Las frases más picantes del Indio Solari sobre Pergolini, su show en Olavarría y sus excompañeros

Indio Solari en acción
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Sebastián Ramos
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21 de abril de 2019  • 00:01

"Lo que dolía más que la pérdida de la amistad era la negación del proyecto. Sentir que habíamos engañado a la gente, que pensaba que éramos como hermanos. Cuando lo que había pasado revelaba que no lo éramos, que había existido durante ya algún tiempo otro plan íntimo y secreto que no me habían manifestado, aunque me involucrase". Esta es una de las tantas frases del capítulo dedicado al final de los Redondos , en el que continúa fiel a su versión de los hechos, acusando de traidores tanto a Skay como a Poli, la mánager de la banda y mujer del guitarrista. "Con el tiempo he llegado a no conocerlo. Para mí es un jodido conmigo pero es un gran guitarrista, el mejor de acá", sentencia.

A lo largo del libro, Solari también dispara municíón gruesa sobre algunos de quienes lo han criticado o se enfrentaron con él por diferentes motivos, como así también da su visión sobre lo sucedido en su último show en Olavarría (donde murieron dos personas) o en el caso Walter Bulacio (hay todo un capítulo dedicado al tema).

"Nadie me quita de la cabeza que esto fue algo político-mediático", dice sobre el concierto de Olavarría de abril de 2017. "Hay muchos detalles que mueven a la sospecha. El apagón de las luces al final, la policía que trababa las calles para que el público enfilase hacia una salida vallada y cerrada, los polis que tenían que estar ayudando pero estaban tomando mate detrás de un terraplén, la desaparición de todas las señalizaciones. Este no fue un quilombo accidental. Todo confluyó para que los medios se encarnizaran, como si yo fuese el asesino de un montón de gente".

En otro capítulo asegura que está padeciendo una persecución impositiva "inédita", para hacerlo "quedar mal delante de la gente". Y enseguida remata: "Me llegó hace tiempo que los de Canal 13 me tenían odio por lo que hice cuando transmitieron los primeros minutos de un concierto: cuando, en vez de marcar uno-dos-tres, como es la tradición, se me ocurrió decir 6-7-8".

Mario Pergolini, con quien mantuvo una estrecha relación en los últimos años, también parece haberlo decepcionado: "Cuando ocurrió lo de Olavarría, Mario trató de salvarme a mí -me liberó a grosso modo de la responsabilidad de lo ocurrido- pero se ensañó con mi público. Alguien le señaló por teléfono que en los festivales ingleses también la gente se revuelca en el barro y Mario dijo que de todos modos ese era otro público, otra gente... Y eso no me lo contaron, lo oí yo. Y no me gustó un carajo".

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