
La poesía que anida en el rock
El libro "AntologíaPoetasRock" es una selección de textos escritos por músicos
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En una bandera hecha con sábanas viejas, en una remera gastada, en un banco de colegio, en una mochila o en una pared descascarada de un barrio cualquiera de Buenos Aires. La poesía rock está en todas partes. Y los jóvenes son los responsables de difundirla y transmitirla con la misma pasión que, décadas atrás, un adolescente podía quedar hipnotizado leyendo en un bar de la calle Corrientes los textos de Oliverio Girondo, Leopoldo Marechal o Eduardo Galeano.
Así las cosas, ¿las letras de rock podrían tomar el lugar de la poesía en el siglo XXI? El libro "AntologíaPoetasRock", compilado por el periodista y escritor Gustavo Alvarez Núñez, que acaba de publicarse, intenta una teoría al respecto: las letras de rock como un lenguaje relativamente nuevo, que influye en los adolescentes como ningún otro género literario.
Poemas (la mayoría inéditos) y letras de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Adrián Dárgelos (Babasónicos), María Fernanda Aldana (El Otro Yo), Miguel Abuelo, el Indio Solari y Andrés Calamaro, entre muchos otros, se cruzan en este libro y dan muestra de la variedad y la calidad de las plumas rockeras vernáculas.
"Lo que traté de hacer -cuenta Alvarez Núñez, que además dirige la revista de rock Los Inrockuptibles- fue ir hasta la cocina de estos compositores, ver hasta qué punto estos tipos que escriben letras de rock no quieren ser poetas."
La edición de esta antología coincide con la publicación de varios libros de poemas escritos por rockeros (ver recuadro), que encontraron en la poesía un nuevo espacio de expresión. Una de ellos, María Fernanda Aldana, sostiene que "la diferencia entre un poema y una letra de una canción es el fin. El poema se escribe y escala el éter transformando algo indiferente en algo apreciable o bello. El poeta escribe lo que no se ve, pero está. La letra es bueno que tenga estas condiciones, pero también debe cabalgar en la música, ordenar las palabras para que encajen naturalmente manteniendo el sentido y la emoción".
El compilador afirma que "las letras de rock son un género en sí mismo y tienen su propia identidad. El tema es que hay letras de rock más poéticas que otras. En artistas como Spinetta uno puede encontrar poesía rock. En cambio, la mayoría de las letras de Charly García tienden a ser más descriptivas, y a ser una polaroid de un momento determinado sin tanto vuelo ni metáforas".
En la ardua tarea de encontrar una definición que acerque a estos dos mundos, Daniel Melero remarca que "en la letra de una canción (siempre un fallido poema) intento poner en un contexto poético la poesía que encierra lo cotidiano en alguna de sus escalas".
Mientras que Boom Boom Kid (el artista anteriormente conocido como Nekro, de Fun People) está convencido de que "la poesía ayuda a dejar algún registro de lo que realmente fue una época. En mí, la poesía es una necesidad básica como la de comer. El hecho de estar escribiendo algo emocionado, hasta el momento en que lo termino y lo edito, es como estar comiendo un enorme helado de dulce de leche, algo que dura con placer".
Después de nueve años compilando los poemas y los textos que figuran en la antología, Alvarez Núñez está convencido de que, en cierto punto, la poesía de cada uno de los músicos se acerca a su idea de la música. "Si leés la poesía de Juan Pablo Fernández, de la Pequeña Orquesta Reincidentes, te das cuenta de que tiene toda esa cosa banda. Y si lo leés a Roberto Jacoby podés encontrar esa puesta que mezcla la publicidad con la semiología, y que tanto caracterizó a las letras de Virus."
Para el anecdotario de este acercamiento a la poesía rockera que tuvo Alvarez Núñez quedarán registrados los momentos en que Charly García y Andrés Calamaro le ofrecieron sus poemas.
"Charly me lo envió escrito sobre un disco vinilo de Phil Collins. Lo dio vuelta, lo rompió y escribió en la parte de atrás. Por eso aparece un poema dedicado a Phil Collins. Y la historia con Calamaro fue muy divertida también. Andrés me empezó a escribir vía mail y me mandó unas historias rarísimas. Un día me preguntó si había copiado su poesía. Y sólo ahí caí en que esa historia intrincada con dealers en estudios de grabación era una poesía. Por supuesto que estaba buenísima, sólo que no había registrado su peculiar concepto acerca de la poesía misma."
Mi influencia
Sin ser su principal objetivo, "AntologíaPoetasRock" también revela el listado de poetas y escritores que han influido a lo largo de los años en estos músicos en el privadísimo momento de sentarse a escribir una letra. Así, se señala que "la lírica hermética y heroica del Indio Solari posee referencias sesgadas a Góngora y los poetas del Siglo de Oro español"; que Adrián Dárgelos mezcla en sus canciones a Thomas Pynchon y Marcelo Cohen, y que la poesía de Fito Páez no sería la misma si no hubiera leído a Charles Bukowski y a Osvaldo Lamborghini.
"Es interesante trazar poéticas a través de las diferentes formas de escribir que tienen los músicos -dice Alvarez Núñez-. Por ejemplo, lo de Catupecu Machu es raro, tiene su conexión con Divididos y, más atrás, con Color Humano. A su vez, Edelmiro Molinari aparece recuperado por artistas como Dárgelos y Carca. Fito mezcla bien a Spinetta y a García. Calamaro sale de García, pero se va a Moris y de ahí a Dylan. Y así uno puede ir desgranando una especie de árbol genealógico de la poesía rock."
Libros a la carta
- "Ahora mismo" (1973) Moris
- "Guitarra negra" (1978 y 2003) Luis Alberto Spinetta.
- "Señales de vida" (1990) Miguel Cantilo.
- "La montaña esmeralda" (1997) Christian Basso.
- "Entresueños" (1999) María Fernanda Aldana
- "Kichigai" (2000) Boom Boom Kid
- "Recortes de 1999" (2001) Juan P. Fernández, Reincidentes
- "Libertades pequeñas" (2003) Francisto Bochatón
Una eterna pregunta
El rock -esa música explosiva, desafiante y provocadora- necesitó desde siempre innovar en sus vehículos de comunicación, con gestos estéticos que exceden la combinación de sonidos. Y uno de los canales más importantes para llegar al otro es la palabra. Lo que se dice, lo que se comunica, cómo se lo hace... la poética.
Vaya a saber uno qué es la poesía. Lo que sí puede saberse es que con el rock se elaboró una nueva manera de llegar al otro, nuevas formas de contar una historia. Tuvo que desarrollar una nueva poética. Se tomaron elementos de los poetas malditos, de los surrealistas, de los beatniks, de los minimalistas. Se tomaron prestadas algunas fórmulas para combinarlas y alcanzar otras que se adaptaran al nuevo lenguaje.
El rock es una cultura viva y su cambio es constante. Aunque las palabras sean más o menos las mismas y las sensaciones se repitan en Dante, en Dylan y en el Indio Solari.
Hace unos años, Hermeto Pascoal contaba en una mesa de bar que no sumaba palabras a su música, porque los poemas llevan su propia melodía, su propio ritmo. "Ahora, mientras hablamos, hacemos música", decía.
La poesía rock es otra cosa. Las palabras se acomodan en los acordes para ayudar a contar. Por eso hay músicos que también escriben poemas; otros, imprimen una poética en sus canciones, y muchos amontonan palabras para armar una melodía.
El rock es un gesto cultural. Se lo puede tomar más o menos en serio, pero es irremediable caer en él cuando se cuenta la historia del último medio siglo. En el rock hay cosas hechas con mayor o menor responsabilidad artística, con mayor o menor calidad, con mayor o menor belleza. Pero es un nuevo lenguaje en pleno desarrollo y utiliza todas las herramientas que tiene a mano (la vestimenta, la plástica, los avances tecnológicos, los tics de la época), incluso la palabra, el puente que nos une o nos separa. Ni hablar cuando se intenta que, además, contenga pretensiones poéticas. O poesía.
Podemos tener una vaga idea de lo que es el rock, y tal vez nunca sepamos qué es la poesía. Hace siglos que los poetas la buscan en distintas circunstancias, en distintas culturas, con variados puntos de vista. Alguna vez, Aldo Pellegrini encontró una definición: "Poesía es todo aquello que les cierra la puerta a los imbéciles".





