Los Flecktones, una promesa de calidad
Regresa el grupo encabezado por el banjoísta Bela Fleck
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Una de las bandas con más prestigio dentro de la música, los Flecktones, del banjoísta Bela Fleck, se presentarán hoy y mañana, a las 21, en el Gran Rex. Un grupo que proviene del blue grass y que puede saltar a otros climas, como el jazz y el rock.
Con Fleck en el banjo, Jeff Coffin en saxo, Victor Vooten en bajo y Future Man Vooten en batería, el cuarteto encarna una de las travesías musicales más interesantes de estos tiempos. El grupo tiene en Vooten a un puntal que, pese a su edad, se ha convertido casi en un músico de culto y habla aquí de sus influencias y comienzos.
-¿Cómo fueron sus comienzos musicales? ¿Se inició en el rock?
-Me crié y crecí hacia fines de los años sesenta tocando cualquier cosa que escuchaba en la radio. Era muy joven entonces y mis hermanos me enseñaban. Hacíamos mucho soul, motown y rock en una banda de cinco integrantes. Mis padres amaban la música a pesar de que nunca habían tocado un instrumento. Nos llevaban a conciertos y la música sonaba en casa en todo momento. Más que con un género definido de música, comencé en familia.
-¿Cómo fue que eligió su instrumento?
-Yo soy el más joven de cinco hermanos. Cuando tenía un año de edad creo, mis hermanos se dieron cuenta de que si tenían un bajista tendrían, a su vez, una banda completa en la familia. Así que fue ahí donde comenzaron a enseñarme el camino correcto. Es decir, mis hermanos eligieron mi instrumento por mí. De todos modos debo decir que estoy muy feliz con esa elección.
-¿Cuáles son sus influencias como bajista y como compositor?
-Yo estoy influido por todo. ¿Las influencias de la vida es sobre lo que hablamos todo el tiempo, no? Para mí es exactamente lo mismo con la música. Lo que influye en mi vida influye en lo que toco. Mis influencias se extienden más allá de lo estrictamente musical.
-En su anterior visita con los Flecktones, hizo una serie de pasajes solistas de gran calidad. ¿Cómo trabaja sus solos? ¿Busca motivarse en la propia melodía, recurre a un criterio armónico?
-Me motivan ambas cosas. Como cuando hablamos, lo que nos rodea determina lo que decimos y cómo lo decimos. Por lo tanto, al momento de decidir qué voy a tocar influyen en mí no sólo la audiencia sino también lo que suceda en los días de los conciertos. La clave es disponer de un vocabulario lo más rico posible que me permita decir lo que quiero de la manera que quiero. Para poder lograrlo hay que tener una apertura mental permanente y conocerse a uno mismo tanto como al instrumento. La práctica también ayuda.
-¿Qué sacaría y qué agregaría a su estilo?
-Trabajo para ampliar mis conocimientos de armonía. Mi objetivo es poder tocar en las ligas mayores, con los maestros del jazz. Estoy en constante evolución como persona y eso afecta a mi música. Trato de no descartar nada. Si algo no me gusta de mi manera de tocar lo pongo a un lado, como en un estante, digamos, porque es muy posible que me resulte útil en el futuro.



