
Una soprano de Nueva Zelanda
Entrevista con la cantante Dame Malvina Major, en su breve paso por el país
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La fugaz visita que la cantante neozelandesa Dame Malvina Major realizó recientemente a Buenos Aires ha dejado en los círculos musicales porteños la huella singularísima de su talento y su distinción.
Al término de un viaje que la trajo desde Nueva Zelandia hasta América del Sur, y tan sólo a pocas horas de arribar a la ciudad, la famosa soprano de brillante carrera lírica internacional, ofreció primero un recital en el Salón Dorado del Teatro Colón y al día siguiente una "master class" en la sala Roberto Kinski del Instituto Superior de Arte del Teatro, en la que, junto a su directora Ana Massone, un selecto grupo de jóvenes cantantes locales pudo ser escuchado y orientado en cuanto a perfeccionamiento vocal se refiere.
"El cuerpo del cantante es como un árbol; la energía se nutre de sus raíces y asciende por el tronco hasta la copa, transformándose en canto", dijo, apelando a una figura que dice del soporte y el apoyo correcto de la voz, para lo cual hizo girar sobre sus talones a uno de los participantes y señaló en la base de su espalda el punto de apoyo ."La tensión se cierra en la cintura; así la voz sale libre", agregó.
Por supuesto, Malvina Major no se detiene únicamente en los aspectos técnicos. Cantante de ópera -como se define-, así como de oratorios, la vasta experiencia recogida en la interpretación de veintiocho papeles principales de la lírica universal en teatros y festivales internacionales hace que sus observaciones en lo referente a la emisión y la expresión de cada frase musical constituyan un valioso aporte para quienes se inician en esas lides. "La ópera ha de considerarse como un todo; no se llega a ella tan sólo por las dotes vocales o la técnica. El intérprete ha de comprender cabalmente el sentido integral a partir de su personaje", afirma.
Una dama del imperio
Dame Malvina Major ha elegido vivir en su tierra natal, Nueva Zelanda, mientras mantiene una activa carrera internacional. Por sus méritos artísticos relevantes y sus servicios a la comunidad británica, en 1991 le fue otorgado el título de dama ("dame") del imperio británico. Una sucinta mención de su trayectoria abarca no sólo los principales centros de su país y de la vecina Australia, sino además las más importantes salas de Europa, los Estados Unidos, Japón y dos capitales africanas: El Cairo y Ciudad del Cabo.
Para su debut en Buenos Aires ofreció, acompañada inteligentemente al piano por Susana Cardonnet, una selección de varias páginas y arias de ópera ante un público atento que colmó el Salón Dorado del Colón. Su bello timbre brillante y la tersura de su línea de canto hicieron de "Vissi d´arte" (de "Tosca"), de Puccini; del refinamiento de "Casta diva" (de "Norma"), de Bellini, con su bello fraseo, y el esperanzado embeleso de "Un bel dí vedremo..." ("Madama Butterfly"), o de la expresión tierna e intimista de Lauretta en "Oh, mio babbino caro" (de "Gianni Schicchi"), de Puccini, verdaderas recreaciones calurosamente recibidas por la concurrencia que pudo, asimismo, celebrar su sentido del humor en los comentarios previos.
No faltaron la expresión vibrante de Verdi en "Merce, difette amiche", de "I Vespri siciliani", ni la vivacidad de Catalani en "Ebben ne andró lontana...", de "La Wally". Varias de estas versiones -bien conocidas por los melómanos- fueron llevadas al disco, como el histórico registro que realizó junto al pianista Gerald Moore o en "Dame Malvina en concierto"
Pero las actividades de esta verdadera embajadora artística de Nueva Zelanda, país insular ya no tan lejano, que tan atrayente presencia ha tenido en Buenos Aires en los últimos días, junto a su representante diplomático, el señor Carl Worker, tiene otro aspecto interesante que merece ser conocido: desde 1992, la fundación que lleva su nombre apoya activamente a jóvenes cantantes de Nueva Zelanda y de otros países. E hizo un anuncio más: proyecta regresar a América del Sur en octubre y noviembre de 2003 a fin de participar en un programa de intercambio recíproco de maestros y estudiantes que organizará con el Conservatorio de La Haya, la Opera de Holanda y el Real Colegio de Música de Londres. Asimismo, realizará presentaciones en público en cuatro países, entre ellos el nuestro, oportunidad en que se presentará junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón.
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