
La tragedia y la comedia
Juventus Lyrica comienza su temporada con un doble programa dedicado a Pietro Mascagni
1 minuto de lectura'

Hay compositores de una sola obra. En su larga vida, Pietro Mascagni, por ejemplo, compuso alrededor de quince obras para la escena, pero para nosotros será para siempre el jovencísimo autor de una única ópera: Cavalleria rusticana . Allí, en poco más de una hora, está contenido todo el credo y el programa del verismo, con sus énfasis realistas y sus sordideces pueblerinas.
Cuando Cavalleria ... se estrenó en Roma, en 1890, Mascagni se hizo famoso literalmente de la noche a la mañana, y la estrella de esa ópera no se ha apagado desde entonces. Nunca volvió a tener un éxito semejante. Por su brevedad, suele presentarse en un programa doble con I Pagliacci , otra pieza clave del verismo, de Ruggero Leoncavallo. La simplificación es injusta, entre otras cosas porque pasa por alto otra pieza clave, L'amico Fritz , de un nivel no inferior -acaso superior- a Cavalleria ... aunque de carácter muy distinto e influjo más apagado, pese a que su estreno se produjo en 1891, menos de un año después de la obra anterior.
Con inteligencia, Juventus Lyrica nos propone ahora, en el inicio de su temporada, un programa completo dedicado a Mascagni que empareja justamente Cavalleria ... y L'amico Fritz y permite entonces reconocer con un golpe de vista las dos caras del compositor. Con dirección musical de Antonio María Russo y dirección escénica de Ana D'Anna, las obras subirán a escena esta noche y habrá otras funciones el 25, el 29 y el 31 de este mes. El elenco estará integrado, entre otros, por las sopranos Sabrina Cirera y Sonia Stelman, la mezzo Griselda Adano, los tenores Darío Sayegh y Sebastián Russo, y los barítonos Cristian Maldonado y Santiago Tiscornia.
Una fuerza natural
Un buen indicio de lo que el compositor italiano representaba en las primeras décadas del siglo XX puede leerse, imprevistamente, en la correspondencia de otro compositor, Alban Berg, con su mujer Helene. "Me invitaron a una extraña fiesta -escribe Berg en 1920-. Casi todos italianos, ¡lo que quiere decir, bon vivants ! [...] Chianti, champagne, licores y café. Sonaba un gramófono; sólo Mascagni: Cavalleria rusticana e Isabeaux . Todos unían sus voces en las melodías más conocidas". Cuesta poco imaginar a los asistentes de la fiesta que, casi como si estuvieran en escena, brindan mientras cantan "Viva il vino spumeggiante". Las melodías amplias, sentimentales hasta el derroche, y la convivialidad se cruzan en la inmediatez ("los porrazos" diría Debussy), marca de fuego del verismo.
Así como Cavalleria ... es un espeso melodrama, L'amico Fritz es una comedia ligerísima que, con otra perspectiva del tema amoroso, ventila la claustrofobia y la opresión de la ópera anterior: puro amor campesino sin traiciones ni engaños. Son las caras de la tragedia y la comedia. Cavalleria ... por su parte, no tiene secretos y es de una sola pieza. Según parece, Giuseppe Verdi, ya viejo, le pidió con curiosidad a Arrigo Boito que tocara la partitura para piano. No pasaron de la tercera escena. "Basta, basta -dijo Verdi-. Ya entendí." Le importaban poco las minucias anecdóticas, el drama secular del adulterio y la dentellada de Turiddo en la oreja derecha de Alfio para retarlo a duelo según el protocolo de honor de Sicilia. Entendió que la música iba directo al blanco. Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci, los libretistas de Mascagni, no se alejaron del cuento de Giovanni Verga del que procede la historia. Es una trama concentrada, que no da rodeos, y se despliega como una sórdida crónica policial siciliana. Verdaderamente, la obra no se guarda nada, muestra todas las cartas ya en el "Preludio", que progresa, con su ritmo de siciliana, de la serenidad del ambiente pascual a la insinuación dramática. Vienen después los pasajes de melodismo irresistible como el del aria de Turiddo, incrustada precisamente en el preludio, "O Lola ch' hai di latti la cammisa", y el "Intermezzo sinfonico".
Ya lo dijo el filósofo Theodor W. Adorno: "En último término, Mascagni es un Rimbaud de la música, preparado a abandonar con veinte años". Nada supo, aun en vida, de la contundencia de su ópera ni sus consecuencias estéticas. Su "fantasmagoría de la Antigüedad", que sin embargo no es ajena a las orquestas de salón, se impone todavía como una irrepetible e inocente fuerza natural.
PARA AGENDAR
Cavalleria rusticana y L'amico Fritz, de Mascagni. T. Avenida, Av. de Mayo 1222. Hoy, a las 20.30; domingo, a las 17.30; jueves y sábado 31, a las 20.30. Desde $ 50.





