Los 50 grandes shows de la historia del rock

Los Rolling Stones, U2, Jimi Hendrix, Madonna, Beyoncé, Daft Punk, James Brown y más; una lista con los conciertos y las giras que profundizaron el poder del rock and roll
Los Rolling Stones, U2, Jimi Hendrix, Madonna, Beyoncé, Daft Punk, James Brown y más; una lista con los conciertos y las giras que profundizaron el poder del rock and roll Crédito: Kevin Mazur/WireImage/GETTY IMAGES
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27 de diciembre de 2018  • 14:09

Esta lista nació a partir de discusiones bastante serias. ¿Bruce Springsteen era mejor en 1975 o en 1978? ¿Cuándo alcanzó su cima Kanye West? ¿Cuál tour fue mejor: The Joshua Tree o Zoo TV? Los conciertos y giras que quedaron en la lista final no fueron solo grandes espectáculos, sino que profundizaron el poder del rock & roll en sí mismo, desde Neil Young lanzándose a largas jams de 20 minutos con los Crazy Horse hasta Beyoncé transformando el brillo de un estadio en un canal de expresión personal. "Con la energía del público, prácticamente levitás", dice Keith Richards. "Y cuando no toco en vivo, lo extraño." Acá, una selección de la gente que mejor lo hizo.

1. JIMI HENDRIX EXPERIENCE

Gira mundial - 1967

Jimi Hendrix en el Monterey Pop Festival, en 1967
Jimi Hendrix en el Monterey Pop Festival, en 1967 Crédito: Monterey Herald via AP

El debut de Jimi Hendrix en 1967, Are You Experienced, estableció su genio. Los alrededor de 200 recitales que hizo para presentar el disco aseguraron su leyenda. Acompañado por su sección rítmica inglesa extática e indulgente –el bajista Noel Redding y el baterista Mitch Mitchell–, Hendrix liberó la guitarra eléctrica, transformando cada recital en una experimentación pirotécnica. "Pensé: ‘Dios mío, esto es como Buddy Guy de ácido’", recordó más tarde Eric Clapton. Para Estados Unidos, la fiesta de lanzamiento fue el Monterey Pop Festival, donde Hendrix prendió fuego la guitarra, aterrando al bombero y maravillando al público. Durante ese año, los Experience salieron de gira y tocaron con Pink Floyd y Cat Stevens en todo tipo de lugares, desde teatros hasta bares de motoqueros. "También nos presentamos en una fiesta de graduación en París, en marzo de 1967, un lugar muy elegante", recordó Mitchell. "Había una banda antes de nosotros que no se quería ir del escenario. Me acuerdo de que un plomo, en un acto de desesperación final, le empujó el instrumento al trombonista en la cara. De repente, había sangre y dientes desparramados por todas partes."

Pero cuando los recitales salían bien, Hendrix era una obra maestra. Su dominio del espectáculo se remontaba a su época de acompañante de Little Richard; vestido con ropa radiante y psicodélica, golpeaba el cuello de la guitarra, mordía las cuerdas y tocaba con la guitarra atrás de la cabeza. "Con Jimi, el show era una obra de teatro", observó una vez Robert Wyatt, baterista de Soft Machine y alguna vez compañero de giras de Hendrix. "El drama, el ritmo, las subidas y bajadas." El momento cúlmine de ese Verano del Amor llegó a principios de junio, cuando los Experience tocaron en Londres. Con los Beatles en el público, Hendrix abrió con el primer tema de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, que había salido apenas dos días atrás. "1967 fue el mejor año de mi vida", declaró más tarde. "Yo solo quería tocar y tocar."

Kory Grow

2- JAMES BROWN

Boston Garden - 5 de abril, 1968

El 4 de abril de 1968, Martin Luther King Jr. fue asesinado en Memphis. Luego de ese hecho trágico, Estados Unidos se prendió fuego. Hubo disturbios en Washington, D.C.; Baltimore; Chicago; Kansas City, Misuri y otras ciudades. En Boston, los dirigentes de la ciudad esperaban que hubiera más violencia. Pero, en medio de esa tensión, James Brown, el músico afroamericano más explosivo de la época, hizo un milagro. Brown y su grupo fueron contratados para tocar en el Boston Garden el 5 de abril. La ciudad barajó cancelar todos los eventos públicos de esa noche, pero el promotor del recital, el concejal Thomas Atkins, convenció al alcalde Kevin White de que cancelar un show de esa magnitud podía despertar aún más ira y violencia en la población. "Si no hubiera sido por ese recital de James Brown", recordó el disc jockey radial James "Early" Bird, "habríamos tenido el problema más grande en la historia de Boston desde el Tea Party".

A Brown lo frustró la decisión de televisar el recital, una forma de mantener a la gente fuera de la calle, lo cual además reduciría la venta de entradas. "Pero él tenía la obligación de honrar al Dr. King", dice Pee Wee Ellis, saxofonista y líder del grupo de Brown, y luego de que Brown recibiera el honorario que quería, todo estaba organizado. "El show fue como en cualquier otro lugar que hubiéramos tocado antes", dice el trombonista Fred Wesley. "Fue un show normal." Por supuesto, en 1968, "normal" para Brown significaba un despliegue de energía cruda y un poder dinámico como no había en ningún otro músico. Vestido con un traje negro y el pelo con un jopo prolijo, Brown se movió con ligereza, con sus gritos repiqueteando en el techo, conduciendo a su grupo a través de sus éxitos. Hicieron "I Got You (I Feel Good)" en un frenesí de doble tiempo, y "Cold Sweat" contó con un solo increíble del "funky drummer" Clyde Stubblefield. Aun así, Wesley, que se había sumado al grupo de Brown hacía poco, recuerda una sensación palpable de miedo entre los miembros de la banda, y una tensión creciente en el público: "No sabíamos si había una guerra contra los negros, o si se iba a desatar una guerra racial. Cuando nos subimos al escenario, teníamos miedo de lo que pudiera pasar". Pero lo que terminó impresionándolo más fue lo que lo sorprendía de Brown todas las noches: su capacidad para dominar al público.

Cuando el set alcanzó su clímax durante el acto dramático de la capa de Brown, los jóvenes fans empezaron a subirse al escenario, y los policías blancos se acercaron a restaurar el orden. Hubo empujones, y el momento de caos que muchos habían anticipado parecía haber llegado finalmente. Pero Brown intercedió rápido. "No están siendo justos con ustedes, ni conmigo, ni con su raza", le dijo al público. "Ahora, estamos juntos, ¿o no?" Se volvió hacia Stubblefield y ordenó: "Dale, man", y el grupo se lanzó a una versión furiosa de "I Can’t Stand Myself (When You Touch Me)". Incluso se subió al escenario el alcalde White, a quien anunció como un tipo "con swing". Brown se fue del escenario dándole la mano a la gente de la primera fila, como un líder político y una estrella de soul. En las siguientes semanas, se multiplicaron los pedidos de aparición de Brown, incluyendo un viaje a Washington D.C. para hablar con los manifestantes. En agosto de ese año, lanzó su mensaje monumental: "Say It Loud - I’m Black and I’m Proud". "Pude hablarle al país durante la crisis", dijo más tarde, "y esa fue una de las cosas más significativas para mí". Casi 50 años después, Ellis sigue conmovido por ese momento inolvidable. "Estoy orgulloso de haber sido parte de eso", dice. "Me complace que haya salido como salió."

Jon Dolan

3. Elvis Presley

Especial regreso - 1968

"Elvis rara vez estaba nervioso", dice el baterista D.J. Fontana, recordando el especial para la NBC que revivió la carrera de Elvis tras años en Hollywood. "Pero esa vez sí." El highlight: un set íntimo con su grupo, Fontana y el guitarrista Scotty Moore, que era casi como ver a Elvis en el Louisiana Hayride en 1954. "Tocar con Elvis era maravilloso", recuerda Darlene Love, quien cantó con Presley en el recital, "porque no sabíamos qué esperar de él."

Kory Grow

4. Janis Joplin

Gira americana - 1968

Como gran parte de la carrera de Janis Joplin, la gira de Cheap Thrills, su disco de 1968 con Big Brother and the Holding Company, fue un triunfo en medio del caos. Antes de la gira, la cantante anunció que dejaría la banda, lo cual ocasionó peleas con los músicos. Pero esa misma tensión –combinada con extenuantes sesiones de grabación que ajustaron lo que, como admite el baterista Dave Getz, "no era un grupo ajustado"– hizo que la despedida fuera fascinante. La combinación de su chirrido de niña salvaje y el blues rock quejoso de Big Brother resultó transformadora. "A fines del 68", dice Getz, "no creo que hubiera ningún cantante que se acercara a ella".

David Browne

5. Cream

Gira despedida - 1968

Eric Clapton terminó con Cream en 1968, tras apenas dos años, quemado y harto de mantener la paz entre los compañeros Ginger Baker y Jack Bruce. Pero incluso mientras se estaban separando, Cream empujaba los límites. "No tenía nada que ver con letras ni ideas", dijo Clapton. "Era más profundo que eso, y era puramente musical." En el Madison Square Garden, tocaron una "Spoonful" salvaje, de casi 20 minutos. En el Fillmore de San Francisco, se presentaron bajo las luces psicodélicas del lugar, y Clapton, Baker y Bruce hacían solos simultáneamente. Como dijo Roger Waters, quien los vio en esa época: "Era una imagen sorprendente, y un sonido explosivo".

K.G.

6. Johnny Cash

Cárcel de San Quentin - 24 de febrero, 1969

Cash y June Carter Cash en San Quentin, 1969
Cash y June Carter Cash en San Quentin, 1969 Crédito: ITV/Shutterstock

"Me acuerdo de atravesar dos puertas de hierro, y cuando las escuché cerrándose, pensé: ‘Man, espero volver a salir de acá’", recuerda el guitarrista de Johnny Cash Bob Wootton acerca de su visita a la cárcel de San Quentin el 24 de febrero de 1969. San Quentin era -y, de hecho, sigue siendo- la cárcel más antigua de California, al igual que el corredor de la muerte más grande de todo el país. Ese día, cuando Cash se paró en el escenario con su traje negro habitual, tuvo una visión que podría haber asustado a otro intérprete: 2.000 reclusos gritando energizados. Pero Cash, que siempre sintió una conexión especial con los prisioneros, pareció darse cuenta del peso del momento. "John ese día estuvo muy solemne", dice Wootton. "Todos lo estuvimos. Te recuerda todo lo que das por descontado. John se conectó -con los prisioneros- de una manera en la que nunca lo vi vincularse con otro público."

Cash había tocado antes en cárceles, incluyendo un recital previo en San Quentin y, famosamente, en la Folsom Prison de California. Su recital en San Quentin en 1969 fue completo, con la Carter Family, los Statler Brothers y Carl Perkins, y fue filmado para la televisión británica. Tocó con una intensidad de acero, cuando no estaba contándole chistes al público. En un sentido, se volvió uno de ellos. Cash trató su lista de temas más como una guía que como un programa estricto, pero terminó ofreciéndoles a los reclusos canciones como "Starkville City Jail" y "Wanted Man" de Bob Dylan. Cash también compuso una canción para la ocasión, la nasal y taciturna "San Quentin". Su primera frase –"San Quentin, has sido un infierno para mí"– despertó gritos en el público. "¡Una vez más!", pidieron. "Está bien", dijo Cash. "Hey, pero antes de hacerla, si los guardias me siguen hablando, ¿me podrían dar un vaso de agua?". El público se rio, y después abuchearon al guardia.

Uno de los momentos destacados de la noche fue "A Boy Named Sue", presentada por primera vez ante el público de la cárcel, e incluso para los músicos. "Yo ni sabía que teníamos esa canción", dice riéndose el baterista W.S. Holland. "En esa época, no teníamos retorno así que no podíamos escuchar mucho desde el escenario. John empezó a tocarla. La primera vez que escuché de hecho la canción fue más tarde en el estudio." "A Boy Named Sue" se transformó en un single Número Uno en todo el país, y llegó a los rankings de pop, abriendo el camino para éxitos futuros, lo cual divertía a Cash. "Siempre pensé que era irónico que haya sido un recital en una cárcel, con los convictos y yo llevándonos bien, como deben llevarse los colegas rebeldes, marginales y malhechores", escribió en su autobiografía de 1997, "lo que hizo que creciera mi capacidad de marketing, al punto de que ABC haya pensado que yo era lo suficientemente respetable como para tener un programa de televisión semanal."

K.G.

7. Ike y Tina Turner

Gira americana - 1969

El regreso de los Rolling Stones a Estados Unidos en 1969, tras tres años afuera –un período que incluyó Beggars Banquet y la muerte del guitarrista Brian Jones– fue lo que el crítico Robert Christgau describió como la "primera gira mítica del rock & roll". Pero en el recorrido de 17 recitales por Estados Unidos eran eclipsados por el grupo que habían elegido como teloneros, sus viejos amigos Ike y Tina Turner y su banda explosiva de R&B. Los Stones conocieron a Ike y Tina en la órbita de Phil Spector en Inglaterra. "Yo siempre veía a Mick al costado del escenario", recordó Tina acerca de los shows a mediados de los 60. "Y los veía ocasionalmente a ellos; hacían música, y Mick tocaba la pandereta. No bailaba. Y de repente, cuando vino a Estados Unidos ¡hacía de todo!". Jagger luego admitió que "aprendí muchas cosas de Tina".

En Estados Unidos, Ike y Tina conquistaron un público nuevo con covers salvajes y sudorosos del nuevo canon del rock & roll, incluyendo una explosión de vientos en "Come Together" de los Beatles. "Yo le dije a Ike", recordó Tina, "‘Por favor, dejame hacer esa canción en vivo’". Bailaban con "Piece of My Heart", de Janis Joplin, y con una versión enérgica de "Proud Mary", de Creedence Clearwater Revival que, en 1971, se transformaría en su mayor éxito. Su versión de "I’ve Been Loving You Too Long", de Otis Redding, también llamaba la atención, gracias a un puente orgásmico que después se ponía aún más obsceno. "No creo que se pueda ir más lejos", dijo Tina en 1971, "porque, como se dice en Nueva York, se está poniendo pornográfico". En el Madison Square Garden, la propia Joplin apareció para asistir en "Land of 1,000 Dances". Cuando llegó el final de la gira, los críticos musicales no podían controlar su entusiasmo. "Vogue lo dijo mejor que nadie", dijo Tina. "Vinieron a ver a Mick Jagger, pero vieron a Ike y Tina, y desde entonces no pararon de venir."

Christopher R. Weingarten

8. Led Zeppelin

Gira mundial - 1969

Antes de los aviones privados, las montañas de cocaína y las denuncias de magia negra, los Led Zeppelin eran cuatro ingleses abriéndose un camino por primera vez en Estados Unidos. Aterrizaron en el país a fines de diciembre de 1968, justo antes de que su disco debut llegara a las bateas. "Me acuerdo de ir a un teatro y que el cartel dijera: ‘Vani lla Fudge, Taj Mahal y teloneros’", dijo Robert Plant en 2005. "Pensé: ‘Bueno, ahí estamos: ¡Teloneros!". Pero al poco tiempo todos sabían su nombre. Al mes, desataron un set de cuatro horas en el Boston Tea Party. "Habíamos tocado nuestro set habitual de una hora, usando todo el material del primer disco", dijo John Paul Jones. "Pero el público no nos dejaba bajarnos del escenario." En los 168 shows de ese año, durante los que revelaron canciones nuevas como "Whole Lotta Love", la furia de Zep en vivo resultó evidente, al igual que su promesa futura. "Este grupo puede transformarse en una de las bandas más grandes de la his toria", dijo Jones. "Espero que no lo arruinemos."

Andy Greene

9. Black Sabbath

Gira americana - 1970

Cuando Black Sabbath aterrizó en el Aeropuerto JFK para su primer show en Estados Unidos, Ozzy Osbourne garabateó "satanista" como su religión en el formulario de migraciones. Muchos que habían visto sus recitales –como teloneros de los Faces, Alice Cooper y James Gang– no sabían qué pensar de estos británicos greñudos. El punto de inflexión fue en el Fillmore East de Nueva York. "Saqué un tom y se lo tiré al público", dice el baterista Bill Ward. "Yo pensaba: ‘¡Mierda, muévanse! ¡Hagan algo!’. Al poco tiempo ya estaban todos sacudiendo la cabeza." Las giras incesantes en Europa habían transformado a Sabbath en una fuerza de asalto brutal. "Era primal", dice Ward acerca de la gira. "Había una fuerza más baja que se subía al escenario, y era una dinamita."

A.G.

10. The Who

Universidad de Leeds - 14 de febrero, 1970

Después de la ópera rock Tommy de 1969, The Who quería volver a sus raíces crudas con un disco en vivo. Pete Townshend odiaba las grabaciones que habían hecho de su gira americana, tanto que las tiró a un fogón. Pero todo se acomodó de regreso en Inglaterra, frente a 2.000 fans famélicos en la Universidad de Leeds, donde el grupo atacó con 38 canciones, incluyendo una versión de 15 minutos de "My Generation". Townshend luego dijo que fue "el mejor público para el que jamás hayamos tocado".

Andy Greene

11. Neil Young and Crazy Horse

Gira americana - 1970

A principios de 1970, Neil Young se había vuelto finalmente una estrella gracias al gran éxito de Crosby, Stills, Nash and Young. Durante una breve pausa de ese grupo, y de la grabación de su tercer disco solista, After the Gold Rush, Young decidió presentarles a sus nuevos fans a su otro grupo, Crazy Horse –cuyo sonido de garage rock era lo contrario del de CSNY– en una serie de clubes, teatros y algún auditorio de escuela secundaria ocasional. "Cuando Neil toca con Crazy Horse, va a otra parte suya, y toca desde muy adentro", dice el baterista Ralph Molina. "Se vuelve Neil Young, el verdadero Neil Young." Era un sonido que nadie había escuchado antes. Mientras que otros grupos de zapadas de la época como los Allman Brothers tocaban con un profesionalismo virtuoso, los Crazy Horse producían caos. Cada noche empezaba con un breve set acústico antes de que salieran los Crazy Horse. Canciones como "Down by the River" y "Cowgirl in the Sand" a veces se extendían por 20 minutos, en los que Young intercambiaba solos con el guitarrista Danny Whitten. "Danny tenía una presencia musical fuerte, probablemente tan fuerte como la de Neil", dice el bajista Billy Talbot. "Empezamos a hacer canciones más largas, lo cual Neil no había hecho antes."

En marzo, Bill Graham los contrató para que dieran cuatro shows en dos noches en el Fillmore East, donde compartieron cartel con Miles Davis y la Steve Miller Band. Cada noche, Whitten cantaba "Come on Baby, Let’s Go Downtown", una canción acerca de pegar heroína, una sustancia que él había empezado a consumir mucho en esa época. Una noche, en el camarín, Young escribió la frase: "Vi la aguja y el daño infligido" en un papel. A los dos años, Whitten estaba muerto, y la canción de Young acerca de él, "The Needle and the Damage Done" aparecería en Harvest, el disco más vendido de 1972. "Fue una gran pérdida", dijo Young. "Me enseñó que no podés dar las cosas por descontadas. No podés. Todo puede desaparecer en cualquier momento."

A.G

12. Elton John

The Troubadour - 25-30 de agosto, 1970

Elton en L.A., 1970
Elton en L.A., 1970 Crédito: Ed Caraeff - Getty Images

Cuando Elton John se subió al escenario del Troubadour de Los Ángeles para la primera noche de su residencia de seis fechas, era un cantante pop desconocido de 23 años, con anteojos de marco grueso y el pelo peinado con gel, que hacía poco se había cambiado el nombre de Reginald Kenneth Dwight. Pero, cuando terminó el show, Elton ya era una sensación. Había demasiadas cosas en juego: su disco debut, que había salido esa primavera, no se vendía. Luego de lo que llamó "una reunión de crisis" con su sello, lo mandaron a Estados Unidos. El sello se aseguró de que al club para 300 personas fueran nombres como David Crosby, Graham Nash y Mike Love de los Beach Boys. "La segunda noche, Leon Russell estaba en primera fila, pero no lo vi hasta el último tema", recordó Elton. "Gracias a Dios, porque en esa época era todo lo que escuchaba." Neil Diamond presentó a Elton. "Yo soy como el resto de ustedes", dijo. "Estoy acá porque escuché el disco de Elton John." Pero aquellos que habían escuchado el disco no tenían idea de lo que encontrarían: un cantautor poético con la rimbombancia de una estrella de rock. Temas como "Take Me to the Pilot" y "Sixty Years On" los tocaba con una energía casi punk, Elton de rodillas como Jerry Lee Lewis, volteando el banquito del piano.

El set también mezclaba standards como "Great Balls of Fire" y "Honky Tonk Women". Y la recepción extática lo animó a experimentar con trucos teatrales más extravagantes. "Parecía una persona apagada y tranquila", dice el baterista Nigel Olsson. "Y de repente, frente al público americano, empezó a ponerse orejas de Mickey Mouse y a saltar por todas partes. Ahí fue cuando empezó la ropa extraña." A diferencia del disco debut de Elton, con cuerdas elegantes, arpa y sintetizadores, esa noche tocó acompañado solo de Olsson y el bajista Dee Murray. "Hicimos mucho ruido", le dijo Murray a Rolling Stone en 1987. "Era nuevo. Elton estaba experimentando. Además, teníamos que compensar por la falta de orquesta. Lo dimos todo." Elton tocó cinco noches más, y el rumor circulaba en la ciudad: "Su música es tan absolutamente original", escribió el crítico musical Robert Hilburn en Los Angeles Times. En las semanas siguientes, "Your Song" empezó a trepar en los rankings, hasta llegar finalmente al Número Ocho en enero de 1971. Cuarenta y siete años después, Elton sigue recordando con cariño ese primer viaje a Estados Unidos. "Estaba todo listo", dice. "Nada era imposible. Trabajaba con la adrenalina, y con el hecho de ser exitoso. Yo sigo amando lo que hago, y tengo 70 años. Lo amo aún más."

a.g.

13. Aretha Franklin

Fillmore West - 5-7 de marzo, 1971

Cuando el publicista Bill Graham contrató a la Reina del Soul para tres noches en su sala de conciertos en San Francisco en marzo de 1971, nadie estaba seguro de que funcionaría, incluyendo a la propia Aretha. "No estaba segura de cómo reaccionarían ante mí los hippies", dijo. Como recuerda el baterista de Franklin: "Ella venía haciendo shows estilo Vegas. Pero este era un público totalmente diferente." No había que preocuparse. Con el saxofonista King Curtis liderando una banda que incluía a Billy Preston al órgano, Franklin rehizo clásicos del pop y del rock a su imagen y semejanza, transformando "Bridge Over Troubled Water", de Simon and Garfunkel, en un góspel, y "Eleanor Rigby" en una explosión de funk. El fin de semana de shows (parte de los cuales serían lanzados meses después como Live at Fillmore West) tuvo un final apropiadamente glorioso: la última noche, Franklin invitó a Ray Charles, que estaba en el público, al escenario. Aunque se habían conocido ese día, intercambiaron voces y partes al piano en una versión épica de 19 minutos de "Spirit in the Dark". "Transformó la cosa en una iglesia", dijo Charles más tarde. "O sea, ella está prendida fuego."

D.B.

14. B.B. KING

Cárcel de Cook - 10 de septiembre, 1970

B.B. King estaba tocando regularmente en un club en Rush Street de Chicago a fines de los 60, cuando lo invitaron a hacer un show en la cárcel Cook County local. "Yo sabía que los reclusos lo disfrutarían", dijo el guardia Clarence English. "Y que eso los iba a comprometer con nosotros… Si les das helado extra o los dejás quedarse hasta tarde a la noche, después no pelean ni se destruyen." El nuevo manager de King, Sid Seidenberg –quien estaba ayudando al guitarrista para que su carrera resurgiera consiguiéndole recitales en lugares como el Fillmore West– vio una oportunidad frente a sus ojos. Le dijo a King que aceptara el recital, e invitó a la prensa y a un ingeniero de grabación para un futuro disco en vivo -Johnny Cash había lanzado el exitoso At Folsom Prison dos años antes-.

Pero lo que empezó como una jugada comercial se transformó en algo mucho más profundo. "No pude evitar sentir la opresión", dijo King más tarde. "Mi corazón estaba triste por los hombres en las celdas." Con una banda completa junto a él, King soltó versiones encendidas de "Every Day I Have the Blues" y "How Blue Can You Get?" con una furia con la que la ruidosa asamblea evidentemente se conectó. Los reclusos abuchearon cuando se subió al escenario, pero al final estaban hipnotizados. El show fue editado en 1971 como Live at Cook County Jail, un documento de un maestro del blues eléctrico en su mejor versión. "Había lágrimas en los ojos de la gente", recordó English. "En los míos también."

Will Hermes

15. The Allman Brothers

Fillmore East - 11- 13 de marzo, 1971

Los Allman todavía eran unos rockeros hambrientos y jóvenes de Georgiacuando consiguieron tres noches en elFillmore East de Bill Graham en NuevaYork. "Mi hermano siempre creyó que un disco en vivo era lo que tenían que hacerlos Allman, y la compañía discográfica finalmente aceptó", recordó Gregg Allman. "El Fillmore era la elección lógica. No creo que hayamos considerado otro lugar." El LP que hicieron ahí, At Fillmore East, se transformó en su declaración definitiva. Los Allman al principio iban a ser teloneros de Johnny Winter. Pero salieron con todo la primera noche, y cuando el lugar se vació después de su set, los pasaron al horario principal. Con el orden de los grupos debidamente organizado, los Allman tuvieron tiempo para extenderseen viajes espectaculares. "En esas largas zapadas, te subías y no había mañana, niayer", dijo el baterista Butch Trucks. Los recitales difícilmente carecieran de problemas. La primera noche, una amenazade bomba dilató el comienzo del segundoshow hasta la madrugada. El set terminósiendo un tesoro: "Whipping Post" se extendió sobre un territorio melódico maravilloso de 23 minutos; "Mountain Jam" duró más de media hora. El LP fue disco de oro el 25 de octubre, cuatro días antes del fallecimiento del guitarrista DuaneAllman en un accidente de moto. "Es el disco que mejor suena en la historia", dijoDan Auerbach, de Black Keys.

W.H.

16. The Band

Academy of Music - 28-31 de diciembre, 1971

The Last Waltz, el film de despedida de The Band de 1978, es la mejor película acerca de un recital que se haya filmado en la historia. Pero incluso esa interpretación no alcanzó las alturas de las cuatro noches de The Band en la Academy of Music de Nueva York a fines de 1971. Los shows, que fueron editados como box set en 2013, capturaron a The Band en su versión más funky y ajustada, inyectándole R&B de Nueva Orleans a su folk-rock armónico. Era un período de mucha confianza y un virtuosismo musical experto para un grupo que muchas veces había sido volátil, resultado de una década de giras, con Ronnie Hawkins, Bob Dylan, y finalmente por su cuenta. "Había una especie de hechizo: todos estábamos tocando muy, muy bien", le dijo Robbie Robertson de The Band a Rolling Stone en 2013. "Después de eso, era cuestión de azar, porque nunca sabías en qué condición iba a aparecer cada uno." Era el momento que necesitaba The Band.

A tres años de Music from Big Pink, su debut revelación, sus dos discos de estudio más recientes, Stage Fright y Cahoots, habían recibido reseñas más bien tibias. En busca de una energía fresca, Robertson reclutó al líder de Nueva Orleans Allen Toussaint para que armara una sección de vientos especialmente para sus recitales en la Academy of Music. El plan estuvo a punto de naufragar. Para espanto de todo el mundo, a Toussaint le robaron la valija en la que tenía todos los arreglos de vientos en su viaje desde Nueva Orleans hasta la casa de la banda en Woodstock, donde debió volver a escribirlos de memoria. Pero los escribió en claves equivocadas, así que The Band tuvo que volver a aprenderse sus canciones en otros tonos. Robertson recordó haber pensado: "Estamos condenados". La ansiedad se disipó cuando se subieron al escenario. "Me corrió un escalofrío por la espalda", dijo Robertson. "Pensé: ‘OK, estoy sintiendo la magia en el aire…’. Cuando empezamos la primera canción", agregó, "ya no tocábamos el suelo".

El grupo estableció el tono que tendría el recital con un cover funky y ajustado de "Don’t Do It", de Marvin Gaye, y luego se movió con gracia por su canon. The Band tocó con una calidez intensificada en "Unfaithful Servant" y "Get Up Jake", y con una energía nerviosa en un par de temas menos conocidos, como "Smoke Signal". "Solo la hicimos una o dos veces", dijo Robertson. "Levon -Helm- hizo un gran trabajo en esa canción." Transformaron "Chest Fever" y "Rag Mama Rag" en material como para una fiesta en Crescent City, y luego volvieron a sus raíces más sucias en el tema poco conocido de Chuck Willis de 1958 "(I Don’t Want to) Hang Up My Rock & Roll Shoes". The Band se guardó la mayor sorpresa del show para el final. Durante el bis de la noche de Año Nuevo, invitaron nada menos que a su viejo amigo Bob Dylan, quien llevaba algunos años fuera del ojo público. Parecía como su versión de mediados de los 60, con una chaqueta de piloto y una Telecaster, y Dylan gruñó versiones ardientes de "Like a Rolling Stone" y "Don’t Ya Tell Henry", haciendo una pausa solo para explicar los arreglos. "Estábamos siendo un poco audaces", dijo Robertson. Los vientos no acompañaban a Dylan: "Nos vio, saltó de atrás del micrófono, y nos miró con odio por encima de los anteojos negros", dice el tubista Howard Johnson. "Yo les dije a los demás: ‘OK, salgamos del escenario’." Meses después, los momentos destacados de esos shows formaron parte del maravilloso álbum doble Rock of Ages, que los críticos rápidamente dijeron que era uno de los mejores discos en vivo de los 70. Para el baterista Helm, simplemente fue "la vez que más me divertí haciendo un disco de The Band".

D.B.

17. Rolling Stones

Gira norteamericana - 1972

Jagger en Vancouver, 1972
Jagger en Vancouver, 1972 Fuente: AP

Mick Jagger tiene un recuerdo claro de estar sobre el escenario el verano de 1972, cantando "Love in Vain", la canción de Robert Johnson que los Rolling Stones hacía poco habían transformado en una balada soul. Jagger sigue maravillado ante la versión en vivo, en particular por la guitarra abrasadora de Mick Taylor, que de a poco toma control de la canción y culmina en un minuto y medio de virtuosismo melódico y apenado. "En esa época, él tocaba de manera hermosa", dice Jagger. "Era escalofriante. Tan triste y cautivante. Los vientos están ahí sutilmente. La base y las pausas en general estaban perfectas. Es una de mis preferidas." Los Rolling Stones estaban en la cima de sus poderes en el verano de 1972: Keith Richards tocaba la guitarra rítmica más feroz de su carrera; Taylor llevaba su música a picos improbables; y Jagger acechaba el escenario, dando latigazos con su cinturón y perfeccionando su capacidad de transformar la música, como observó el crítico Robert Greenfield, en un psicodrama.

Era la primera gira norteamericana de la banda desde Altamont, el desastroso y fatal festival de diciembre de 1969 en California. Sacudidos por esa debacle y por la muerte de Brian Jones, el grupo se instaló en el estudio y grabó tres obras maestras: Let It Bleed, de 1969, Sticky Fingers, de 1971, y Exile on Main Street, de 1972. Sus pares de los 60 –los Beatles, Dylan– estaban menos prolíficos, retirados del ojo público. En su ausencia, la importancia de los Stones creció. "Tras 10 años de tocar juntos, los Stones se habían vuelto la atracción número uno del mundo", escribió Greenfield en su crónica de la gira, A Journey Through America with the Rolling Stones. "La única gran banda de los 60 que sigue en su formato original tocando rock & roll original… Eran los reyes." Tanto Jagger como Richards recuerdan la excitación antes de la serie de ocho semanas. Si el proyecto de volver a las giras no era suficiente, el telonero sería un Stevie Wonder de 22 años, a quien Jagger se acostumbró a ver desde el costado del escenario. "Era emocionante, había una sensación de anticipación, de volver a entrar en contacto con lo que hacíamos", dice Richards. Jagger agrega: "Estábamos tratando de salir del estudio, del sur de Francia, y Keith tenía problemas con las drogas. Así que estaba bien salir de gira". La oficina de los Stones estaba plagada de pedidos de entradas, que costaban 6 dólares con 50 centavos -algunos fans mandaron 60 postales cada uno-. Un especial en la televisión de Dick Cavett describió el extraño fenómeno nuevo de la reventa, más el nuevo concepto de los groupies.

La primera noche en Vancouver, 2.000 fans trataron de entrar a la fuerza al Pacific Coliseum, con un saldo de 31 policías heridos, el primero de varios incidentes violentos. "Esa era la época en la que la gente que no tenía entradas igual iba", dice Jagger, "y decía: ‘Bueno, acá estamos: vamos a entrar’". A diferencia de la gira de 1969 –con ritmos lentos– el grupo tocó a toda velocidad. "Keith hacía eso", dice Jagger. "No quiero culparlo, ni nada. Era él el que lo hacía." Richards dice: "Quizás era la forma de recuperar el tiempo perdido". Canciones como "Street Fighting Man" duraban varios minutos más que las versiones de estudio, con el grupo extenuado. "Probablemente estábamos buscando el final", bromea Richards. Para Richards, lo mejor era tocar las canciones nuevas de Exile on Main Street, grabadas el verano anterior. "Tocar lo de Exile por primera vez era muy estimulante", dice Richards. Tras empezar con "Brown Sugar", el grupo avanzó rápidamente con varios clásicos de Exile: "Rocks Off", "Rip This Joint", "Sweet Virginia". A diferencia de giras posteriores, Jagger se quedaba durante las canciones de Richards, aullando "Happy" en el mismo micrófono. "Siempre disfruté de hacer esa", dice Richards. También hubo un par de temas viejos, como una versión con vientos de "Satisfaction", y "Bye Bye Johnny", una canción de Chuck Berry que los Stones hacían desde 1963. Según Richards, eligieron este tema desconocido por el ritmo: "Tiene una base que siempre nos intrigó".

En al gira, los Stones se encontraron con un público más viejo, cuyo rango de edad iba de 15 a 30. "Siempre había gente gritando, a la que no le importaba mucho la música", le dijo Bill Wyman a Cavett. Como resultado, el grupo tocó más enfocado. Ayudó que el sonido de los estadios hubiera mejorado: "Ahora se escucha todo y se ve todo, y hay mucha tensión", dijo Wyman. Más allá del profesionalismo en el escenario, la escena de los camarines era tan salvaje como en cualquier gira de rock & roll. El grupo viajó con el entorno más grande en la historia del rock hasta ese momento, incluyendo un médico, el presidente del sello Marshall Chess, y un cuerpo de prensa que Richards comparó con una campaña política. Entre ellos estaba la fotógrafa Annie Leibovitz, y los autores Terry Southern, Robert Greenfield y Truman Capote, quien se sumó a regañadientes para una nota de tapa para Rolling Stone. "Para él, era una ocasión social", dice Jagger, quien recuerda que Capote dijo que odiaba que Jagger usara la misma ropa todas las noches. "Ahora le gustaría más, tengo un vestuario mucho más grande." Capote nunca escribió su pieza, diciendo que "no me interesaba creativamente".

Jagger admite que la fiesta itinerante era "un poco distractiva". Tenía que cuidar su consumo de drogas para poder tocar. "No tomaba metadona, totalmente loco, ni nada parecido", dice Jagger. "Pero me divertía mucho." La historia favorita de Richards "tiene que ser cuando Bobby Keys y yo casi prendemos fuego la mansión Playboy", dice. Se quedaban en la casa de Hugh Hefner, y Richards y el saxofonista Keys por accidente incendiaron uno de los baños. "Estábamos hurgando en una bolsa y se nos cayó una vela", dice Richards. Al mismo tiempo, Jagger recuerda "todos estos momentos oscuros" de la gira. La mañana del 17 de julio en Montreal, explotó dinamita en una van de la banda, y destruyó equipos. "Fue atemorizante, porque fue durante el movimiento separatista de Quebec", dice Jagger. "O sea, no fue solo un tipo cualquiera tratando de hacer explotar una camioneta." El show ocurrió de todos modos, notablemente, pero hubo disturbios cuando 500 fans con entradas falsas fueron rechazados. Al día siguiente, el grupo se tomó un avión hacia un pequeño aeropuerto en Rhode Island. Cuando el entorno pasaba la aduana, Richards durmió una siesta en un camión de bomberos estacionado. Se despertó por el flash del fotógrafo de un periódico local. "Reaccioné", dice Richards. "Me desperté y golpeé en la dirección general del flash, y le rompí la cámara al tipo. Las cosas después escalaron. Se metió el maldito FBI." El fotógrafo dijo haber sido atacado, y Richards y Jagger fueron arrestados, mientras un público revoltoso los esperaba en el Boston Garden. Temiendo desmanes, el alcalde de Boston Kevin White organizó su liberación, y el grupo llegó al escenario después de la medianoche. "Todos los días pasaba algo", dice Richards.

El caos en los camarines fue capturado por el fotógrafo Robert Frank, quien llevó una cámara para un documental que, según entendía Jagger, sería "acerca de la música". En su lugar, Cocksucker Blues fue un experimento de cinéma vérité repleto de escenas sensacionalistas: groupies desnudas teniendo sexo en un avión, Jagger tomando cocaína y fans tomando heroína. El grupo bloqueó su lanzamiento -aunque se transformó en una popular cinta pirata-. "-Robert- empezaba cosas", dice Jagger. "La mayoría de los documentalistas hacen que hagas cosas que quizás no harías si ellos no estuvieran ahí." Jagger menciona la famosa escena en la que Richards y Keys tiran un televisor por la ventana del Hyatt: "Robert quizás le decía a Keith: ‘Keith, tirá la tele por la ventana’. Probablemente ellos no iban a hacer eso esa mañana". Pero Richards no está de acuerdo. "Bobby Keys y yo armamos eso", dice. "Llamamos al camarógrafo cuando desmantelamos la tele. Así que la escena está dirigida por Bobby Keys y Keith fucking Richards."

La gira se cerró con cuatro shows en el Madison Square Garden. Aunque los Stones habían tocado 48 shows en solo 54 días, el cansancio no los detuvo. El show del 25 de julio contó con una versión sentimental de "You Can’t Always Get What You Want" y quizás la "All Down the Line" más feroz de su historia. "Con la energía del público, prácticamente levitás", dice Richards. "Es una experiencia extraña." La gira terminó la noche siguiente, el día del cumpleaños número 29 de Jagger. Wonder se sumó al grupo para un medley estridente de "Uptight (Everything’s Alright)" y una versión con vientos de "Satisfaction" -Wonder dijo que había compuesto "Uptight" con "Satisfaction" en la cabeza-. Hubo una torta en el escenario, y el show terminó con una pelea con torta entre compañeros de la banda. La fiesta posterior, organizada por Ahmet Ertegun, incluyó a Muddy Waters, Bob Dylan y Zsa Zsa Gabor. Era el fin de una era. Luego, Richards se hundió aún más en las adicciones, y fue arrestado por posesión de heroína y armas el año siguiente. En 1974, después de solo cinco años, Taylor dejó el grupo para volverse solista. La siguiente gira de los Stones en Estados Unidos, en 1975, contó con utilería gigante como un falo inflable enorme, y poco del encanto raído de la gira de 1972. "No había criterios", dice Richards. "Lo inventábamos a medida que avanzábamos. Esa gira se sintió muy bien. Un poco frenética, un poco borrosa, como una película antigua. Fue un poco errática".

Patrick Doyle

18. David Bowie, Ziggy Stardust and the Spiders from Mars

Gira mundial - 1972-1973

"Yo quería que la música se viera como sonaba", dijo David Bowie, quien reinó en la ensoñación lunar de su gira más importante como un dios de rock & roll espacial, con el pelo rojo y plagado de maquillaje. La música, gracias a la elegancia salvaje de los Spiders from Mars, era todavía más salvaje, gracias a una simbiosis intensa entre Bowie y el guitarrista de tonos robustos Mick Ronson. "Había magia", dice el tecladista Mike Garson. Después de ese show, la Ziggymanía explotó alrededor del mundo y nunca se detuvo, ni siquiera cuando Bowie pasó a otra cosa.

Andy Greene

19. Van Morrison

Gira norteamericana - 1973

Se necesita una banda extraordinaria para superar las versiones de estudio de canciones como "Domino" y "Cyprus Avenue", pero con los 10 miembros de la Caledonia Soul Orchestra, Van Morrison lo lograba noche tras noche. Con vientos, cuerdas y grandes arreglos de jazz, el grupo estaba listo para "llevar las canciones a donde quisiera Van", dice el guitarrista John Platania. "Cada interpretación era diferente." Morrison estaba, como siempre, perdido en la música, tan adentro de ella que le daba dolor de espalda -los zapatos de plataforma que usaba en esa época probablemente no ayudaban-. Rara vez le habló al público, y mantenía a la banda ordenada con gestos sutiles que disparaban cambios dinámicos dignos de James Brown. "Tenía señales detrás de la espalda", dice Plalatania. "Hacía gestos con los dedos. Instantáneamente sabíamos que teníamos que bajar un poco y después volver a subir." Morrison se alargaba, jugaba con su fraseo, extendiendo sílabas como un cantante de jazz. El grupo se terminó con la gira, pero vive en It’s Too Late to Stop Now, de Morrison, uno de los discos en vivo más esenciales de la historia, lanzado hace poco en una versión extendida gloriosa. "Nos entristeció verlo terminar", dice Platania. "Pero, en esa época, él decía cosas como: ‘Este show no debe continuar’."

D.B

20. Patti Smith Group y Television

CBGB - 1975

En una residencia de dos meses, el Patti Smith Group pasó de ser un proyecto de arte a un grupo formidable, y el CBGB del Lower Manhattan estaba en camino a convertirse en uno de los clubes de rock más famosos del mundo. Parte del material que terminó en Horses, el debut de Smith, cobró vida en el CB, con Smith improvisando cánticos poéticos mientras la banda maltrataba patrones de acordes simples. "El CBGB era el lugar ideal para hacer demandar un cambio", escribió Smith. Television, por su parte, acababa de empezar a enfatizar los tejidos de guitarras que inmortalizarían en Marquee Moon. La historia del rock se escribía en un club sin camarines y con un perro incontinente, y los músicos lo sabían. "Me acuerdo de una noche parado afuera del CBGB, en la puerta del hotel abandonado de al lado, fumando un porro", dice el guitarrista de Patti Smith, Lenny Kaye, "en la que me di cuenta de que esa era la reunión de energías psíquicas con las que había soñado, por ejemplo, cuando leía sobre la escena de San Francisco en 1966".

W.H.

21. Bob Marley

Lyceum Theatre de Londres - 17-18 de julio, 1975

Los dos conciertos de Bob Marley en el Lyceum Theatre de Londres en julio de 1975 fueron más que shows musicalmente trascendentes: significaron la cima triunfal de la primera gira de Marley como artista solista, y lo elevarían del status de artista de culto al de ícono internacional,en parte gracias a Live!, un documento en vivo de los shows que le dieron su primer hit global de los rankings del Top 40, "No Woman, No Cry". "El Lyceum fue mágico", recuerda Neville Garrick, amigo de Marley, diseñador de iluminación de los Wailers y director artístico en esa época. "Era un teatro viejo, así que la acústica era buena… Sacaron todos los asientos, y la gente se movía desde la primera canción."

Reservaron un lugar chico para que la demanda de entradas fuera mayor, y el Lyceum se agotó en un día, con lo cual 3.000 personas sin entrada se apiñaron en la puerta del lugar la primera noche, junto con un grupo de policías. Algunos fans lograron sacar las puertas de incendio y se colaron, así que el lugar estaba aún más repleto. Hacía tanto calor que caían gotas del techo por la condensación, y tuvieron que abrir trampillas para que entrara aire. Marley apareció ante el público como un profeta con una camisa de jean, con sus rastas moviéndose, y hay pocos momentos en el pop tan escalofriantes como el principio de "No Woman, No Cry", con el público cantando el estribillo como un himno antes de que Marley diga una sola palabra. Aston Barrett, el bajista, recordó: "Todos en el escenario estábamos como drogados por la respuesta del público".

W.H

22. Bob Dylan, Rolling Thunder Revue

Gira norteamericana - 1975-76

Bob Dylan podría haber tocado en estadios cuando salió de gira para promocionar Desire, de 1976. En cambio, fiel a sus formas, hizo algo inesperado: reservó teatros pequeños con pocos días de antelación, cobrando menos de nueve dólares por entrada, y salió a tocar con una manada de amigos que incluía a Roger McGuinn, Ramblin’ Jack Elliott y Joan Baez. Dylan había empezado a juntarse con sus colegas de la época folkie del West Village, y quería ese espíritu nostálgico en las giras. "Cantábamos y cantábamos y cantábamos hasta que nos desmayábamos", le dijo Baez a Rolling Stone. "Para nosotros, no tiene diferencia si tocamos para 15 o 15.000 personas." Acompañado de una de sus mejores bandas -incluyendo al guitarrista Mick Ronson-, Dylan se extendía en shows de hasta cinco horas, con ayuda de McGuinn, Elliott y otros, que hacían sus propios sets y lo acompañaban a él en los suyos. Temas nuevos de Desire se mezclaban con clásicos de los 60 -"It Ain’t Me Babe", "Just Like a Woman"- y covers -"Deportees"-. Los shows estaban cargados de una intimidad cruda y espontánea: Dylan hacía duetos con su ex amante Baez, versiones abrasivas de "Idiot Wind", y pidió por la liberación del boxeador apresado Rubin "Hurricane" Carter. Como dijo el participante de la Rolling Thunder Allen Ginsberg: "Habiendo atravesado cambios… Bob ahora tiene todos sus poderes".

A.G.

23. Grateful Dead

Gira norteamericana - 1977

"Fue nuestro segundo avenimiento", dice Mickey Hart, baterista de Grateful Dead, acerca de la gira norteamericana de la banda en 1977. Todo el mundo sabía que los Dead podían zapar hasta el infinito. Pero ese año estaban descubriendo algo nuevo: que una concisión ajustada y melódica podía transportar al público con la misma facilidad. "Teníamos un montón de canciones nuevas y queríamos llegar a esas", dice el cantante y guitarrista Bob Weir. "Y la única forma de pasar a la canción siguiente era terminar la que estabas haciendo." Irónicamente para una banda que no tenía mucha paciencia para los estudios, serían las grabaciones en vivo las que fortalecieron su abordaje en vivo. Terrapin Station, el disco más reciente de la banda en ese momento, fue grabado con el productor de Fleetwood Mac, Keith Olsen, quien había dirigido su disco revelación de 1975; forzó a los Dead a prepararse y ensayar más que nunca en su historia hasta entonces. "Trabajar con Keith", dice Weir, "fue lo que nos dio solidez". Los resultados del rigor de Olsen quedaron claros cuando los Dead volvieron a salir de gira: arremetían con viejos favoritos como "St. Stephen" y probaron combinaciones nuevas, como pasar de la rápida "Scarlet Begonias" a la agitada "Fire on the Mountain", y probaron que sus nuevos talentos podían ayudar a esculpir gemas como "Terrapin Station", de 10 minutos. "Nos sentíamos como unos dioses del rock", dice Weir. Ayudó que el grupo también estuviera en buena forma físicamente. "Jerry estaba saludable", dice Hart. "Eso era importante." El punto más alto tuvo lugar el 8 de mayo en el Barton Hall de Cornell University, considerado por los Deadheads como el mejor show de la historia de la banda. Al final, la gira de 1977 cambió por completo la conexión de los Dead con los fans, y su propio propósito musical. "Esa fue una época en la que empezó a sorprendernos que la gente viniera a escuchar las canciones", dice Weir. "Finalmente, nos inspiró: ‘Oh, es de eso de lo que se trata’."

David Browne

24. The Ramones

Gira europea - 1977

Johnny Ramone en Liverpool, mayo de 1977
Johnny Ramone en Liverpool, mayo de 1977 Crédito: IAN DICKSON/MEDIAPUNCH

Los Ramones llegaron a Inglaterra con algo que probar. La revolución punk había explotado en Londres en 1977, con los Sex Pistols omnipresentes en los medios, causando desmanes. Pero nadie en la naciente escena del punk en el Reino Unido estaba listo para el ataque de precisión de los Ramones. En su libro de memorias, Johnny Ramone escribió que en un show de los Pistols la primera noche en la ciudad, en diciembre del 77, "Johnny Rotten me preguntó lo que pensaba de ellos, y le dije… que apestaban". Tres días después, los Ramones desataron un ataque furioso ante el público de Glasgow, abriendo con "Rockaway Beach", y no parando hasta 26 canciones después. Tocar ante un público inglés loco por el punk empujó a los Ramones a hacer sus shows más intensos. La gira terminó la noche de Año Nuevo en el Rainbow Theatre, su show número 148 del año. "Probablemente, el mejor show de la historia de los Ramones", dijo Johnny. Sorprendentemente, Joey había estado cantando con un dolor increíble; había sufrido quemaduras de tercer grado en el cuello cuando le explotó un humidificador improvisado. La comanager de los Ramones Linda Stein dijo: "-Johnny- vino y me dijo: ‘Poneme en una silla de ruedas y subime a un avión antes de que me vuelva loco". Quería que lo sedaran.

Andy Greene

25. The Eagles

Gira estadounidense - 1977-78

La serie de shows que definiría su carrera y que siguió a Hotel California, de 1976, vio a los Eagles transformarse en un grupo de estadios. En una época en la que los shows de rock se estaban volviendo más impersonales, los perfeccionistas del estudio Don Henley y Glenn Frey encontraron la forma de recrear el detalle de sus discos sobre el escenario, con las armonías y los arreglos de guitarra exactamente en su lugar. "Un crítico dijo que nos subíamos al escenario a pasear", dijo Henley. "Creo que logramos mucho."

D.B.

26. Bruce Springsteen

Gira americana - 1978

Una demanda judicial contra su ex manager en 1976 dejó a Springsteen legalmente incapacitado de entrar a un estudio por dos años antes de Darkness on the Edge of Town. Para muchos, esto era evidencia de que Springsteen estaba en declive. Así que hizo lo que hacía mejor que cualquier otro: salió de gira. Los sets tenían casi todo el disco nuevo, una gran porción de Born to Run, y favoritos de sus dos primeros discos, como "Spirit in the Night" y "Rosalita (Come Out Tonight)". El grupo apareció con una mezcla maravillosa de energía reprimida y precisión técnica. "Cualquiera puede ser genial por una noche", dice el baterista Max Weinberg. "Pero para ser genial muchas noches seguidas necesitás tener un respeto tremendo por el público."

Andy Greene

27. The Clash

Gira americana - 1979

Lo llamaron el Pearl Harbour Tour,y abrían cada noche con una versión fulminante de "I’m So Bored with the USA". Para un grupo de punk inglés tratando de explotar en Estados Unidos, fue una estrategia de marketing interesante. "Inglaterra se está poniendo claustrofóbico para nosotros", le dijo Joe Strummer a Rolling Stone. "Creo que salir de gira en Estados Unidos puede ser un resurgimiento." Con un presupuesto de apenas 30.000 dólares de su compañía discográfica -la mayoría del cual le dieron al telonero Bo Diddley-, The Clash atacó el corazón del país y ganó conversos a donde fuera que tocara. Durante los momentos de relajación en el bus de la gira, miraban una copia en VHS de Star Wars una y otra vez. Llegaron al Palladium en Nueva York en febrero, deslumbrando a un público que incluía a Andy Warhol y Bruce Springsteen. "Todos los países tienen algo en común, y es que todos escuchan música de mierda", dijo el colíder Mick Jones. "Nosotros estamos acá para aliviar eso."

Andy Greene

28. Pink Floyd

Gira 'The Wall' - 1980-1981

La ópera-rock de Pink Floyd de 1979, The Wall, era su disco más ambicioso hasta entonces, y cuando lo llevaron de gira al año siguiente, sabían que un escenario tradicional simplemente no le haría justicia. Empujando los límites de la tecnología de recitales, construían un muro durante la primera mitad de cada show, luego tocaban la segunda mitad detrás, ocultos del público. "No había mucha espontaneidad", dijo el baterista Nick Mason, "pero tampoco somos conocidos por dar vueltas en el escenario." La logística era tan sobrecogedora que lo hicieron solo 31 veces en 16 meses, en apenas cuatro ciudades: Los Ángeles; Londres; Dortmund; y Uniondale -en Nueva York-. El momento más dramático del show ocurría cerca del final, cuando el muro se desplomaba. "Los primeros ladrillos asustaban a la gente en las primeras filas", dijo el guitarrista David Gilmour. "El público pensaba que lo iban a matar."

A.G.

29. Talking Heads

Gira de 'Speaking in Tongues'

Fue una imagen que definió a los Talking Heads para una generación de fans de la música: el David Byrne flaquito y nervioso en la gira de Speaking in Tongues, esforzándose por bailar con un traje blanco enorme como de caricatura. "Años después me di cuenta", dice Byrne, "de que tenía que encontrar una forma de moverme que no fuera la de un rockero blanco tratando de imitar a los negros, ni traer otra forma de lenguaje visual o coreográfico ya existente en el pop… Yo pensé: ‘No, no, tenés que inventarlo de cero’". Desde su formación a mediados de los 70, los Talking Heads habían pasado de ser parte de la New Wave del CBGB a uno de los grupos más grandes de Estados Unidos.

En la gira de promoción de Speaking in Tongues, de 1983, su disco más popular hasta entonces, se reinventaron y crecieron: pasaron de ser un cuarteto a una pandilla punk de nueve piezas que incluía al tecladista de P-Funk Bernie Worrell, al guitarrista de Brothers Johnson Alex Weir, y a la cantante Lynn Mabry. Byrne también se inspiraba en el mundo de las artes visuales experimentales, proyectando imágenes abstractas, creando una estética adusta que combinaba con el funk sólido de la banda. El traje, en parte, estaba inspirado en el teatro Noh japonés. Lo que emergió fue una trascendencia de fiesta electrónica arty. Byrne y el baterista Chris Frantz recuerdan las dos noches en el Forest Hills Tennis Stadium de Nueva York en agosto como un momento especialmente destacado. "Madonna acababa de editar su primer disco; estaba caminando por ahí descalza", dice Frantz. "Yo vi a Mick Jagger y Jerry Hall parados al costado del escenario. Ella bailaba, él no." El Greek Theater en Berkeley al mes siguiente fue una bacanal parecida. "Habíamos empezado a recibir a un público Deadhead", dice Frantz, riéndose.

A fines de 1983, el grupo decidió documentar la gira con una película, y se juntó con el director Jonathan Demme -quien luego ganaría un Óscar por El silencio de los inocentes-. "No queríamos nada de toda la mierda", dice Frantz acerca de la idea inicial para Stop Making Sense. "No queríamos clichés. No queríamos primeros planos de los dedos de alguien mientras hacía un solo. Queríamos que la cámara se quedara más tiempo, para poder conocer a los músicos un poco." Rodado en tres noches en el Pantages Theater en Los Ángeles, Stop Making Sense quizás sea la mejor película sobre un recital. Empieza con Byrne entrando en un escenario desértico con un boombox, dejándolo en el piso, tocando "play", y luego reimaginando el clásico "Psycho Killer" para una guitarra acústica y una base con una caja de ritmos 808. Sus compañeros de banda y músicos de acompañamiento se le suman gradualmente, tema por tema. "Está recortada", dice Byrne, comparando la película con los shows de dos horas, "pero no hay cambios sustanciales". El efecto era tan real que la gente de hecho se paraba a bailar en las salas de cine. "Nunca antes había visto eso", dice. "Ni lo volví a ver."

Will Hermes

30. Fela Kuti

Glastonbury - 23 de junio, 1984

Si alguien En el festival de Glastonbury no sabía quién era Fela Kuti, enseguida entendió por qué era uno de los artistas más eclécticos del planeta. Ante el público más numeroso de su vida hasta entonces, Fela tocó un afrobeat que le debía tanto al funk de James Brown como a la high life de su Nigeria natal. Fela hizo dos canciones en dos horas, pero los grooves eran tan embriagadores que a nadie le importó. "El amor que nos dio el público fue fantástico", recuerda Femi Kuti, hijo de Fela, que tocó el saxo ese día.

W.H.

31. Prince

Gira 'Purple Rain' - 1984-1985

Cada noche de la gira de Purple Rain, Prince and the Revolution se reunía en el camarín para una plegaria. "Era un ritual importante", dice el bajista Mark Brown. "El público era tan ruidoso y tan loco que nos necesitábamos entre nosotros, porque eso era lo único que teníamos: nos teníamos a cada uno, para apoyarnos." Con la película de Prince Purple Rain catapultando al cantante al megaestrellato, los 98 shows que hizo para promocionar la banda de sonido eran como producciones de Broadway. Prince empezaba el recital ascendiendo desde atrás del escenario con un ascensor hidráulico, y pasaba por cinco cambios de vestuario. "Tenía señas visuales", recuerda la tecladista Lisa Coleman. "Tiraba un pañuelo al aire, y cuando el pañuelo tocaba el piso, ahí teníamos que parar." En el Los Angeles Forum, Bruce Springsteen y Madonna se sumaron a Prince para los bises, que incluyeron una versión de casi media hora de "Purple Rain". "Él quería superar a todos", dice el tecladista Matt Fink. "Era el Muhammad Ali del rock."

David Browne

32. Run-DMC

‘Raising Hell’ tour - 1986

Run y DMC (desde la izq.) en Ámsterdam, 1987
Run y DMC (desde la izq.) en Ámsterdam, 1987 Crédito: Rob Verhorst/Redferns/GETTY IMAGES

"No había ningún concepto de ranking ni de radios", dice LL Cool J, describiendo el paisaje desolador previo a la gira de Run-DMC de 1986, con LL, los Beastie Boys, Whodini y otros como teloneros. Ese status under cambió radicalmente dos meses después, cuando los Run-DMC tuvieron un éxito inesperado en MTV con "Walk This Way", un hit improbable en colaboración de Aerosmith, de su disco Raising Hell. "Los hijos de puta de la primera fila parecían los Ramones o Cindy Lauper", dice DMC acerca de los nuevos fans blancos que empezaron a chequear sus recitales. "Teníamos un par de Madonnas pidiéndonos autógrafos." DMC también notó que el encanto de la mezcla cultural funcionaba para el otro lado, cuando un público predominantemente negro se acercó a los teloneros, los Beastie Boys, meses antes de que lanzaran su primer disco, Licensed to Ill. "Los Beastie eran locos", recuerda el rapero Ecstasy, de Whodini. "Creaban la ilusión de ser alegres y despreocupados, pero estaban en la cima. Eran como los Run-DMC blancos." La competencia entre los artistas era feroz en ese momento. "Yo quería aniquilar al público", dice LL Cool J, quien en la época tenía apenas 18 años. Hacia el final de la gira, algunos disturbios en un show en Long Beach, California, le dieron a la prensa material para una cobertura mediática negativa. Pero, a la distancia, el legado positivo de Raising Hell es indudable. Como dice hoy DMC: "Cuando Obama fue elegido presidente, todos mis amigos blancos dijeron: ‘Esto pasó gracias a lo que hizo Run-DMC’".

Christopher R. Weingarten

33. Metallica

Tour 'Damaged Justice' 1988-1989

En 1988, Metallica lanzó su disco esencial ... And Justice for All, y pasó de ser un grupo de renegados del thrashmetal a estrellas del mainstream. Pero cuando el manager sugirió una gira por estadios para promocionar el LP, el grupo no se convencía del todo. "Yo pensé: ‘¿En serio?’", recuerda el baterista Lars Ulrich. "Sabíamos que podíamos tocar en L.A., en Nueva York, en San Francisco, pero en el centro de Estados Unidos no parecía una buena idea. Ningún grupo tan extremo como nosotros había hecho una gira completa en estadios. Así que hicimos Indianápolis como para probar. Si nos iba bien ahí, entonces podía irnos bien en cualquier otro lado. Cuando los tickets en Indianápolis salieron a la venta, terminamos vendiendo 13.000 o 14.000, que en 1988 era una victoria de locos." En la gira ´Damaged Justice', Metallica descubrió cuántos headbangers sedientos de autenticidad había dando vueltas.El grupo había conocido por primera vez su poder transformador el verano de 1988, cuando fueron invitados a la gira Monsters of Rock, en la que telonearon a Van Halen y Scorpions.

En el Coliseum de L.A., los fans respondieron al set de Metallica arrojando las sillas al escenario para crear espacio para un pogo del tamaño de una cancha de fútbol. "Fue una locura", dice el bajista Jason Newsted, quien hacía poco se había sumado a la banda, reemplazando al fallecido Cliff Burton. "Para un chico que venía de una granja, de repente saltar a mi grupo preferido era un sueño. No dormía. Cada noche era un sueño vuelto realidad."También aprendió una lección acerca de cómo portarse durante las giras. "Entré al bus de una banda grande, y había un montón de cocaína en la mesa", recuerda Newsted. "Miré a mis héroes, todos rojos e hinchados, y pensé: ‘¡Adivinen lo que no voy a hacer! ¡Eso!’". El lanzamiento de la gira 'Damaged Justice' coincidió con el éxito del video antiguerra de Metallica para su nuevo single, "One", que rápida mente se convirtió en un hit de MTV. En la cima del éxito del hair metal, Metallica tocaba odiseas de thrash de siete a nueve minutos. Pero, aun así, el público de sus shows seguía creciendo. "Los chicos saben que, al final de cuentas, hay algo real y honesto en lo que hacemos", le dijo Ulrich a Rolling Stone en 1989. "No podés sacarnos eso."

Kory Grow

34. Madonna

Gira 'Blond Ambition'- 1990

Mientras la carrera de Madonna despegaba a mediados de los 80, la mayoría de sus giras eran algo bastante simple, con base en su canto y en su baile. Pero para promocionar su clásico de 1989, Like a Prayer, ella quiso subir la apuesta en estadios. En el proceso, reinventó la megagira del pop. "Me involucré mucho", dijo. "Es mucho más teatral que cualquier cosa que haya hecho." Ese año, Madonna había causado una controversia nacional con el video de "Like a Prayer", que mezclaba audazmente imágenes sexuales y religiosas.'Blond Ambition' extendió esa provocación y amplió el espectáculo. El show se abría con Madonna bajando por una escalera hacia un mundo fabril, inspirado en la obra del realizador alemán expresionista Fritz Lang. Ella cantaba dentro de una catedral gigante en "Like a Prayer", y bajo un secador de peluquería en "Material Girl". Y, más famosamente, simulaba una masturbación con un corpiño con conos en una cama roja durante "Like a Virgin". "La gira 'Blond Ambition' fue lo que realmente la catapultó a la estratósfera", dice Vincent Paterson, codirector y coreógrafo de ese tour.

Madonna se involucró mucho personalmente en el armado del show, trabajando con su hermano, el pintor Christopher Ciccone, para diseñar sets y crearlos trajes junto al diseñador Jean Paul Gaultier. "Traté de que el show se acomodara a mi rango de atención bajo", dijo. "Ordenamos las canciones como para que hubiera un arco emocional. Básicamente, pensé en viñetas para cada canción." El tour empezó en Japón en abril de 1990, y llegó a Estados Unidos al mes siguiente, y la gira recaudó casi 63 millones de dólares. Pero la realización de semejante espectáculo no careció de complicaciones: Madonna tuvo que abandonar las extensiones rubias que usó al principio de la gira porque se le atascaban en el micrófono con auriculares. Y en Toronto, la secuencia de la masturbación casi hace que la arresten junto con sus bailarines en lo que se volvió un momento de unión con todo su equipo. La relación cercana de Madonna con sus colaboradores luego sería un tema central en Truth or Dare, su documental de 1991, especialmente en las memorables escenas en las que invita a sus bailarines a su cama. Hoy, la intimidad exagerada de 'Blond Ambition' es un emblema para la música pop en vivo, desde Lady Gaga hasta Miley Cyrus. En 1990, fue una revolución. "Fue un punto de inflexión", dice Darryl Jones, quien tocó el bajo en la gira. "Muchas jóvenes estaban mirando."

Steve Knopper

35. Public Enemy

Gira de verano - 1990

Para la gira de promoción de su LP revelador Fear of a Black Planet, Public Enemy quería un show a la altura de la agresividad de su música. "OK, si vamos a llenar un escenario, todo tiene que estar en movimiento", recuerda el líder Chuck D acerca del abordaje de la banda. Habían construido su reputación en vivo a partir de shows cortos y explosivos. Ahora armaron un set de una hora con Chuck en su rol de MC con un megáfono, y Flava Flav como su compañero cómico, saltando en el escenario y tirándose al público. En Houston, Ice Cube se les sumó para su aparición como invitado en "Burn Hollywood Burn", una canción que era el punto más alto e incendiario de la noche. "No necesitábamos pirotecnia", dice Chuck. "Cuando veo a los grupos que usan pirotecnia, pienso: ‘Qué vagos de mierda’."

Christopher R. Weingarte

36. Sonic Youth y Nirvana

Tour europeo - 1991

El verano antes de lanzar Nevermind, Nirvana aún era un grupo mayormente desconocido. Consiguieron una serie de fechas en festivales europeos, como teloneros de sus amigos Sonic Youth, y descubrieron por primera vez su poder para encender a grandes públicos. "Eran apasionados. Eran temerarios", dice Thurston Moore, de Sonic Youth, quien también maravillaba públicos con su noise-rock neoyorquino. "Nirvana tocaba a las dos de la tarde, un set de 20 minutos. Pero había una enorme cantidad de pogo." Con el baterista Dave Grohl de gira con la banda por primera vez, y el nuevo material de Nevermind, los Nirvana eran recibidos como si fueran los artistas principales. El biógrafo de Kurt Cobain Charles Cross dijo que fue "el momento más feliz de Cobain comomúsico". Grohl recuerda: "Todo eramuy inocente todavía". Un documental de la gira, 1991: The Year Punk Broke, captura a Cobain tirando champagne en un camarín y a Grohl y el bajista Krist Novoselic abalanzados alegremente sobre un plato de quesos. El punto más alto para Moore fue en Bruselas, cuando la seguridad trató de detener el ritual habitual de Nirvana consistente en romper sus equipos, y tuvieron que bajar a Novoselic mientras trataba de treparse a las cortinas del escenario. Moore dice: "Fue el recital más perverso y psicodélico que jamás haya visto".

Jon Donlan

37. U2

Gira 'Zoo TV'- 1992-1993

Para su primera gira de los 90, el grupo de rock más grande del mundo tenía un solo objetivo: reinventarse porcompleto como banda en vivo. U2 acababa de darle a su sonido una actualización a escala completa con Achtung Baby, de 1991 –una fusión revolucionaria de rock, pop, grooves de electrónica y kraut-rock– y necesitaban una gira que reflejara su música nueva y audaz. "Nos atraía todo lo que nos diera la oportunidad de salir de la franqueza de Joshua Tree", dijo The Edge, "que se había vuelto sofocante".

La noción de U2 como herederos de la misión social del rock había sido central para su estrellato en los 80. Pero, como el grupo bien sabía, había quedado fuera de sintonía en una época definida por grupos como Nirvana y Pearl Jam, que tenían una mirada escéptica del heroísmo dramático del rock estilo Joshua Tree. Para la gira de Achtung Baby, los U2 estaban listos para relajarse y armar una fiesta bailable pero subversiva, repleta de imágenes multimedia con las que se distanciaban de la pureza de sus sets en vivo de los 80. "La gira fue concebida al mismo tiempo que el disco", recordó Bono en 2005. "La radio Zoo fue un fenómeno antes de los reality shows, con supuestos provocadores como Howard Stern. Era una radio agresiva, precursora de The Jerry Springer Show. El mundo estaba cansado de la ficción… Queríamos hacer una gira que se refiriera a este fenómeno del zoo y la realidad."

La cobertura de noticias era un hecho de la vida a principios de los 90; durante la Guerra del Golfo, las imágenes de misiles Scud cayendo en Irak se convirtieron en entretenimiento durante la cena. Los U2 esencialmente transformaron la Zoo TV en una instalación de arte posmoderno que reflejaba la cacofonía sedativa de la época de la TV por cable, tocando frente a un mosaico de pantallas de televisión que mezclaban imágenes de guerra con viejas sitcoms, programas de cocina y todo lo que hubiera en el medio. Mientras tanto, Bono inventó un nuevo personaje a la altura del nuevo escenario. Se ponía una campera de cuero negra estilo Elvis, anteojos de sol envolventes, y pantalones de cuero que evocaban a Jim Morrison. Agarró su amalgama de estrella de rock y creó un personaje llamado The Fly. "Cuando me pongo esos anteojos, todo vale", le dijo Bono a Rolling Stone. "El personaje está al borde de la locura. Es megalomanía y paranoia." Zoo TV empezó en Florida el 29 de febrero de 1992. Si el escenario y la ropa de Bono no eran suficientes indicaciones de que había un nuevo U2, el grupo arrancaba con ocho canciones seguidas de Achtung Baby. "A la gente le gustaba", le dijo Bono a RS ese año. "El primer show, no sabías. ‘¿Cómo saldrá esto?’. Y les gustó. Creo que nuestro público es inteligente y espera que los sorprendamos un poco. Tuvieron que tragarse los blues de Rattle and Hum, ¡por Dios! Pueden aceptarlo."

El primer tramo de la gira coincidió con la campaña presidencial de 1992, y todas las noches desde el escenario Bono llamaba a la Casa Blanca y pedía hablar con el presidente Bush. "La Operadora Dos y yo teníamos una gran relación", dijo Bono. "Ella trataba de que no se notara, pero yo me daba cuenta de que le divertía que la llamáramos todas las noches." Bush nunca atendió el llamado, pero un gobernador joven de Arkansas estuvo feliz de hablar con el grupo. U2 se encontró con Bill Clinton en Chicago en septiembre de 1992 durante la gira y forjaron una relación duradera. El presidente estuvo impasible. "No tengo nada contra U2", le dijo Bush ese mes a un público en Bowling Green, Ohio. "Quizás ustedesno lo sepan, pero trataron de llamarme a la Casa Blanca todas las noches durante sus recitales. La próxima vez que tengamos una crisis de política exterior, yo voy a trabajar con John Major y Boris Yeltsin, y Bill Clinton puede consultar a Boy George."

Como teloneros, U2 eligió artistas que realzaran la idea de la banda como lugar de reunión para el pop, en una época cada vez más fragmentada: desde Public Enemy hasta los Ramones, Velvet Underground y Pearl Jam. Eddie Vedder al principio estaba escéptico acerca de la escala de Zoo TV, pero asistió igual. "Finalmente entendí que no eran decisiones hechas por la moda, o para ser inteligentes", dijo Vedder. "Era como un edicto que habían creado, una filosofía nueva para el grupo que les permitía explorar la posibilidad de conectar con la gente en un nivel más amplio." Durante una pausa a principios de 1993, U2 grabó Zooropa, que llevó más allá los experimentos de Achtung Baby. Cuando la gira fue retomada, Bono divisó un personaje nuevo: McPhisto, una figura endiablada con pintura blanca en la cara y cuernos. "El personaje era un gran dispositivo para decir lo opuesto de lo que quería decir", dijo The Edge. "Un momento destacado fue llamar al ministro de Pesca en Noruega, el joven Jan Henri Olsen, para felicitarlo por la pesca de ballenas, prohibida por la Unión Europea, pero legal en Noruega. De hecho, atendió el teléfono e invitó a Bono a comer un bife de ballena con él."

Esas llamadas eran una parte central de cada show. Algunas noches, Bono pedía pizza para el público; otras, llamaba a Madonna al celular -ella no atendía-. Cuando los lugares se pusieron cada vez más grandes, U2 mantenía la intimidad agregando un minisetdurante el cual tocaban en un escenario más chiquito. Las pantallas de video enormes también establecieron la norma para todos los espectáculos de pop que vinieron después, desde el Monster Ball, de Lady Gaga, hasta la gira Glow in the Dark de Kanye West. " Zoo TV no era un set, era un estado mental", dijo The Edge. A Bono la experiencia le cambió la vida: "Tuve que dejar de ‘no tomar’. Tenía que fumar incesantemente. Tuve que aprender a ser insincero. Tuve que aprender a mentir. ¡Jamás me sentí mejor!".

Andy Greene

38. Radiohead

Glastonbury -28 de junio, 1997

Yorke en Glastonbury, 1997
Yorke en Glastonbury, 1997 Crédito: Mick Hutson/Redferns/GETTY IMAGES

La escena con la que se encontró Radiohead en el festival de Glastonbury de1997 se parecía más a una zona de guerra que a un recital. Había llovido durante días, forzando a los 90.000 fans del alejado predio de Somerset, Inglaterra, a vivir como refugiados en un temporal. Dos escenarios se hundieron en el barro, y algunos fans de hecho contrajeron el pie de trinchera, la enfermedad de la época de la Primera Guerra Mundial. Al principio del set de Radiohead, el monitor de Thom Yorke se desplomó. La luz le daba directamente en la cara, es decir que, además de no escucharse, no podía ver nada. "Si hubiera encontrado al tipo que manejaba el sonido ese día", le dijo Yorke a un periodista, "lo habría estrangulado en el camarín. Todo se rompió". Semanas después de lanzar el disco que definiría su carrera, OK Computer, parecía que Radiohead podía fracasar encabezando el festival más grande del mundo. En cambio, el caos inspiró una de las mejores interpretaciones de la banda. La furia animó a Yorke, dándole un fuego especial a ocho canciones de OK Computer, más casi todo The Bends, e incluso una versión de su primer éxito, "Creep". Fue un espectáculo trascendente, aun si Yorke no se dio cuenta. "Me fui corriendo del escenario, listo para matar", dijo. "Y mi novia me hizo parar y me dijo: ‘¡Escuchá!’. Y el público estaba loco. Fue genial." En 2006, la revista Q lo votó como el mejor recital de la historia británica.

Andy Greene

39. Sleater-Kinney

Gira americana - 1997

A principios de 1997, el grupo nuevo más estimulante del rock era un trío de mujeres jóvenes manejando su propia van por todo el país, con su amigo Tim como plomo. "Llegábamos al lugar", recuerda Corin Tucker, cantante y guitarrista de Sleater-Kinney, "y el sonidista decía: ‘Un momento: ¿ustedes son la banda? ¿Ustedes? ¿Las chicas?’". Pero, tocando canciones de su disco Dig Me Out, el grupo se abrió paso en la escena del rock indie con una exuberancia de punk desenfrenado. "En Atlanta, 10 mujeres se subieron al escenario y se sacaron la remera y bailaron con nosotras", dice la colíder Carrie Brownstein. "No sé si antes habían sentido esa libertad, y me enorgulleció ofrecer la banda de sonido para eso."

Jon Dolan

40. Pearl Jam

Gira americana 1998

A mediados de los 90, Pearl Jam estaba en grave peligro de implotar, gracias a tensiones internas de la banda y una guerra contraproducente contra Ticketmaster, que prácticamente le impedía al grupo salir de gira. Pero empezaron de nuevo con el elocuentemente titulado Yield, de 1998, su disco más colaborativo y, cuando salieron a la ruta con baterista nuevo -Matt Cameron, de Soundgarden-, los shows cumplieron con su promesa de ser uno de los mejores grupos de rock en vivo de la historia. Temas nuevos -"Given to Fly", "Do the Evolution"-se transformaron en favoritos instantáneos de la gente, y clásicos como "Alive" sonaban más grandes que nunca. "Estamos compensando por el tiempo perdido", le dijo Eddie Vedder al público una noche. "Gracias por esperar."

A.G

41. Phish

Big Cypress - 31 de diciembre, 1999

Para Trey Anastasio, de Phish, este festival colosal de un solo grupo, en una reserva nativa americana en el sur de Florida, fue "la culminación" de la primera fase de la banda. "Vinieron 80.000 personas de todas partes", dijo, "y prácticamente nada salió mal". El último set del festival empezó a medianoche, y duró más de siete horas, desplegando cada uno de los aspectos de Phish en su esplendor, una mezcla singular de rarezas graciosas e improvisaciones. Hacia el final llegó una versión inolvidable de la sección "Sunrise" de "Also Sprach Zarathustra", que tocaron mientras salía el sol. "Nunca escucharé esa grabación, porque sé que va a ser una decepción comparado con lo que me pareció sobre el escenario", dijo Anastasio. "Cuando salió ese sol, y el cielo se puso rosa, fue un momento indescriptible."

Will Hermes

42. Brian Willson

Royal Festival Hall - 20 de febrero, 2004

Durante décadas, Brian Wilson evitó hablar de Smile, el sucesor psicodélico del Pet Sounds de los Beach Boys, que él cajoneó a causa de su consumo de drogas y sus problemas psiquiátricos. En un show de Pet Sounds en Londres en 2002, sin embargo, alguien le dijo al organizador: "¿Cómo podemos hacer para superar este recital?". Entonces apareció la idea de una gira de Smile. "Nos reímos todos", dice el tecladista de Wilson, Darian Sahanaja. Pero, 20 meses después, tras recorrer cuidadosamente las viejas grabaciones de Smile, Wilson se subió a un escenario y ofreció su vieja promesa de "una sinfonía adolescente para Dios", dándole vida al disco del rock más famosamente inédito de la historia. Apenas Wilson entonó las primeras armonías celestiales de "Our Prayer", una buena parte del público ya estaba llorando. Después, en el camarín, Wilson estaba exultante, y gritaba: "¡Lo hice!".

Andy Greene

43. Daft Punk

Gira Alive - 2006-2007

Daft Punk en Buenos Aires, 2006
Daft Punk en Buenos Aires, 2006 Crédito: FERNANDO DVOSKIN/ARCHIVO RS

A principios de los 2000, los shows en vivo de electrónica eran poco más que uno o dos tipos asintiendo junto a una laptop. Todo eso cambió en Coachella el 29 de abril de 2006, cuando Daft Punk reveló el espectáculo musical más fascinante de su género. En la oscuridad extremadamente calurosa y superpoblada de la Carpa Sahara del festival, dos figuras con aspecto de robots con cascos –Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo– se ubicaron en una pirámide de más de siete metros de aluminio cubierta por paneles LED, y tocaron su catálogo en formato megamix para casi 40.000 fanáticos. "Fue la vez que más sincronizados nos sentimos", dijo Bangalter. Lo que podría haber sido un asunto de una sola vez se transformó en una gira en 2007 que hizo volar cabezas alrededor del mundo, inspirando a gente como Skrillex e incontables otros.

W.H.

44. Leonard Cohen

Gira mundial - 2008- 2013

Empezó como una misión de rescate financiero. Cuando Leonard Cohen se enteró, a los 70 años, de que su manager y por momentos amante se había fugado con los ahorros de su vida, decidió que su única forma de recuperar sus fondos era salir de gira. Cohen no estaba seguro de cuántos fans le quedaban, así que primero solo aceptó una serie de fechas en teatros de prueba en ciudades canadienses. Aunque nunca había disfrutado mucho de las giras, Cohen era un intérprete en vivo especialmente carismático. Incluso esos primeros shows superaban la marca de las dos horas, combinando arreglos nuevos y elegantes de clásicos de 1960 como "Suzanne" y "Bird on the Wire" con temas más recientes como "Waiting for the Miracle" y "Boogie Street". Los recitales fueron espectaculares, y los rumores circularon. Para 2009, Cohen estaba agotando entradas en estadios techados por toda Europa, y llegó a tocar para 20.000 personas en Estados Unidos, incluyendo el Madison Square Garden.

La gira finalmente se extendió en 387 shows durante cinco años. Incluso cuando se acercaba su cumpleaños número 80, no dejó de agregar canciones nuevas y extendiendo la duración hasta alcanzar las tres horas y media. Al final del último concierto, en Auckland, Nueva Zelanda, Cohen había pasado de ser un ídolo de culto a un ícono transgeneracional.

A.G.

45. Rock And Roll Hall of Fame

Concierto aniversario - 29-30 de octubre, 2009

La idea era celebrar el 25º aniversario del Rock and Roll Hall of Fame con nada menos que el recital multiartista más importante de la historia. "Sabía que el aniversario tenía potencia", dijo Jann Wenner, presidente de la Hall of Fame Foundation -y fundador de Rolling Stone-. "Pensé que nos habíamos ganado el derecho y la responsabilidad de hacer esto. Era una oportunidad queno había que dejar pasar." Los organizadores estaban decididosa armar un show que fuera mucho más ambicioso que los megashows anteriores, y que al mismo tiempo capturara el espíritu íntimo y colaborativo de las ceremonias anuales, y que también contara la historia del rock & roll. "-Yo decía:-‘Si son solo miniconciertos de grandeséxitos, me aburro’", recordó el coproductor Robbie Robertson. "¿Qué tenemos para ofrecer que no puedas recibir en otro lado?"

Los shows, que ocurrieron durante dos noches en el Madison Square Garden de Nueva York, fueron un sueño para los fans del rock, con todos los artistas ofreciendo sets ardientes e inolvidables, sin dudas inspirados por la presencia de muchos de sus pares, y por la grandilocuencia del evento. Bruce Springsteen and the E Street Band, quienes cerraron la primera noche, tocaron en su punto más alto, transformándose en una bandade soul, acompañando a Billy Joel, JohnFogerty, Tom Morello y Darlene Love. U2 invitó a Springsteen de nuevo la noche siguiente, pero el momento más grande llegó cerca del final de su set, cuandolanzaron "Gimme Shelter" y –de la nada–apareció un Mick Jagger no anunciado para sorpresa del público.

La primera noche empezó con un guiño a los orígenes del rock: Jerry Lee Lewis tocó "Whole Lotta Shakin’ Goin’ On". Después vinieron Crosby, Stills and Nash -con Bonnie Raitt, Jackson Browney James Taylor-, Stevie Wonder -con los invitados Smokey Robinson, John Legend, B.B. King, Sting y Jeff Beck- y unos afinadísimos Simon and Garfunkel. La noche de cierre, Aretha Franklin cantó con Annie Lennox y Lenny Kravitz; Jeff Beck zapó con Buddy Guy, Billy Gibbons y Sting; y Metallica acompañó a Ray Davies, Ozzy Osbourne, y Lou Reed."Para muchos de nosotros acá, el rock & roll significa una sola cosa: liberación", dijo Bono en el escenario, antes de que Springsteen lo interrumpiera con el otrolado de la ecuación: "¡Vamos a divertirnos un poco!".

Andy Green

46. LCD Soundsystem

Madison Square Garden - 2 de abril, 2011

"Es su show", le gritó James Murphy, líder de LCD Soundsystem, al público que había agotado las entradas del Madison Square Garden. La despedida del adorado grupo de Murphy fue como un Last Waltz de la escena de dance-rock de Nueva York de principios de los 2000. "Pensé que sería muy triste", recuerda la tecladista y cantante Nancy Whang. "Pero fue divertido. Había mucha energía en el lugar." Los fans bailaron hasta el agotamiento mientras LCD tocaba canciones de todo su catálogo. Con apenas dos meses para preparar un espectáculo de casi cuatro horas, con un coro, una sección de vientos y una nave espacial desvencijada, el grupo realizó una producción que excedía su experiencia. "Estaba sostenido de manera precaria", admite Whang. La noche -capturada en la película de 2012 Shut Up and Play the Hits- terminó con una tormenta de globos, culminando el sueño de la banda de organizar "el mejor funeral de la historia".

Will Hermes

47. Jay Z y Kanye West

Gira ‘Watch the Throne' - 2011- 2012

"Lo siento si este es su primer recital", le dijo Kanye West al público en Los Ángeles en la gira de Watch the Throne. "Porque, a partir de ahora, es todo cuestaabajo." Promocionando su exitoso LP de2011, Watch the Throne, Jay Z y Kanye convocaron al equipo más grande de superestrellas en la historia del hip-hop. El dúo tocó en unos cubos gigantes elevados en los quese proyectaban videos y, cuando la gira llegó hasta París, terminaba con su éxito "Niggas inParis"… doce veces seguidas. "La gente quería más", dice el iluminador de la gira Nick Whitehouse. "Se volvían locos."

Christopher R. Weingarten

48. FleetwoodMac

Gira 'On With the Show' - 2014-2015

El regreso de Christine McVie tras 16 años llevó el show en vivo de los Maca otra dimensión. El solo de guitarra de Lindsey Buckingham en "Go Your OwnWay" alcanzó nuevas alturas; Stevie Nicks parecía poseída durante el exorcismo nocturno de "Rhiannon"; y las tres voces se ajustaron a la perfecciónen "Little Lies". Era toda la magia de 1977 sin las distracciones de las drogas duras y las telenovelas sexuales.

Andy Greene

49. Taylor Swift

Gira de '1989' - 2015

"No me vana ver tocar el banjo", le advirtió Taylor Swift a Rolling Stone al principio de la gira mundial de 1989. En las giras de Speak Now y Red, se había ganado su lugar en la encrucijada entre el country, el pop y el rock de estadios. Pero, para 1989, Swift hizo una jugada audaz y se pasó al dance-pop. Encendió toda la pompa con material nuevo como "New Romantics" y "Blank Space" -"es música pop descarada", según dijo ella-, pero no resignó nada de sus confesiones emocionales típicas, abriéndose en interludios intimistas o con baladas ardientes -"Clean"-. Swift buscó un look más glamoroso en el escenario, reflejando el aspecto más maduro de su música, e invitó a artistas de perfil alto: en Nashville, hizo un dueto con Mick Jagger; en L.A., invitó a Beck, St. Vincent, Justin Timberlake, Chris Rock y Alanis Morissette. Todo esto resumió bien su visión asombrosamente ambiciosa del pop moderno.

Rob Sheffield

50. Beyoncé

Gira 'Formation' - 2016

Pavoneándose en tacos altos por el césped del Levi’s Stadium en Santa Clara, California, envuelta en bandoleras doradas y acompañada por una falange de bailarinas estilo Black Panthers, Beyoncé tocó "Formation" en el Super Bowl de 2016, en un cameo aún más extremo que su victorioso Super Bowl de 2013. Fue la obertura de una gira que redefinió las puestas de los conciertos en estadios. "Ella tenía una visión general de lo que quería", dice Steve Pamon, jefe de operaciones del sello de Beyoncé, Parkwood Entertainment. "No solo en términos del negocio, sino en el tipo de experiencia que queremos darles a los fans." Cuatro días antes de que empezara la gira, Beyoncé lanzó por sorpresa su clásico instantáneo Lemonade. Es Devlin, el escenógrafo británico que antes había trabajado con Kanye West y U2, creó un clima de intimidad espectacular que iba muy bien con los temas personales del disco.

En la mitad del escenario estaba el "Monolith", una pantalla de video de siete pisos que proyectaba el show amplificado a más de 20 metros, haciendo que cada asiento del lugar se sintiera como una primera fila. La primera noche, en Miami, Bey incendió todo con "Crazy in Love" y "Bootylicious", con un traje de látex rojo y botas combinadas, como una emperatriz de animé. Los shows también bajaban un cambio en temas lentos como la meditación sobre una separación de "Mine", durante la cual el Monolith se partía en dos para revelar bailarinas suspendidas en cables mientras Bey y un escuadrón con bodys de encaje aparecían de atrás del escenario. Al final del show, una pasarela móvil conectaba el escenario principal con una piscinaen la que Beyoncé y sus bailarinas se salpicaban en un momento bautismal que reflejaba el viaje de Lemonade, de una traición a un nuevo nacimiento. La gira empezó más o menos en la época de la muerte de Prince. En Minneápolis, tocó su clásico "The Beautiful Ones" ante un público extasiado, homenajeando a un héroe, y colocándose a sí misma en su linaje épico. "Yo pondría esa gira más arriba que cualquier otro show", dice Pamon. "De cualquier artista, en cualquier época."

Brittany Spanos

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