas es casi un grandes éxitos: "Gitana", "Carnaval toda la vida", "Manuel Santillán", "El crucero del amor" y "Siguiendo la Luna" (de Rotman, que también se muestra cada vez más). Incluye una versión notable de "Desapariciones", de Rubén Blades, un tributo al maestro con cariño, prestancia y pertinencia para el oído medio argentino, sin necesidad de traducción.

'Bares y fondas' 1986

Uno de los grandes debuts del rock nacional de los 80. Acá los Cadillacs son una banda de amigos recién salidos de la adolescencia, influenciados por el boom del ska británico y empilchados a imagen y semejanza de Madness y The Specials. También tienen una sensibilidad muy propia, subrayada por la producción de Daniel Melingo. Ellos dicen que quieren morir tocando ska, pero luego aparece un tema como "Basta de llamarme así", un spoiler prematuro de lo que Vicentico iba a ofrecer en grande durante las tres décadas siguientes.

'La marcha del golazo solitario' 1999

La búsqueda de Fabulosos calavera rinde sus frutos dos años más tarde. Este es uno de esos discos en los que los Cadillacs la clavan en todos los ángulos. Con el fútbol como imagen más lírica que deportiva, mechan hits ("La vida", "Vos sabés"), experimentos, hardcore, tango, murga y Thelonious Monk. Pueden invitar al pianista Pablo Ziegler o a los ska-funk Fishbone: todo les funciona. "CJ", de Vicentico, es estremecedora. Y hasta se suma Fernando Ricciardi, eterno batero de perfil bajísimo, firmando la sorprendente "El baile de la mar".

'Volumen 5' 1990

El disco más reivindicado por los fans de la vieja escuela. Incluye el hitazo "Demasiada presión" y un puñado de canciones de los Cadillacs que nunca sonaron en las fiestas, como "Caballo de madera" (¿dedicado a Luciano "El Tirri" Giugno, que acababa de dejar el grupo?), el Beastie-rap de "Los olvidados" y el euro-pop "Tanto como un dios", un muy prematuro demo de lo que sería el futuro solista de Vicentico. Se trata de un disco contundente, incluso a pesar del desconcertante cover de "Miss You", de los Stones.

Material selecto

'Yo te avisé!!' 1987

Después del debut, llegan los hits en serio (y en broma, como "Mi novia se cayó en un pozo ciego"). Todavía molestos por las críticas al primer disco, le cantan "Yo te avisé y vos no me escuchaste" y "Por más que pienses que somos un puñado de idiotas" al establishment. La rareza: "Una ciudad llamada vacío", respuesta de Cianciarulo a "A Town Called Malice", de The Jam.

'El ritmo mundial' 1988

En su tercera temporada, la serie Cadillac se aventura por la world music en modo pop. Una lección aprendida al pie de la letra del London Calling de The Clash, banda no casualmente versionada acá en su manifiesto "Revolution Rock" (a la vez, cover del jamaiquino Danny Ray). Todo esto ocurre exactamente al mismo tiempo que Mano Negra empezaba a patchankear en Francia. LFC se sacan los trajes ska y tocan rocksteady-salsa junto a ¡Celia Cruz!, rapean, y hacen sonar "Twist and Shout" como "La Bamba". Acá están las bases de lo que años después se conocería como "rock alterlatino".

'Fabulosos calavera' 1997

Un día, Buenos Aires amaneció empapelada con afiches que anunciaban "El disco que cambiará la historia del rock nacional". Fabulosos calavera quizás no haya llegado a tanto, pero definitivamente torció la trayectoria de los Cadillacs. Había más que una campaña de marketing entre aquellos rude boys y estos músicos virtuosos transpirando temas con innumerables partes y mutaciones rítmicas y armónicas, bajo títulos como "Sábato" y "Piazzolla". Pretencioso, claro, pero generosamente creativo e inteligente. Un paso adelante.

'Rey azúcar' 1995

Además de discos, canciones y personajes, los Cadillacs ostentan una galería de productores mucho más que "profesionales". En este caso, nada menos que Tina Weymouth y Chris Frantz, de los Talking Heads. Al calor de un estudio en las Bahamas, juntos cocinan piezas como "Mal bicho", donde asoma Mick Jones, de The Clash, influencia clave en el Universo Fabuloso. Y también "Strawberry Fields Forever", un nuevo cover, rescatable de la categoría "anécdota" gracias a la intervención de otra musa: Debbie Harry, de Blondie. Sobre el final, surge "No pienses que fui yo", del tecladista Mario Siperman, en una formación en la que cualquiera puede destacarse.

Para una inmersión

'El satánico Dr. Cadillac' 1989

¿Te acordás en dónde estabas durante la profunda crisis hiperinflacionaria de 1989? Los Fabulosos Cadillacs andaban por acá, con las patas no en la fuente, sino en el río, como puede verse claramente en la tapa misma de este disco. En las canciones, el grupo se mostraba peleándose de frente contra su manager de aquella época (el satánico doctor del título), plantándose ante todos los que se vinieran ("El mensaje soy yo"), sintiéndose tan desafiantes como Robert De Niro en Taxi Driver ("Mi nombre es Travis") y, una vez más, escuchando a sus héroes de los Specials ("Rudy"), la banda de sonido de la Inglaterra convulsionada de fines de los 70. Como casi todo lo que se editó en Argentina durante ese maldito año 1989, el disco vendió bastante menos de lo que se esperaba.

'La luz del ritmo' 2008

Toda gran banda que se reúne después de una separación debe superar esta prueba ante el público y ante sí misma: ¿será capaz de grabar material nuevo? ¿O se trata solo de volver sobre lo que ya funcionó, como en un show de nostalgia eterna? El esperado retorno de los Cadillacs responde a este desafío con un 65% de reversiones de temas viejos y covers (Ian Dury, otra vez The Clash) y un 35% de composiciones nuevas. El pico emotivo pasa por una de estas últimas: "Nosotros egoístas", el track en memoria del Toto Rotblat, percusionista Fabuloso fallecido apenas unos meses antes.

'El arte de la elegancia' 2009

La segunda parte del operativo retorno incluye solo dos canciones nuevas, entre los autocovers y el "Move On Up" de Curtis Mayfield. El álbum retoma el archivo Cadillac más oscuro: "Más solo que la noche anterior", "Siempre me hablaste de ella", "Contrabando de amor" y "Tanto como un dios" podrían sonar a estrenos incluso para parte del público que los sigue en vivo.

'La salvación de Solo y Juan' 2016

Para los Cadillacs, The Who ha sido siempre una influencia sutil, al margen de los referentes más obvios. Pero acá el tándem autoral Vicentico-Cianciarulo se plantea el reto de escribir su propia ópera-rock a lo Tommy. Lo concreta, sin dudas. Pero la historia de los hermanos Clementi quizás sea demasiado ambiciosa para una banda de actividad intermitente y un público (del grupo y del rock en general) disperso y, en todo caso, más proclive a saltar cada tanto por los viejos buenos tiempos que a sumergirse en un disco profundo, como un chico ante su bandeja en los 70.

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