
Los intrépidos grupos vocales
Son populares, pero no gozan de popularidad. Son talentosos, pero no conquistan grandes éxitos. Son obcecados del arte, pero con escaso rédito discográfico. Esa parece ser la predestinación de nuestros grupos vocales.
El tema viene otra vez a cuento merced al Encuentro Nacional de Grupos Vocales que, bajo el título de "Tiempo de vocales", dará comienzo el próximo viernes en el Colegio Público de Abogados, avenida Corrientes 1441, con entrada libre y gratuita.
Formaciones como Los Originales Trovadores, el Grupo Vocal Argentino, Los Andariegos, Opus Cuatro, Las Voces Blancas, Santaires, Refusilo, Albahaca, Gente de Canto, Vocal Reencuentro, Surcanto y Ashpamanta irán presentandose de a tres, durante los tres próximos viernes de junio.
A ellos se suma la adhesión espiritual de importantes grupos del interior del país, como Cantigal, de Venado Tuerto; Quinta Vocal, de Mendoza; Libre Voz, de la Rioja; Cantoral, de Córdoba; Vocal Canto, de San Nicolás, y La Rendija, de Junín, entre otros.
No es la primera vez que se producen estos festivales. Hace siete años que Damián Sánchez (pionero junto con el Chango Farías Gómez en la fundación de conjuntos vocales, amén de eximio arreglador) concretó el primero de ellos en Venado Tuerto. Otros cuatro encuentros fomentó y llevó a cabo el maestro Sánchez en Viedma, Bahía Blanca, Mendoza y en la provincia de Entre Ríos. Y no hace tanto, en la primavera de 1988, organizó conciertos en el teatro Regina, de esta capital, con coros y grupos vocales.
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Son muchos los conjuntos que enriquecieron la música folklórica argentina y aun el tango, como fue el glorioso Buenos Aires 8. Nuevas combinaciones en el entramado de voces, nuevos enfoques contrapuntísticos en el tratamiento de los ritmos telúricos, nuevas armonías afloraron con ellos para ensanchar el horizonte estético. La música popular hubiera quedado empobrecida sin su aporte y vitalidad en escenarios y grabaciones.
Ellos irrumpieron al despuntar los años sesenta. Hubo entonces un florecimiento, que también se plasmaba en la poesía, la pintura, el teatro. Su declinación fue acentuándose en los ochenta y parecían haberse extinguido y desaparecido del panorama de la música popular de nuestro país.
Como una buena señal, la década del noventa fue testigo de reagrupamientos y nacimiento de flamantes formaciones. Este encuentro parece reavivar la llama del juego de voces a capella o con acompañamiento. Los compositores y arregladores podrán intuir que no todo está perdido.





