
Pink Floyd, de Malvinas a Live 8
La guerra de 1982 había separado al grupo, ahora reunido por una causa benéfica
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LONDRES (Corriere della Sera).- "Dénnos una buena causa, como por ejemplo la paz entre palestinos e israelíes, y Pink Floyd podría volver a tocar." Lo dijo Nick Mason, baterista de la histórica banda que se reconstituyó para participar del megaconcierto Live 8, a un diario de Israel. Fueron razones políticas las que dieron el golpe de gracia a Pink Floyd, al punto de provocar en su momento la disolución del grupo, pero, por una rara paradoja, también la política podría ser la llave de una reunión del grupo que no sea tan efímera.
En una entrevista con el Corriere realizada en 2001, Roger Waters reveló que el factor que llevó a la ruptura entre los miembros de Pink Floyd fue la guerra entre Inglaterra y la Argentina por el control de las islas Malvinas. Por entonces, Waters simpatizaba con la línea dura de Margaret Thatcher, y David Gilmour, Mason y Rick Wright estaban absolutamente en contra de la guerra.
Ahora, el enviado a la capital británica del diario Yediot Ahronot, de Tel Aviv, pudo intercambiar algunas frases con Mason luego del concierto. "Reencuentros como éste se tornan problemáticos desde un punto de vista organizativo -dijo-, porque Waters está preparando un disco nuevo, al igual que Gilmour." Pero a la pregunta acerca de qué podría suceder, por ejemplo, si se configurase un proceso genuino de paz entre israelíes y palestinos, Mason respondió sin perder tiempo: "En ese caso seguramente se organizaría un concierto como éste. Y estaría en Tel Aviv mañana mismo".
De este modo, uno de los grupos más amados de la historia del rock podría de verdad recomenzar su historia, si bien Gilmour se encargó de aclarar expresamente que ante la falta de un nuevo proyecto artístico convincente la idea no tiene asidero.
A diferencia de lo que había ocurrido en los años 80, esta vez hubo una coincidencia total de puntos de vista entre los dos eternos rivales, Gilmour y Waters. Y la paternidad del reencuentro de Pink Floyd debe ser adjudicada, fuera de toda duda, a la perseverancia de Bob Geldof. Así lo confirma Mason en una entrevista con la BBC: "Bob habló con David Gilmour, pero no parecía demasiado entusiasmado con la idea. Y con buenas razones, según mi opinión, porque está en medio de un proyecto solista. Más tarde, Bob se comunicó conmigo para decirme que David Gilmour se bajaba del proyecto. En ese momento pensé: «Bah, es cosa de Dave, así es él». Puedes llevar un caballo a la orilla de un río, pero no puedes obligarlo a beber. Y a alguien como Dave ni siquiera se lo puede llevar hasta la orilla. Pero más tarde Bob habló con Roger Waters y lo convenció. Yo creo que, como todos nosotros, Roger se sintió avergonzado de no haber participado hace 20 años de Live Aid, pero nosotros no existíamos como banda en ese momento. Creo que por eso Roger llamó a David y lo convenció. Todo esto fue muy positivo, porque tuvimos poco de qué hablar en estos últimos diez años. No se puede continuar la tercera guerra mundial por toda la eternidad".
Toda la atención en el plano artístico se concentró en el reencuentro del sábado último en el escenario del Hyde Park de los cuatro sesentones que triunfaron en compañía de otros viejos leones como Paul McCartney y Elton John. Gilmour (59 años), Waters (60), Mason (61) y Wright (62) dejaron un puñado de canciones estupendas: "Speak to Me", un medley entre "Breathe" y "Breathe Reprise", "Money", "Wish You Were Here" y, en el final, la espléndida "Comfortably Numb", ejecutada, como se diría en el Teatro alla Scala, "en forma de oratorio", es decir, sin toda la espectacular parafernalia tecnológica y multimediática a la que Pink Floyd jamás renunció para sus actuaciones en vivo y que le valió haber conquistado a tres generaciones de espectadores.
El feeling entre los cuatro, que entre bambalinas parecía del todo ausente, se manifestó plenamente sobre el escenario después de alguna incertidumbre al comienzo. Y la aventura no parece terminar aquí. "Si no nos hubiésemos reunido para el Live 8 creo que lo habríamos hecho para algún otro acontecimiento benéfico. Es una buena razón, una manera de levantar puentes para una causa justa en vez de quemarlos por completo."
"Hemos visto la tragedia desplegarse/hemos hecho todo aquello que dijimos/hemos comprado y vendido/fue el más grande espectáculo de la tierra/pero ahora todo terminó", escribió Roger Waters en "Amused to Death", suerte de adiós al grupo que supo sublimar las grandes utopías de los años 60 y 70: los hijos de las flores, la liberación de la mente a través del ácido y de la marihuana, el sueño de un mundo de iguales, la ruptura de los esquemas. Parecía que todo había terminado para siempre, pero tal vez no sea así.
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