
Ricardo Vilca en Buenos Aires
El músico jujeño tocó seis veces en tres días, a sala llena
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Ricardo Vilca pasó en silencio por Buenos Aires y generó ese inusual fenómeno que lo llevó a tocar seis veces en tres días siempre a sala llena. El compositor quebradeño comenzó su serie de recitales el viernes al mediodía, cuando se presentó junto a la Orquesta Juvenil de Jujuy en el Teatro Colón. Por la noche, actuó con su grupo en La Plata. Al otro día, realizó una función matineé en el Centro Nacional de la Música. Una hora más tarde participó del cierre conjunto de las orquestas juveniles en el Colón y dos horas después se presentó en la Peña del Colorado. El local tuvo que agregar una nueva fecha para el domingo último, porque las entradas estaban agotadas.
Con sonido sinfónico
En el Colón, el músico participó de un concierto junto a la Orquesta Juvenil de su provincia, integrada por chicos de entre 8 y 15 años y dirigida por Sergio Jurado.
El músico que vive en Humahuaca y que da clases de música en Tilcara y Jujuy, ya se había presentado con esta propuesta orquestal en el teatro Mitre de Jujuy, con dos funciones a lleno total, en una de las salas conocidas por su antigüedad y su dificultad para colmarla de público.
Con sutiles arreglos orquestales, que no les quitaron fuerza ni intención a las obras del compositor humahuaqueño, el repertorio de tintes regionales se destacó y sorprendió por su calidad, en un ámbito donde la vedette de la jornada era la música clásica.
El maestro Vilca y sus músicos participaron de las versiones para orquesta de temas como "Plegaria de sikus y campanas", "El avioncito" o "El tren", que despertó uno de los momentos más emotivos en el ataque final de los violines y el contrapunto con la quena.
El público pidió un bis y la ovación de pie al final de la función hizo retumbar las paredes del Salón Dorado.
Con la magia del Norte
Ya con su cuarteto de raíces folklóricas que forman Sergio Tokonas en charango, José González en aerófonos y Raúl Tolaba en bajo, repasó material instrumental de sus tres discos: "La magia de mi raza", "Nuevo día" y "Majada de sueños", su último disco, editado de forma independiente.
A pesar del cansancio por la serie de funciones, el artista jujeño entregó un extenso concierto, donde no faltaron bellas expresiones regionales como "Misa chico de Cangrejillos" o "Carnaval, misterio y fuga".
En su función del sábado volvió a generar ese clima de silencio que envuelven las sugerentes melodías que pulsa en su guitarra y hasta el coro colectivo espontáneo, que despertaron temas como "Quebrada de sol y luna" o el clásico "Guanuqueando".
Como un maestro, Vilca transmite con sus composiciones la forma de vida y los elementos cotidianos de la cultura andina, con las que encandila a la audiencia. Cada canción tiene una historia. Vilca las cuenta con serenidad y profunda simplicidad. "Muchas de las canciones están basadas en las cosas más simples y hermosas de nuestra cultura, como el andar de las llamas, los misachicos, las campanas de la iglesia de nuestro pueblo, el sonido del tero que representa a la puna, el misterio de los antigales o instrumentos como la flautilla o la matraca."
La música de Vilca no necesita vestirse de coya para mostrar exotismo. Lo suyo es muy distinto. El músico lleva el andar natural y la vibración de su tierra a las canciones, y ofrece un momento de encuentro con la fuerza suave de la quebrada. Melodías sugerentes donde cada nota irrumpe con respeto y certeza en el silencio universal.





