
Nasta, el blues en estado de pureza
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Presentación del disco "Van a pagar", de Nasta Súper, con Rafael Nasta en guitarra y voz, Fernando Rosso en bajo y Gabriel Cabiglia en batería. Próximo show en Gandhi-Notorious, Corrientes 1743, el viernes, a la medianoche.
Un power trío de blues, pero con una virtud destacable: su poder no está en el volumen, sino en su potencia interpretativa. Nasta mostró durante su show en Gandhi no sólo su capacidad de liderazgo como guitarrista, sino también un estilo de fuerte expresividad y lucimiento técnico.
Una forma de pronunciarse en el blues que tiene señales evidentes de los guitarristas texanos que van desde Steve Ray Vaughan hasta el mismísimo Albert Collins. Conocedor de las raíces del género, a Nasta se lo observa seguro en su "rutina" blusera. Un músico que toca con corazón y que dejó sobre el escenario esfuerzo y entusiasmo.
Nasta hace que el blues tome un camino que, si bien es conocido y hasta previsible, despierta la adhesión de una audiencia que llenó el local.
Desde el comienzo mismo planteó su propuesta, basada en un modelo clásico de guitarra muy adelante y una sólida sección rítmica que sustenta esa necesidad de expresión.
Prolongados ataques sobre una sola nota, una buena cantidad de yeites distribuidos adecuadamente, riffs poderosos y una maestría en la combinación de éstos. La sensación que uno se lleva del show es la de haber escuchado antes mucho de la música de Nasta, quizá debido a lo estilísticamente encorsetado que está el blues clásico y a la facilidad para caer en ciertas reiteraciones. Sin embargo, Nasta Súper suena genuino en su aproximación a la música nacida en el Mississippi.
Un comienzo fuerte
Dos temas en la línea shuffle y boogie ponen calor en el escenario para lanzarse con "Van a pagar", un tema fuerte en el que el guitarrista combina pequeñas piezas de blues, cadenciosas, con una arriesgada armonización que excede la estricta mirada sobre la pentatónica.
La objeción aquí es la voz, que, aunque se la escucha cuidada, es rígida y sin plasticidad. No obstante, su tono urbano en un contexto de blues eléctrico hace que algunas piezas tengan tanta fuerza en la instrumentación como en el canto.
En cambio, las letras sencillas en su lírica reflejan los arquetipos del blues que tienen, salvando las distancias, puntos de conexión con ciertos tópicos tangueros. La mujer que traiciona la credulidad del hombre o las injusticias sociales
"La farsante"
Un ejemplo de ello fue "La farsante", donde Nasta canta "Parecías tan buenita/hasta que te conocí/Me contaste una historia/como un tonto te creí". La música suena a un country blues rápido en el que el guitarrista hace un solo impecable; más aún, parece cabalgar sobre la melodía. Un vibrato controlado y efectos de glissando le dieron al tema una andadura personal y potente.
"Chica rebelde" es otra muestra de que el centro neurálgico del blues no es tanto la tristeza como lo son algunas penosas relaciones entre hombres y mujeres.
Desde aquellos tiempos del Blues Special, Nasta muestra un permanente crecimiento como intérprete y compositor. Su estilo ha ido ganando tanto en ornamentación como en formas más abiertas, cercanas a un espíritu jazzístico, que no le quitaron intensidad ni sentido rítmico. El grupo sonó ajustado y por momentos con una interesante relajación.
A pesar de los pocos representantes que tiene hoy el blues en la escena porteña, el género parece estar cobrando una renovada vitalidad.





