Madonna dio un recital sorpresa para recibir el 2019 en un bar de Nueva York

Madonna y su hijo David en el bar Stone Wall la noche de año nuevo en Nueva York
Madonna y su hijo David en el bar Stone Wall la noche de año nuevo en Nueva York
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1 de enero de 2019  • 16:09

Hace una semana, cuando se anunció que Madonna sería la embajadora del bar Stonewall Inn durante las celebraciones del 50° aniversario del lugar, la gente comenzó a sospechar que algo bueno iba a pasar en breve. El lugar, ubicado en el barrio Greenwich Village de Nueva York, fue la base en donde nació el movimiento LGBTQ, en 1969.

En la mañana del 31 de diciembre algunos rumores indicaban que la reina del pop iba a pasar por allí, y así lo hizo. Minutos después de la medianoche llegó para dar un discurso e interpretar dos canciones, acompañada por su hijo David Banda en guitarra.

"Quiero decir que nunca he tocado en un escenario tan chico", dijo mientras el público vitoreaba antes de ponerse seria. "Me paro acá orgullosa en el lugar en donde empezó el orgullo, el legendario Stonewall Inn, en el nacimiento de un nuevo año. Estamos juntos esta noche para celebrar 50 años de revolución y de esfuerzo para erradicar el odio, la discriminación y por sobre todo la indiferencia. Nunca olvidemos a aquellos que se pusieron de pie y dijeron basta hace medio siglo", continuó.

"No se imaginan lo feliz que estoy de volver a casa en Nueva York, en donde los sueños nacen y reviven, en donde estoy orgullosa de decir que mi camino como artista comenzó, y mi compromiso para la igualdad de las personas tomó raíz. Si nos tomamos el tiempo de conocernos los unos a los otros encontraríamos que todos tenemos la sangre del mismo color y todos necesitamos amar y ser amados".

"Tomemos un minuto para reflexionar sobre cómo podemos traer más amor y paz en el 2019, busquemos formas de hacer pequeños actos de solidaridad. A lo mejor encontramos una forma para dejar entrar la luz. ¿Están listos para hacer esto?", culminó Madonna mientras el público gritaba y aplaudía.

Luego, mientras hacía reír al público, incentivó a los presentes a cantar junto a ella "Like a Prayer" y ""Can’t Help Falling in Love", de Elvis Presley, para cerrar así una noche mágica e inesperada para los que se habían acercado al bar de Greenwich Village.

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