
Nuevo CD, viejos temas
Grabó sus clásicos junto con Sandro y Eros Ramazzotti
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NUEVA YORK.- Para Ricardo Arjona, el último año ha sido el más exitoso hasta el momento. Desde que inició su gira Adentro, en México, el 4 de mayo de 2006, más de dos millones de personas en todo el continente lo han visto sobre el escenario, incluidos los miles de argentinos que coparon el Luna Park 35 veces. Pero tremenda actividad no le impidió hacerse unas escapadas al estudio de grabación para editar el que él llama el disco más importante de su carrera, Quién dijo ayer , que presentó la semana que pasó en Nueva York.
Pese a una fuerte lluvia, miles de fans abarrotaron desde la madrugada del martes el Virgin Megastore de Nueva York para estar entre los primeros 400 compradores del disco, a los que Arjona, de 43 años, les firmaría un autógrafo. Ahí, casi en la delantera estaba la argentina Rocío Zorzerón, de 15 años, que hace apenas tres meses se mudó con su familia a Nueva York.
"No me lo podía perder. Estoy enamorada de él, de su música, de sus gestos, de todo. Lo vi cuatro veces en Buenos Aires y ahora quería tenerlo cerca, para decirle que yo también soy hincha de Boca", dijo la adolescente a LA NACION sin poder contener su emoción.
Poco antes del evento, durante una entrevista con este diario, Arjona aclaró que si bien el nuevo disco doble compila varios de sus grandes éxitos, es mucho más que eso. El CD incluye nuevos arreglos de todos esos temas, las versiones originales, canciones que canta con invitados, como nuestro legendario Sandro, el puertorriqueño Marc Anthony, el italiano Eros Ramazzotti, los mexicanos de Panteón Rococó y la española Marta Sánchez y, como si fuera poco, tres composiciones inéditas, "Quién", "Quiero" y "Espantapájaros".
Con su pelo largo todavía mojado tras una obligada caminata para "sentir" Nueva York aunque afuera caía un aguacero veraniego, el artista guatemalteco se sentó muy relajado para la entrevista en el Hotel W de Times Square, vestido con pantalones y camiseta polo gris, zapatillas negras, un collar de cuentas de piedra verde y una incipiente barba de dos días.
"Aunque ha sido un año fuerte, estoy menos cansado de lo que terminé en giras anteriores, quizá porque el grupo técnico es gente extraordinaria; nos conocemos muy bien, llevamos muchos años trabajando juntos y nos leemos los pensamientos. Me destrozó mucho más el estudio, grabar este disco, que la gira, que fue como un respiro", dijo al comenzar la conversación. "Piensan que en la Argentina terminé agotado después de 35 Luna Park, pero eso fue lo más fácil de toda la gira. No porque fuera sencillo, sino porque eso fue lo que menos estrés me provocaba; menos en Buenos Aires, una ciudad que yo disfruto muchísimo. Lo pasé genial allí. Me tomaba mi mate en la mañana, en la tarde salía por ahí, iba a platicar con amigos, a jugar al fútbol, y a la noche me iba a cantar al Luna Park; fue una temporada fantástica, me sentí como en casa", destacó.
Como suele ser un fenómeno muy recurrente en las disqueras, la idea de este álbum empezó porque su compañía, Sony/BMG, quería sacar un disco de grandes éxitos para capitalizar la popularidad de Arjona. Pero él se opuso a editar una simple reedición de viejos temas.
"Yo no quería venderle a la gente que ya tiene una relación con mi trabajo canciones que ya había comprado antes. Así que cuando me lo vuelven a proponer, dije vamos a hacer este disco de éxitos, pero vamos a agregarle algunos temas inéditos y vamos a jugar, vestir los éxitos de una manera nueva -explicó-. Todas las canciones tienen arreglos nuevos y una producción muy grande. El sonido suena a hoy, y a mí me gusta justamente eso."
-¿Te parece que los invitados especiales aportaron lo suyo para hacerlas sonar distintas?
-Sí, me encanta el resultado. Me gusta mucho la versión con Eros Ramazzotti de "A ti", aunque el tema no estaba contemplado para ir en el disco. Pero el tipo se encaprichó en que quería hacer esa canción y después me di cuenta de que tenía razón; la cantó muy bien, me encantó como quedó. En "Historia de taxi", que está hecha en tono de salsa, fue una necesidad que Marc Anthony participara, ya que es uno de los mejores cantantes de salsa que hay. El dueto con Panteón Rococó en "Si el Norte fuera el Sur" me parece un dulce en el disco, que llenó de frescura el álbum; nunca me la imaginé con arreglos de ska. Y "Tarde", con Marta Sánchez, suena muy bien porque ella aporta el dramatismo justo que la canción necesitaba para cantarla con una mujer. En "Realmente no estoy tan solo", con Sandro, creo que los que más van a entender ese dueto son los argentinos. Porque Sandro no es un cantante que fue famoso; es un ícono, es parte de la caja de valores preciosos que tiene la Argentina en su historia musical y artística. En lo personal, para mí es un homenaje que le hago a alguien a quien admiro, a quien aprendí a admirar yendo de la mano de mi mamá al cine a ver sus películas. Iba con mi mamá porque mi papá estaba muerto de celos por Sandro y no quería verlas.
-¿Grabaron juntos?
-No, lamentablemente no. Sandro lo hizo por un lado y yo por otro, pero cuando me mandaron su grabación me gustó muchísimo. Es una lástima, pero nunca he tenido la oportunidad de conocerlo. Y como ha estado un poquito mal de salud, eso dobla mi agradecimiento por su participación. Tenemos ahora el compromiso de saludarnos la próxima vez que yo vaya a Buenos Aires, que espero que sea pronto, y me dará mucho gusto darle un abrazo.
- En una de las tres canciones nuevas, "Quién", decís que querés regalarle una flor al amor de tu herida. ¿Te han herido mucho tus amores?
-Sí. Juego con la frase "el amor de mi vida", que se ha mencionado tanto, pero hablo de la herida, porque creo que los amores que te hieren son los que dejan huella, los que te hacen sentir de verdad, me parece que son los más ricos. Creo que el amor de verdad tiene que tener una cuota de sufrimiento, que es fundamental. Regularmente nosotros nos aferramos mucho más a quien no tenemos completamente seguros. Y el amor tiene eso, un electrocardiograma extraño que nos hace trepar un día hasta el cielo y bajar hasta el fondo del agujero más negro que existe, balanceándonos en el filo de la navaja entre lo maravilloso y lo más estúpido. Uno nunca es ni tan brillante ni tan estúpido como cuando está enamorado.
-¿Cómo lograste inspirarte en medio de una gira tan demandante?
-Ha sido muy agitado, pero cuando estás en gira el hecho de pasar de un lugar a otro también te da sensaciones que te motivan para escribir; estás en contacto con muchas cosas. Esta ciudad, Nueva York, es una de las que más me afectan en el mundo para escribir, me provoca cosas. Salir a caminar en Nueva York es fundamental. Pero no es que salgo con una libretita al SoHo y luego vuelvo al hotel a escribir. Normalmente no escribo nada mientras estoy aquí, escribo de Nueva York y de lo que me pasó, de las imágenes que me quedan.
-¿Qué te ha aportado el tour a vos como intérprete?
-Como intérprete ha sido un ejercicio fantástico, porque yo podría recibir muchas clases de canto, pero no hay nada como cantar. Lo mejor para mejorar como cantante es cantar, es lo mismo que pasa en el fútbol, en el básquetbol.
-Después de presentarte el mes próximo en festivales en Colombia y Venezuela acabarás la gira en España. ¿Qué pensás hacer una vez que termines?
-Nada, y hacerlo todo el día. Seguramente me vaya a Puerto Vallarta a estar tranquilo y recuperar las ganas de hacer alguna otra cosa. Tengo mi casa base en la Ciudad de México, pero cuando tengo un espacio de trabajo me voy a Puerto Vallarta.
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