
Los Gorriones hacen canción sus microbios
La banda que en los años 90 fue la última esperanza del rock vuelve a grabar un disco a la altura de su leyenda
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Peligrosos Gorriones fue el recambio rockero soñado de los años 90 que no se hizo realidad. Rock platense, volado y desestructurado, envuelto en poesía surrealista y acoples, que cruzaba la lírica de Luis Alberto Spinetta con el espíritu noise de Gustavo Cerati y las melodías de Virus o Andrés Calamaro con la urgencia y el desenfreno de eso que por entonces se dio en llamar la Generación X. Una banda de rock sin imagen en pleno auge de MTV. Una banda tan rara como encendida, que terminó prendiéndose fuego ni bien propios y extraños se dieron cuenta de lo que podían llegar a ser.
Con una irrupción en escena de altísima exposición a principios de aquella década (que incluye la veneración de la prensa especializada y un álbum debut grabado en los estudios Panda y producido por el todavía Soda Stereo Zeta Bosio) y un final casi anónimo al cierre de los 90 (con un show para poco más de 200 personas), Peligrosos Gorriones vivió rápido y murió joven, dejando un cadáver exquisito para los adoradores de las bandas de culto.
Pero luego de diez años sin verse, Francisco Bochatón, Guillermo Coda, Rodrigo "Rocky" Velázquez y Martín "Cuervo" Karakachoff decidieron cambiarle el final a la historia y darle otra oportunidad al destino: se reunieron, se amigaron, volvieron a tocar juntos, registraron su primer disco en vivo, compusieron canciones nuevas y, finalmente, editaron el cuarto capítulo discográfico de Peligrosos Gorriones, Microbio, que esta noche presentarán oficialmente en el teatro Vórterix.
"Hubiera sido un capricho no volver a tocar juntos por eso de no dar el brazo a torcer", dice Bochatón, letrista, cantante y bajista del grupo. A su lado, Guillermo Coda, guitarrista, compositor y también voz en dos de los nuevos temas, asegura: "Estuvimos diez años separados y si me preguntabas, no me imaginaba volver con los Gorriones. Pero de repente tuve un clic, sin siquiera haberme cruzado con Francisco en todo ese tiempo, y empecé a soñar que volvía a tocar con ellos, que estaba todo bien y que Gorriones volvía a ser parte de mi vida. Por eso cuando nos reencontramos, todo fue de lo más natural, nos abrazamos y nos pusimos a tocar".
Bochatón: -A mí me da la sensación como que no nos hubiéramos separado.
Coda: -En lo personal, entendí que no me puedo dar el lujo de no tocar con ellos, porque de toda la gente con la que toqué es con la que mejor toco. Con la gente con la que me manejo más fluidamente en lo estrictamente musical. Tenemos una manera medio caótica gorriona de ser en la música y eso se sigue respetando. De hecho, este disco lo grabamos a la gorrión, muy rápido, en tres días y quedó buenísimo.
Bochatón: -Suena a los Gorriones, pero en 2016. Tiene algo que parece que está todo raro, pero enmarcado en un paisaje esperanzador. Eso también es un reflejo gorrión, como el paisaje de "Siempre acampa", que decía eso de "acá en el sur las playas son de brea" y "la arena del mar son vidrios en botella", pero "la armonía siempre acampa".
-¿Cómo recuerdan aquellos primeros años? ¿Eran tan locos y psicodélicos como se presentía?
Coda: -Éramos locos, libres. Nos recuerdo sin ataduras, pero siempre con la música. Llegábamos a la casa de alguno y sea la hora que sea nos poníamos a tocar, a componer, un piano, una batería electrónica, nunca paraba de haber temas. Era algo central de nuestra vida, que acompañaba a la jarana y la farra, ¿no?
Bochatón: -Hacíamos temas riéndonos de nosotros mismos. Nos grabábamos y nos escuchábamos y después teníamos que aprendernos el tema. Porque eran arreglos muy psicodélicos para nuestro momento. Nos recuerdo así, muy chicos, en el fondo de la casa de mi vieja, con la sala de ensayo armada por nosotros y todo el día ahí.
Velázquez: -En esa época había bandas que hacían punk o metal o hard rock o blues. Pero nosotros no teníamos ese planteo de hacer tal estilo, buscábamos algo original.
Bochatón: -Coherente con la época, el grupo era muy experimentoide, ¿viste?
Coda:-La música fue experimental como la vida que teníamos, con todo. En ese momento uno es joven y vive la noche y sale y vive de farra, teníamos nuestros berretines, nuestro idioma, como cualquier barra, pero estaba la música entremedio, que era bastante experimental y yo la veía creativa.






