Quién es Billie Eilish, la estrella pop favorita de los centennials

Fuente: Archivo - Crédito: Universal
Tamara Talesnik
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4 de febrero de 2019  • 00:01

En un video subido por Billie Eilish a Instagram, se baja de un escenario en Portland, se sube a la valla que la separa de decenas de chicas adolescentes y las abraza. Mientras un guardaespaldas la toma de la cintura, uno de sus brazos es tironeado por un grupo, y el otro hacia el lado contrario, generando una pequeña avalancha entre el público. En otro video que subió a la misma cuenta, registra su punto de vista mientras camina hacia la puerta de un aeropuerto detrás de la que se adivina un tumulto de fans. Entonces, sale al exterior, se lanza hacia ellas y el clip se corta entre gritos.

A sus 17 años, la nacida y criada en Highland Park, Los Ángeles, lleva tres años de carrera, un EP que llegó al puesto 14 del Billboard 200, y está entre los 50 artistas más escuchados a nivel mundial en Spotify, con 26 millones de oyentes mensuales. Quien todavía no haya escuchado hablar de ella está por hacerlo: en octubre pasado, Billie tenía 6 millones de seguidores en Instagram; ahora, la cifra se elevó a 12 millones y recién a fines de marzo saldrá su primer disco. No hay dudas de que es la nueva sensación adolescente, y no se parece en nada a las últimas sensaciones adolescentes.

El mito fundacional es este: en 2015, la profesora de danza de Billie le pidió que trajera una canción original para coreografiar en clase. La chica de 13 años le pidió ayuda a su hermano mayor, Finneas O’Connell, y grabaron juntos un tema que él había compuesto para su banda. Luego de que lo subieran a Soundcloud para poder compartirlo con la profesora, los oyentes comenzaron a multiplicarse y "Ocean Eyes" se volvió viral. La canción de electropop, y el videoclip que vino después del contrato con Periscope Records, pueden parecer en un comienzo luminosos, llenos de aire y de la liviandad del falsete de Billie. Sin embargo, la letra compara el enamoramiento con caerse por un precipicio. Su segundo single, "Bellyache" también se descubre como otra cosa: aunque al comienzo suena alegre, casi folk, cuando las guitarras son reemplazas por sintetizadores la canción revela ser sobre una adolescente que esconde los cadáveres de sus amigos en el baúl del auto.

En agosto de 2017, Eilish lanzó un EP de nueve canciones compuestas con Finneas, Don’t Smile at Me ("Odio sonreir. Me hace sentir débil, sin poder y pequeña", explicó). En "Idontwannabeyouanymore" se canta a sí misma que si las lágrimas pudieran ser embotelladas habría un pileta llena de modelos; en "Party favor" canta sobre desamor y en "Hostage" declara un enamoramiento ahogante y casi violento. Billie es una adolescente que se permite la oscuridad, la angustia teen y que se hace cargo del valor de ser espejo de otras personas de su edad y de sus emociones. "Estoy sintiendo todo por primera vez ahora mismo. (Los adultos) están acostumbrados al amor, a que te rompan el corazón, al dolor y a querer morirse, pero para una persona más joven todo es nuevo y eso es aterrador", dijo en una entrevista con la publicación inglesa NME sobre quienes desestiman, por ser tan joven, lo que tiene para decir. En varias entrevistas subrayó la ausencia de referentes al crecer, y la importancia de la figura del ídolo. Como gran parte de sus compañeros de generación, Billie es una centennial con compromiso político, apertura para hablar sobre sus enfermedades mentales (sufre depresión y síndrome de Tourette), y que se toma muy en serio responder uno por uno los mensajes directos de sus fans en Instagram.

La oscuridad, el pop alternativo, y su edad hicieron que la comparación con los inicios de Lorde fuera inevitable, pero si hay algo que tienen en común las dos mujeres es que no se parecen a la estrella de teen pop convencional y burbujeante, radial y sexy pero no demasiado, a la que trataron de amoldarse las Selenas, las Miley, las Demis y que les deparó un pasaje sufrido hacía la adultez pública. Mientras que las ex Disney siguen cautivando en su faceta adulta a los adolescentes, el modelo ATP dirigido a ese público ya se agotó, y en la búsqueda incansable de algo genuino que cautiva al mainstream, una artista como Billie está lista para explotar.

Luego de "Lovely", una colaboración con Khalid que fue incluida en la banda sonora de 13 Reasons Why, de dos giras exitosas y de telonear a Florence + The Machine, Billie se prepara para el lanzamiento de su primer disco, When We all Fall Asleep, Where Do We Go?, mientras tienta a su audiencia con la lista de temas y los primeros tres singles.En el videoclip del himno electronico "You Should See Me With a Crown", arañas caminan por su cara; en la balada triste "When the Party is Over" se toma un vaso de líquido negro que le brota por los ojos, y en "Bury a Friend" parece salida de una película de terror. Las promesas livianas que se disipaban en el EP ya no están, y Eilish se entrega a una estética gótica y terrorífica, a la mezcla de géneros y a un sonido más industrial.

Billie Eilish se viste como un rapero, canta dulce, y una vez definió a su estilo como "no tengo idea". Aunque el proceso de la cantante de 17 años viene siendo lúdico y algo ecléctico, está claro que tanto su música como su visión del universo merecen ser tan tomados en serio como su deseo imparable de abrazar a sus fans.

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